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Solo el 35% de las tierras del mundo tiene documentación formal y crece la incertidumbre sobre la tenencia

Un nuevo informe global advierte que 1.100 millones de personas temen perder sus tierras en los próximos cinco años. El estudio realizado en conjunto por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra y el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD), revela avances lentos en la seguridad jurídica y fuertes brechas regionales y de género para enfrentar los desafíos del cambio climático, proteger la biodiversidad y garantizar sistemas alimentarios más resilientes.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

ARGENTINA (2/3/2026).- Un nuevo informe internacional alertó que la mayor parte de las tierras del mundo carece de documentación formal de propiedad, tenencia o derechos de uso, lo que incrementa la inseguridad jurídica y la desigualdad.

Según el estudio titulado ““La situación de la tenencia y la gobernanza de la tierra”, apenas el 35% de la superficie global cuenta con algún tipo de respaldo legal formal.

El trabajo fue elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra y el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD), y pone el foco en el lento avance de las políticas para garantizar la seguridad de la tenencia, especialmente en regiones con sistemas consuetudinarios.

Más de mil millones de personas temen perder sus tierras

Cerca de 1.100 millones de personas -casi uno de cada cuatro adultos- creen probable perder el derecho a una parte o a la totalidad de sus tierras y viviendas en los próximos cinco años, cifra que fue en aumento notable en los últimos años, destaca el informe.

La seguridad de la tenencia es un catalizador fundamental de la gobernanza responsable de la tierra, y los derechos sobre el control de la tierra y la toma de decisiones sobre su uso permiten tomar mejores decisiones productivas y ecológicamente sostenibles, fomentan la estabilidad y la paz, además de dar a las personas confianza para invertir.

Aunque se han producido algunos avances en el establecimiento y la ampliación de la seguridad de la tenencia de la tierra y la gobernanza en el ámbito de las políticas internacionales y nacionales, estos fueron lentos, y su efecto sobre el terreno se ha demorado aún más, lo que subraya la necesidad de un compromiso político más firme y de políticas inclusivas.

“La inseguridad de la tierra es una de las formas más perjudiciales de desigualdad, que se paga con una menor productividad, una resiliencia más débil y una peor nutrición. La tenencia segura de la tierra permite inversiones sostenibles y supone la diferencia entre la supervivencia a corto plazo y la seguridad alimentaria a largo plazo”, afirmó Máximo Torero Cullen, Economista Jefe de la FAO.

“Demasiadas personas viven todavía con el temor de perder sus tierras y sus hogares, y las mujeres y los jóvenes siguen estando entre los más excluidos, una realidad que socava la seguridad alimentaria, la acción por el clima y la protección de la biodiversidad, y pone de manifiesto por qué la seguridad de los derechos sobre la tierra es fundamental para alcanzar los tres objetivos”, aseguró por su parte Marcy Vigoda, directora de la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra.

El nuevo informe es el primer inventario mundial exhaustivo elaborado para hacer un seguimiento de la propiedad, el uso y la gobernanza de la tierra

El estudio se basa en un amplio conjunto de aportaciones, complementa dos décadas de orientaciones recogidas principalmente en las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques y responde a la creciente demanda de vincular los derechos sobre la tierra con la acción por el clima, la protección de la biodiversidad, la igualdad de género y la transformación rural.

“Cuando generamos pruebas para todas las partes interesadas y en colaboración con ellas, sentamos las bases de unas políticas públicas más sólidas, transparentes y equitativas, tanto en el plano nacional como internacional”, declaró por su parte Sélim Louafi, director adjunto de Investigación y Estrategia del CIRAD.

Concentración, desigualdad y falta de registro

A nivel global, los Estados son propietarios legales del 64% de las tierras, aunque en muchos casos se trata de territorios consuetudinarios sin documentación formal. Algo más de una cuarta parte es de propiedad privada y el 10% restante tiene un régimen desconocido.

