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La demanda de madera de los países ricos a China impulsa la deforestación global

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Centenares de pequeñas empresas chinas de las provincias de Shandong y Jiangsu reciben diariamente miles de metros cúbicos de madera tropical de Indonesia y Papúa-Nueva Guinea. La madera llega a China por el puerto de Zhangjiagang. Cada tronco lleva una etiqueta, por la que puede conocerse su procedencia, y un número de teléfono móvil del mayorista chino.

Fuente:Portal Forestal

ESPAÑA (31/3/2006) Gran parte de ella ha sido talada ilegalmente, contribuyendo al retroceso del bosque tropical húmedo de Indonesia, que, al ritmo actual, habrá desaparecido en cuatro años, según un informe del Banco Mundial. En los últimos 15 años, Indonesia y Papúa-Nueva Guinea han venido perdiendo una media de dos millones de hectáreas de bosque cada año. En China se encuentra el eslabón intermedio de una cadena cuyos extremos son la rampante tala ilegal de bosque primario en Asia sudoriental y el creciente despilfarro de madera por parte de los países desarrollados. El mucho más modesto consumo chino – 17 veces inferior al estadounidense, en una estimación por habitante- se convierte en enorme al ser multiplicado por su población. Unido a la condición de fábrica barata de los desarrollados, ese consumo coloca a China en centro del escenario: de cada diez árboles tropicales cortados, cinco se comercializan en China. En diez años, China ha multiplicado por 4,5 su importación de madera, y por 3,5 su exportación. En ese periodo, la demanda de Estados Unidos de productos chinos de madera ha aumentado ocho veces en valor; la de los países de la UE, en cinco veces. Gran parte de la madera que llega a Zhangjiagang sale de China hacia Estados Unidos y la UE, tras su procesamiento, desde otro puerto de la provincia de Jiangsu, llamado Lianyunggang. «La demanda de los países desarrollados a China está ocasionando la crisis global del bosque», dice Sze Pang Cheung, vicedirector de la campaña antideforestación de Greenpeace China. «En América del Norte y Europa hay un masivo despilfarro de productos de madera», dice Tamara Stark, consejera internacional de la ONG. En Indonesia, entre el 70% y el 80% de la tala es ilegal y escapa a todo control de las autoridades. En Papúa-Nueva Guinea, el 90% de la tala se efectúa contraviniendo la ley local. En Malasia hay un misterio con los números. Según la aduana china, en el 2004 se recibió de ese país 2,7 millones de metros cúbicos de madera en bruto, mientras que Malasia sólo ha registrado 1,2 millones de metros cúbicos exportados a China. La sospecha es que el 58% de la exportación malasia es madera ilegal procedente de Indonesia. Desde que las inundaciones de 1998 evidenciaron las desastrosas consecuencias de la deforestación, con 240 millones de ciudadanos perdiendo cosechas, viviendas o negocios, China tiene una política de protección. El año pasado se plantaron 3,7 millones de hectáreas de árboles. Hace cinco años, los bosques cubrían el 16% del territorio y para el 2020 se espera llegar al 20%. Pero «la prohibición de talar en China no debería ser motivo para esquilmar bosques fuera», estima Claude Martin, director general de la World Wild Foundation. Fuente: Portal Forestal

Fuente:Portal Forestal

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