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II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC® América Latina : «Desde el sector financiero se exigen datos verificados para transformar la biodiversidad en una oportunidad de inversión»

Especialistas internacionales de la banca, la ONU y el mercado capital analizaron en el foro regional realizado en Puerto Iguazú cómo vincular la conservación de la naturaleza con las estructuras financieras tradicionales. La medición estricta de riesgos y la disponibilidad de datos de impacto verificado resultan indispensables para captar financiamiento de largo plazo y potenciar a la industria forestal.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

Fotos: FSC Argentina 

 

ARGENTINA (15/9/2026).- El II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC® América Latina fue presentado el miércoles 9 de septiembre en el Hotel Village Cataratas, en la ecorregión del Bosque Atlántico (Misiones), organizado conjuntamente por FSC Latinoamérica, FSC Argentina y FSC Brasil bajo la consigna «Del impacto medido al impacto financiado».

El encuentro, que contó con la cobertura exclusiva de ArgentinaForestal.com, cobra una relevancia estratégica para la región al reunir a más de 120 líderes y expertos, del sector financiero, organismos internacionales, empresas, gobiernos, la academia y comunidades locales con un propósito decisivo: articular mecanismos para financiar la conservación, la restauración y el manejo forestal sostenible con impacto verificado que permitan transformar iniciativas en soluciones basadas en la naturaleza en valor financiero real.

Leer más: II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC® América Latina: Diálogo regional para transformar la conservación forestal en valor financiero real

Un prestigioso panel internacional de expertos participó del segundo bloque del foro, integrado por Alan Gómez, Global Banking Lead y líder para América Latina y el Caribe en el Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD); Steve Edwards, Asesor Sénior de Mercados y Finanzas de Servicios Ecosistémicos en FSC Internacional; María Sosa Taborda, representante de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA Finanzas (ONU Medio Ambiente); Julián Costabile, Consultor en Sostenibilidad y Finanzas Sostenibles de SMS Sustainability; y Ernesto Herrera Guerra, integrante de la Comisión de Política Ambiental, Económica y Social de la UICN; quienes debatieron bajo la moderación de Elena Gangenova, investigadora de CEIBA Iguazú.

La naturaleza entra en el balance: evaluación de riesgos y el marco TNFD

Durante el segundo panel del titulado «Financiación para la conservación de la naturaleza: su importancia y beneficios para los financiadores» y Gangenova abordó la pregunta central que desafía a los mercados: ¿cómo conseguir financiamiento continuo para sostener la conservación?

Alan Gómez explicó que «la naturaleza siempre ha sido parte del contexto en el que operan empresas e instituciones financieras, pero a nivel global hay una  comprensión y atención del sistema financiero sobre riesgos relacionados con clima y naturaleza que ha evolucionado, siguiendo la línea de inversiones responsables. La inversión responsable tiene raíces históricas que se rastrean hasta el siglo XVIII, y en términos contemporáneos hubo un desarrollo desde los años 2000 con iniciativas como los Principios para la Inversión Responsable (PRI)», recordó.

Identificó como punto de inflexión la preocupación de inversionistas hacia bancos centrales y el Financial Stability Board alrededor de 2015, que llevó a la creación del Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD). A partir de ahí, dijo, se avanzó en comprender los riesgos físicos derivados del clima (y la naturaleza) y los riesgos de transición vinculados a cambios regulatorios, tecnológicos, de mercado y de tendencias que afectan modelos de negocio de las empresas

Gómez añadió que investigaciones de bancos centrales y de la red de enverdecimiento del sistema financiero han permitido identificar los canales de transmisión mediante los cuales estos riesgos sistemicos se materializan en el sistema financiero, cómo impactan en el balance financiero, subrayando que ese reconocimiento es lo que ha motivado el creciente interés del sector. En el caso de la naturaleza, un problema de clima afecta no solo a una empresa, sino a toda la economía, por lo tanto, los riesgos aumentan.

Para el especialista, la atención del sistema financiero global ha evolucionado radicalmente desde los Principios para la Inversión Responsable de los años 2000 y la creación del TCFD en 2015, pasando de evaluar la agenda climática a incorporar los riesgos físicos y de transición vinculados directamente con la biodiversidad.

Mencionó un exhaustivo informe publicado en 2025, elaborado conjuntamente por el TNFD, la Universidad de Oxford y Global Canopy. Basado en más de 600 pruebas de 360 fuentes globales, el estudio demuestra que los eventos climáticos y la pérdida de ecosistemas generan impactos económicos directos y sistémicos en los balances corporativos.

“Se demuestra que, si bien los riesgos relacionados con la naturaleza aún no se evalúan ni se divulgan de forma sistemática como relevantes desde el punto de vista financiero, la evidencia de sus efectos financieros en las empresas y la economía es extensa, y que la información sobre estos riesgos es importante para los inversores. Aunque existe evidencia de alta calidad en todos los ámbitos, la evidencia a nivel empresarial aún no es tan abundante. Este informe revela la importancia de los enfoques integrados de evaluación de riesgos, la mejora de la disponibilidad de datos y el papel del análisis de escenarios para fortalecer la resiliencia financiera”, explica Gómez.

