| Una visión de largo plazo para el crecimiento del sector |
Así lo consideró el consultor Gustavo Braier al exponer sobre la “Importancia de la Planificación como Herramienta Estratégica”. Realizó una fuerte autocrítica sectorial: “el individualismo y la falta de capacidad para trabajar en equipo; la altanería y una tendencia al enfrentamiento con el poderoso; la falta de vocación inversora fuerte y la tendencia al asistencialismo; la falta de visión de largo plazo y de esfuerzo para el logro de los objetivos, son algunas de las característica del ser nacional que perjudican al sector”, dijo el especialista. El desafío estaría en “tener noción del conjunto al que se pertenece y buscar ganancias en el conjunto del cluster; y aceptar la presencia de líderes sectoriales y que ellos ejerzan un liderazgo positivo”.
Fuente: Revista ArgentinaForestal.com Nº23
MISIONES, CORRIENTES Y BUENOS AIRES (Octubre de 2005).- En los últimos meses actores del sector foresto-industrial reclaman sobre la necesidad de un “Plan Nacional”, un marco de desarrollo en el que pueda proyectarse comprendiendo las diferencias naturales de cada zona del país, atendiendo a fomentar las inversiones propias y extranjeras a través del desarrollo de una política de Estado sólida y perdurable en el tiempo (más allá de los gobiernos), que permitan explotar el potencial nacional en materia forestal. Esta discusión fue uno de los temas centrales del 3er. Congreso Forestal Argentino y Latinoamericano, realizado semanas atrás en Corrientes, y marcó un capítulo aparte el análisis aportado por el licenciado Gustavo Braier, quien no sólo abordó la temática, sino que lo hizo desde una posición sumamente crítica, pero con el claro objetivo de comenzar a trazar el camino, lo cual de acuerdo a su ponencia, depende más de un factor cultural que político, y donde todos son parte-responsables en esta construcción. negrita/Potencial argentino/negrita Argentina cuenta con incuestionables ventajas naturales para producir bienes sobre la base de la productividad de la tierra, pero éstas se van deteriorando, en comparación con otros países del mundo, a partir de no utilizar los mejores materiales genéticos, ni las prácticas silviculturales correspondientes, y no aplicar sus normas jurídicas en forma correcta y consecuente. Además de no tener una infraestructura adecuada, ni un mercado de capitales desarrollado y fiable, de sufrir disputas sectoriales que destruyen valor agregado, de no tener suficiente cultura industrial nacional ni de cooperación entre pequeños, medianos y grandes fabricantes, entre muchos otros factores. De esta manera, un marco en el que muchos de estos elementos podrían ser analizados en su interacción dinámica es el de un plan forestal nacional o provincial que permita tomar decisiones y mostrar los diferentes impactos de las mismas. subtitulo/Caracterización y desafíos/subtitulo De esta manera, Braier hizo una breve enumeración de algunas características del “ser nacional” que perjudican el desarrollo del complejo foresto-industrial argentino: negrita/- El individualismo y la falta de capacidad para trabajar en equipo/negrita negrita/- La altanería y una tendencia al enfrentamiento con el poderoso/negrita negrita/- La falta de vocación inversora fuerte y la tendencia al asistencialismo/negrita negrita/- La falta de visión de largo plazo y de esfuerzo para el logro de los objetivos/negrita cursiva/El desafío es que para desenvolver adecuadamente al sector foresto-industrial hay que: tener noción del conjunto al que se pertenece y buscar ganancias en conjunto (cluster); y aceptar la presencia de líderes sectoriales y que ellos ejerzan un liderazgo positivo./cursiva Parte del cluster requiere fuertes inversiones de capital. Aparte, las inversiones continuas son las que permiten agregar cada vez más valor en la madera y enriquecer al cluster. Es necesario también contar con objetivos claros de largo plazo expresados en un Plan Forestal Nacional. negrita/Origen del “ser nacional”/negrita Al referirse a los cuatro puntos por los cuales caracterizó al “ser nacional”, Braier comenzó por la “noción de conjunto o individualismo”; en este sentido, luego de continuar su relación con el Facundo de Sarmiento, planteó la necesidad de ver que “nunca, ninguno de los actores involucrados en esta actividad, vamos a ser