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Desarrollo rural | Las remesas casi se duplicaron en un decenio, hasta los 729.000 millones de dólares en 2025, según nuevo informe del FIDA

220 millones de personas apoyan a 1.100 millones de familiares mediante remesas, conectando a una de cada seis personas en todo el mundo. Se estima que 233.000 millones de dólares llegan a zonas rurales donde las oportunidades de empleo, los servicios financieros y la infraestructura suelen ser más limitados, destacan desde FIDA. El informe analiza cómo estos flujos financieros se han convertido en una de las fuentes de financiación más importante y resistente para los hogares en todo el mundo, en un momento marcado por la convergencia de perturbaciones económicas, ambientales y geopolíticas de alcance mundial.

 

Fuente: FIDA 

ROMA (14 de septiembre de 2026). – Las entradas de remesas en los países de ingreso bajo y mediano alcanzaron los 728.600 millones de dólares de los Estados Unidos en 2025, una cifra cuatro veces superior al monto de la asistencia oficial para el desarrollo mundial de ese año y mayor que la inversión extranjera directa en esos países, según un nuevo informe presentado hoy por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

El informe, titulado Sending Money Home 2026. Beyond remittances: From lifeline to resilience – one family at a time, constata que las remesas han seguido siendo, para los hogares, una de las fuentes de financiación más importantes y constantes del mundo en el último decenio, pues han ayudado a las familias a satisfacer sus necesidades básicas, adquirir resiliencia e invertir en su futuro, incluso en una época de crisis.

Desde 2016, los flujos de remesas han aumentado un 94 %, superando tanto al crecimiento demográfico como a la emigración procedente de países de ingreso bajo y mediano.

Según el informe, se estima que 220 millones de migrantes y miembros de la diáspora mantienen a 1.100 millones de familiares, lo que significa que aproximadamente una de cada seis personas en todo el mundo está conectada a través de las remesas.

“Las remesas, a la vez que ayudan a las familias a satisfacer sus necesidades básicas, fomentan el crecimiento financiero y la resiliencia frente a crisis”, declaró Álvaro Lario, presidente del FIDA. “Sus beneficios potenciales son mayores cuando las familias tienen acceso a servicios financieros asequibles y confiables, además de a conocimientos, libertad y opciones adecuadas para utilizar sus recursos de acuerdo con sus propias necesidades y aspiraciones”, añadió Lario.

Casi uno de cada tres dólares enviados a los hogares por los migrantes —unos 233.000 millones de dólares— llegaron a zonas rurales, donde el acceso al empleo formal, los servicios financieros y la infraestructura pública suele ser menor y donde estos flujos pueden tener un impacto considerable.

Según el informe, las familias que reciben las remesas invierten unos 22.000 millones de dólares al año en los sistemas agroalimentarios rurales, apoyando así la producción agrícola, las empresas rurales y el empleo.

“El impacto de las remesas en las zonas rurales va más allá de los hogares receptores y se extiende a las economías circundantes, ya que son un apoyo para los negocios, el empleo y los sistemas alimentarios locales”, aseguró Lario.

“Para millones de familias rurales, recibir remesas puede ser el primer paso para generar ahorros y acceder a seguros y a un crédito adecuado. También pueden abrir el camino hacia una mayor resiliencia frente a las perturbaciones económicas y climáticas. En muchos contextos, esto contribuye a ampliar las oportunidades, de modo que la migración se convierta en una elección en lugar de una necesidad”.

En las conclusiones se destacan las consiguientes posibilidades para que los responsables de formular políticas potencien el impacto de las remesas en la resiliencia, la inclusión financiera y las oportunidades económicas, reconociendo al mismo tiempo que estos flujos privados no pueden sustituir a la inversión pública, la protección social o la financiación para el clima.

Se calcula que actualmente más de la mitad de las remesas se inician a través de un canal digital, lo que ha abaratado las transferencias. Sin embargo, el efectivo sigue siendo el método predominante en muchos corredores. Solo el 35 % de los servicios medidos en 2025 fueron íntegramente digitales tanto en el extremo del emisor como en del receptor.

En el informe se hace un llamado a los Gobiernos, los reguladores, las instituciones financieras y los asociados para el desarrollo para que hagan más asequibles y transparentes las transferencias, doten de mejores servicios a las zonas rurales, refuercen las capacidades financieras y digitales y amplíen el acceso de las familias al ahorro, los seguros, créditos adecuados y posibilidades de inversión.

Principales conclusiones regionales:

  • Asia y el Pacífico siguen siendo el centro de la economía mundial de las remesas, al haber recibido 384.900 millones de dólares, es decir, el 53 % del total recogido en el informe decenal.
  • América Latina y el Caribe registraron el crecimiento más rápido; las remesas recibidas en la región aumentaron un 132 % durante el decenio, alcanzando los 168 600 millones de dólares.
  • Las entradas de remesas en África se incrementaron un 86 % hasta alcanzar los 124.200 millones de dólares.
  • En 23 países, las remesas representan más del 10 % del producto interno bruto. En nueve países, las entradas de remesas superaron el valor total de las exportaciones de bienes y servicios.

De esta forma, el informe analiza cómo estos flujos financieros se han convertido en una de las fuentes de financiación más importante y resistente para los hogares en todo el mundo, en un momento marcado por la convergencia de perturbaciones económicas, ambientales y geopolíticas de alcance mundial.

El nuevo informe Sending Money Home también brinda recomendaciones prácticas para que los gobiernos, los organismos reguladores y las instituciones financieras reduzcan los costes, amplíen el acceso a los servicios financieros y aprovechen mejor los beneficios que permiten que las remesas dejen de ser un simple salvavidas para convertirse en un motor de oportunidades económicas a largo plazo.

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