El informe también evidencia una fuerte concentración en el uso agrícola: el 10% de los mayores terratenientes explota el 89% de todas las tierras agrícolas, mientras que el 85% de los agricultores del mundo gestiona menos de dos hectáreas y apenas accede al 9% de la superficie cultivable.

En términos de género, los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de poseer o tener derechos seguros sobre la tierra en casi todos los países relevados. En casi la mitad de ellos, la brecha supera los 20 puntos porcentuales.

Brechas regionales y tierras en “limbo jurídico”

Las diferencias entre regiones son marcadas. En África subsahariana, el 73% de la tierra se rige por sistemas consuetudinarios, pero solo el 1% está oficialmente reconocido. En Asia oriental y sudoriental predominan las tierras estatales (51%), mientras que la propiedad privada representa el 39% en América Latina y el Caribe, el 32% en América del Norte y el 55% en Europa (sin incluir la Federación de Rusia).

Uno de los datos más relevantes es que los Pueblos Indígenas y otros titulares de derechos consuetudinarios ocupan 5.500 millones de hectáreas —el 42% de las tierras del mundo—, pero solo 1.000 millones de hectáreas (8%) cuentan con derechos de propiedad claros.

Esto deja amplias extensiones en un limbo jurídico, incluyendo territorios que concentran más de un tercio del carbono almacenado en el planeta y el 40% de los bosques intactos.

Actualmente, el 77% de las tierras consuetudinarias declaradas han sido cartografiadas, aunque en muchos casos de manera preliminar. Estas áreas albergan aproximadamente 45 gigatoneladas de carbono irrecuperable, equivalente al 37% del total mundial.

El informe revela también que las explotaciones agrícolas más grandes del mundo, aquellas que abarcan más de 1.000 hectáreas, suponen más de la mitad de todas las tierras agrícolas, mientras que el 85% de los agricultores del mundo gestiona menos de dos hectáreas, es decir, solo el 9% de las tierras agrícolas mundiales.

Asimismo señala que, aunque solo 12 países del mundo han informado sobre los tres indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la tenencia de la tierra, actualmente se está produciendo una notable aceleración en la presentación de informes.

En el informe se examinan en detalle los sistemas de tierras consuetudinarias, como corresponde a la gran proporción de tierras que ocupan en el mundo.

Presiones crecientes y desafíos climáticos

Un análisis preliminar muestra que el 19% de los paisajes forestales intactos, el 15% de los puntos críticos de carbono irrecuperable y el 7% de las zonas clave para la biodiversidad en tierras consuetudinarias cartografiadas carecen de reconocimiento oficial de las autoridades.

Las inquietudes medioambientales y climáticas impulsan cada vez más nuevas adquisiciones de tierras a gran escala, a menudo financiadas por fondos de pensiones.

Aunque los datos no están claros, el Land Gap Report (Informe sobre la brecha de tierras) de 2022 advertía de que los compromisos nacionales de emisiones netas cero implicaban una eliminación de carbono basada en la tierra para la que se requerirían casi 1.200 millones de hectáreas, aproximadamente la extensión de todas las tierras de cultivo del mundo.

Desde las organizaciones, se advierte que las tierras consuetudinarias enfrentan crecientes presiones por la expansión urbana, la infraestructura, la agricultura industrial, la minería y la extracción de petróleo y gas.

Incluso algunas iniciativas vinculadas a energías renovables, biocombustibles y compensaciones de carbono están incrementando la presión sobre territorios que carecen de reconocimiento formal.

Si bien en los últimos 20 años se registraron avances en políticas y marcos normativos, el impacto en el terreno ha sido lento. Solo 12 países han informado de manera completa sobre los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible vinculados a la tenencia de la tierra, aunque se observa una aceleración en la presentación de datos.

El nuevo informe concluye que fortalecer la seguridad jurídica de la tierra es clave no solo para reducir desigualdades y conflictos, sino también para enfrentar los desafíos del cambio climático, proteger la biodiversidad y garantizar sistemas alimentarios más resilientes.

 

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