ajenos a lo que le pase a nuestro sector”, y llamó a no “limitarnos únicamente a la capacidad y maña personal. Nosotros trazamos parte del escenario en el cual se hace la puesta, y los actores que se asoman son los adecuados para el ámbito que generamos”. En segundo término, sobre la “altanería y los líderes sectoriales positivos”, prosiguió con su adaptación forestal de Sarmiento, parafraseando en este caso que: “’un caudillo que encabeza un gran movimiento social, no es más que el espejo en que se reflejan, en dimensiones colosales, las creencias, las necesidades, preocupaciones y hábitos de una nación en una época dada de su historia’. Es decir, tomando este razonamiento, no es mucho lo que nos distancia de nuestros líderes sectoriales”. Sobre el tercer punto, “la falta de vocación inversora y el valor agregado”, su explicación se puede resumir en un ejemplo citado por él como una vivencia personal: “una vez escuché cuando un inversor brasileño comentaba a un argentino acerca de la mejora que había realizado en su planta industrial. El argentino, muy naturalmente, le preguntó acerca de la tasa de retorno de su inversión, lo que molestó al brasileño, quien contestó: ‘si no invierto en mi industria me muero, desaparezco del mercado’”. En cuarto lugar, otra tipificación argentina, “la visión de largo plazo y la necesidad de un plan”, que en el caso de la actividad foresto-industrial remarcó que es preciso “extender la mirada más allá del momento presente; los líderes sectoriales, privados y públicos, deben elevar la visión por medio de objetivos estratégicos articulados en un plan sectorial”. En este aspecto sostuvo que no se trata de una falta del integrante del sector, “sino básicamente de sus dirigentes. Es la falta de visión de largo plazo, la que impide el desarrollo del sector con ventajas dinámicas. Es claro que no fue, durante mucho tiempo, un reclamo nuestro que las autoridades binden un horizonte de largo plazo, se anticipen a las dificultades, faciliten el desarrollo de las cuencas, que brinden infraestructura, promuevan y faciliten la comercialización internacional”. negrita/Presente y porvenir/negrita Como noción de integración para el desarrollo del sector, sostuvo que es fundamental verse como un conjunto único, “homogéneo en algunos de sus componentes y heterogéneo en otros, el cual también forma parte de un mundo mayor que es la industria nacional y el sector en el mundo. Sólo dentro de ese conjunto debe ser visualizado”, enfatizó. Una forma perversa del individualismo y la falta de visión de conjunto es la evasión impositiva: un subsidio autoconcedido, pero que para el desarrollo sectorial tiene efectos devastadores”, alertó, y agregó que “para la sociedad en su conjunto, cuanto más empleo sustentable y bien remunerado haya, es mejor. Siempre hay tiempos de transición en los que puede afectarse la ocupación laboral, pero sin pasar cada una de esas transiciones, es imposible que podamos avanzar como Nación. Este es un fenómeno global a la industria, tanto argentina como mundial. Se trata de un aumento de productividad que hace que con cada hora de trabajo humano se produzcan más bienes”. Para profundizar esta relación, recordó un análisis que realizó para la FAO (Food and Agriculture Organization) dos años atrás, en el cual sostuvo que la productividad en el sector entre 1993 y 2000 fue tal que, en el caso del papel, la producción aumentó un 18 por ciento, en tanto que la cantidad de obreros ocupados descendió un 35 por ciento. Asimismo, en la industria del aserrío la mejora, si bien fue menor, es de destacar para un período tan corto: con un volumen físico muy parecido en la producción, el empleo cayó un 21 por ciento. “Es decir, la industria de la madera estuvo más cerca del promedio de mejora de productividad señalado para el nivel general de la industria, en tanto que la industria del papel tuvo una mejora muy por encima del promedio”, remarcó. “Podría tender a pensarse que éste fue un fenómeno asociado al gran cambio estructural que vivió Argentina, pero si se observa lo ocurrido entre 1950 y 1973, se comprende que esto no se detiene en el tiempo. En la Tabla 2 puede verse que el nivel general tuvo el mejor desempeño, seguido por la industria de la madera y finalmente el papel. Sin embargo, hacia la década del 60, Argentina era productor líder