“Por lo tanto, hay riesgos, y esto no es un tema político, es una realidad para las empresas y los sistemas financieros. Está comprobado. No depende que me guste o no el tema, ni de la política. Mi negocio, siendo practicos, puede tener un impacto financiero que en definitiva podrá ser positivo o negativo. Pero de ahí partimos. Esa también es la oportunidad del portafolio del banco sobre negocios basados en la naturaleza, sea por abordar la pérdida de biodiversidad, el riesgo climático, etcétera”, dijo Gómez durante la conversación del panel.

Para ofrecer respuestas operativas, el marco TNFD definió 14 recomendaciones estructuradas en 4 pilares: gobierno corporativo, gestión de riesgos, estrategia de negocios y métricas de reporte. Con más de 700 empresas adheridas globalmente al TCFD—mientras Argentina aún no registra corporaciones sumadas—, desde este espacio buscan traducir el lenguaje ambiental a la lógica bancaria: la verificación técnica de datos reduce los riesgos financieros y habilita nuevas oportunidades de portafolio en negocios basados en la naturaleza.

Regulación, sinergia entre clima y biodiversidad, y SBN

Desde la perspectiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA Finanzas), María Sosa Taborda destacó que las normativas financieras globales y regionales están empujando a los bancos a incorporar análisis de estrés en sus portafolios para evaluar pérdidas potenciales por riesgos socioambientales.

Sosa Taborda resaltó que, según encuestas recientes, el interés de los mercados por la biodiversidad ha superado en la agenda al tema puramente climático, existiendo un alto apetito por financiar Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN). No obstante, remarcó que las SBN deben ser rentables e incluir indicadores claros (producción libre de deforestación, metas de agroforestería o bioeconomía) y contar con garantías que atenúen el riesgo de la banca privada, citando como modelo a seguir la experiencia de 10 bancos en Brasil dedicados a captar estos negocios.

Complementando la visión técnica, Steve Edwards, Asesor Sénior de Mercados y Finanzas de Servicios Ecosistémicos de FSC Internacional, advirtió sobre el peligro de desvincular la crisis climática de la pérdida de biodiversidad.

Edwards enfatizó que los eventos extremos observados en Europa, tales como sequías severas y alteración de cuencas hídricas, demuestran que ambos fenómenos forman parte de una misma problemática.

Subrayó la urgencia de visibilizar la degradación de ecosistemas en los bosques —un impacto que muchas veces no se percibe hasta que resulta irreversible— y recomendó comunicar la conservación como un paquete integrado de regulación y oferta comercial para simplificar la toma de decisiones financieras.

Lenguaje común e instrumentos de mercado: hacia la escalabilidad de las pymes

El reto de unificar la comunicación entre la gobernanza territorial, los productores y las entidades bancarias fue analizado por Ernesto Herrera Guerra, integrante de la Comisión de Política Ambiental, Económica y Social de la UICN y exdirector general de Reforestación México (2002-2026).

Herrera Guerra señaló que los administradores forestales se encuentran saturados de estándares técnicos, por lo que es imprescindible facilitar la traducción del Impacto Verificado (IV) del FSC a métricas que permitan al sector privado reportar sus dependencias y riesgos de naturaleza, respondiendo así a exigencias globales como la Meta 15 del Marco Mundial de Biodiversidad.

En materia de instrumentos crediticios, Julián Costabile, consultor de SMS Sustainability y especialista en finanzas sostenibles, diferenció la lógica del financiamiento de corto plazo de la cobertura de costos de sustentabilidad, los cuales requieren horizontes temporales extendidos.

«Debemos entender la perspectiva del financiamiento en función del plazo de pago y no solo de quién financia. Cubrir un costo de sustentabilidad exige plazos extendidos, ya que sus efectos en el negocio se consolidan en el tiempo y difieren radicalmente de las necesidades operativas de corto plazo. Para responder a este desafío, el mercado global ofrece instrumentos de finanzas sostenibles como los bonos verdes o los bonos vinculados a la sostenibilidad, títulos de deuda que permiten a las empresas salir al mercado de capitales a fondear de manera eficiente sus compromisos ambientales», precisó.

Seguido, Costabile analizó el desempeño del mercado de capitales, citando emisiones históricas de bonos sostenibles de grandes corporaciones regionales como Arauco (que colocó cerca de USD 800 millones a 32 años en 2025), CMPC y Suzano.

El consultor remarcó que contar con datos validados mediante la certificación FSC de Servicios Ecosistémicos es una condición indispensable para demostrar la trazabilidad del impacto frente al inversor internacional.

Finalmente, Costabile concluyó que la inserción de las empresas argentinas en las cadenas globales exige transparentar el origen sustentable de su materia prima, y que el gran reto del sector radica en crear incentivos fiscales e instrumentos financieros accesibles para que las pequeñas y medianas empresas forestales puedan estructurar su captura de carbono y acceder al mercado crediticio en iguales condiciones.

La consolidación de esquemas de financiamiento vinculados al impacto ambiental verificado representa un paso estratégico para fortalecer la rentabilidad y la resiliencia de la industria foresto-industrial en la Argentina, América Latina y el mundo. Al alinear las métricas de conservación con las exigencias de gestión de riesgos de la banca y el mercado de capitales, los propietarios de bosques obtienen una vía concreta para monetizar los servicios ecosistémicos de sus tierras.

La transparencia de datos y la adopción de incentivos adecuados no solo facilitarán el ingreso de inversiones sostenibles de largo plazo hacia grandes corporaciones y pymes del sector, sino que asegurarán la valorización económica directa del patrimonio natural frente a las exigencias del comercio internacional.

 

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