latinoamericano de papel, y este bien puede ser un indicador de dónde quedó estancada su capacidad de liderazgo: en la pérdida de competitividad”, enfatizó el especialista. En esa línea, Braier fue mucho más terminante al señalar que “si la preocupación es la ocupación, el salario y la calidad de vida de la gente, debe tenerse en cuenta que si el resto del mundo progresa en su productividad, un fábrica que no lo haga, tarde o temprano va a empezar a evadir impuestos, cargas sociales, pago de sueldos, y finalmente va a quebrar. Conclusión, menor empleo, salarios bajos e informales y mala calidad de vida que, como en toda quiebra, se extiende al no pago hacia los proveedores y a ‘reventar’ el mercado”. subtitulo/¿David y Goliat?/subtitulo Con respecto a la segunda cuestión marcada como desafío, “aceptar la presencia de líderes sectoriales que ejerzan un liderazgo positivo”, Braier volvió a hacer mención a las características de “altanería y el enfrentamiento con el poderoso”. “Si el resto del mundo se hace presente con un competidor eficiente en la misma cuenca, el impacto es más rápido e inmediato que en el caso que mencionábamos antes. Entonces, la reacción puede ser enfrentarlo para quitarle competitividad, o analizar la forma en que la distancia de la industria nacional preexistente con este nuevo integrante no se alargue más”. Así, agregó que “la altanería también nos lleva a pensar que lo mejor que le puede pasar a nuestra empresa es estar cerrada y aislada del resto, sin dejar salir ni entrar buenas ni malas experiencias que puedan compartirse. Luego, si el ‘individuo’ empieza a ser una organización industrial o subsector (como el aserrío, pulpado o tableado), los enemigos son los de afuera. Si el individuo es el sector, el enemigo es el resto del país, y si el país es el individuo, el enemigo es el país limítrofe o el resto del mundo”. En ese sentido, mencionó como ejemplo el caso de Alto Paraná SA en Misiones, que al ser una empresa grande en el ámbito foresto-industrial, “automáticamente se convierte en el enemigo número uno. Sería hipócrita reconocer esta situación sólo a partir de la llegada del grupo inversor chileno; esto siempre fue así, cuando el dueño de Apsa era un conglomerado de industrias argentinas o cuando fue un banco”, remarcó. “Tal vez se puedan extraer algunas buenas experiencias –continuó Braier-, como cuando Alto Paraná compró descortezadoras para los aserraderos con el objeto de poder usar los chips; de esta manera la empresa se beneficiaba, pero también lo hacía el resto del cluster”. Del mismo modo, ejemplificó: si una mega-empresa como Botnia se instala en Uruguay, “que cuenta con la mejor cuenca disponible de eucalipto de la región, los vecinos argentinos descubrimos que la industria celulósica incontrolada e irresponsable es un gran contaminante. Pero es difícil imaginar a una empresa finlandesa con semejante actitud”. “Distinto es el caso de Ence, que tiene procesos por contaminación en su país de origen, aunque basados en sus plantas más viejas y no en las nuevas. El debate, en tal caso, podría ser más serio, explicándose que 10 ó 20 kilómetros más para un lado y otro, el posible efecto sobre el hábitat humano se modificaría, mejorando la calidad de vida de los vecinos de esa planta industrial”, agregó. Retomando el tema Apsa, señaló que “infelizmente, se trata de una empresa que no tiene el comportamiento del líder bueno, sino del solitario, que no contempla su participación en el conjunto. Sería ideal que el compartir con su cuenca los beneficios del conocimiento, no sea una imposición externa, sino una comprensión interna de que cuanto más eficiente sea su cuenca, más beneficio económico tendrá, por lo que sería mejor que advirtiera el costo del enfrentamiento y lo comparase con el costo de la colaboración positiva, porque su actitud quita productividad y eficiencia a la región”. Sin embargo, destacó que “por momentos están soplando vientos de cambio en el grupo Arauco, lo que le permitiría modificar esta postura de enfrentamiento por otra de liderazgo positivo”, de manera tal de aportar mayor valor agregado a la cuenca y, por lo tanto, mayor riqueza para distribuir entre todos los actores. Además, consideró, “puede ser una actitud de una parte del sector, impedir la generación de valor agregado del actor importante por cualquier medio, lo cual se volverá en contra, en algún momento, del conjunto”. Así, al referirse a un escenario posible, Braier invitó a imaginar que no hay suficiente demanda de madera triturable, lo que provocaría que se hagan raleos a pérdida y el forestador resigne rentabilidad, sin contar que el aserradero seguramente va a pagar menos su madera porque no tendrá a quién venderle los chips. “Por último, supongamos que no hay a quién venderle la madera de calidad, porque la industria del aserrío es insuficiente o no puede pagarla, el forestador seguiría perdiendo”, enfatizó para, luego, volver al mejor escenario, “tiremos una frase: la instalación de secaderos sube el precio potencial de la madera en pie; a partir de aquí podríamos sumar muchas frases y siempre ciertas”. negrita/Inversión versus asistencialismo/negrita Las nuevas inversiones significan, para el sector privado, el ingreso de un nuevo competidor, pero a su vez representan un beneficio para los profesionales, los productores, revaloriza las tierras, etcétera. En este marco, Braier explicó que en el país, las mayores inversiones fueron realizadas por el Estado o por grupos extranjeros. “Dentro del primer conjunto podemos mencionar a Papel Prensa, Apsa y Papel del Tucumán. Estos tres proyectos se concretaron como parte del objetivo fijado alguna vez en el país de sustituir importaciones”. De esta forma, resaltó en su ponencia que “las grandes inversiones, además del personal contratado en forma directa, implican el necesario desarrollo de su cluster alrededor (aserraderos, debobinado, remanufacturas, y por qué no, muebles) y su sostén forestal. Pero mientras, el sector lo que le ofrece a la sociedad argentina son enfrentamientos y sospechas”. Y agregó que el potencial industrial argentino es induscutible. “Su mayor limitación es la escasez de capacidad de inversión de capitales argentinos, o la reticencia de capitales extranjeros para introducirse en el país, aún a pesar de las enormes ventajas competitivas. Este tema no puede ser ideologizado, es objetivo y no puede ser obviado”. “El sector se enfrentó a una crisis dirigencial endógena, que se manifiesta tanto en el sector público como en el privado. De alguna manera, la planificación es la que nos permitirá visualizar como un solo conjunto al productor de hoy y de mañana. Es decir, es un factor de cohesión, al tiempo que la visión del conjunto del cluster foresto-industrial y su necesaria sensación de conjunto, nos da cohesión en este tiempo. Es imperiosamente necesario construir entre todos los actores un Plan Nacional, para que explote de una vez y para siempre el potencial foresto-industrial argentino”, concluyó. subtitulo/Los grandes actores/subtitulo Durante su ponencia ejemplificó la idiosincrasia del sector, a partir de la relación con los grandes actores; de esta forma, en el caso de Apsa remarcó cuáles son los reclamos planteados (principalmente por entidades como Amayadap): “ se le pide que comparta los desarrollos forestales de Pecom, que reduzca su cuenca forestal, que no invierta en aserraderos y que no venda en el mercado interno; directamente le están pidiendo que se quede con la parte de celulosa, que es la menos rentable, que pierda competitividad y se retire del resto de los negocios, lo cual es realmente inviable”. En ese sentido, remarcó la importancia que tiene para el desarrollo del cluster la presencia de este tipo de actores, y agregó “los reclamos posibles que deberían plantear entonces a Alto Paraná son: que comparta el mejoramiento genético de Pecom, que colabore con el desarrollo de su cuenca, generar sociedades de garantía recíproca; que aumente la capacidad de secado de la región, que ayude a la asociación entre aserraderos y a su desarrollo exportador”. negrita/Bosques del Plata/negrita Sobre la situación de la firma Bosques del Plata, primero consideró que “es más probable que postergue su inversión en Argentina por dificultades internas que por los motivos que ellos aducen públicamente, pero es cierto que el país la ahuyenta, más luego de la crisis de 2001-2002 y las acusaciones de compras indebidas de tierras, no otorgamiento de beneficios de la Ley 25.080, cuando el gran desafío argentino es traer inversores capaces de desembolsar mil millones de dólares”. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº23/cursiva


