Vaticano | El Papa León XIV y el FIDA ratifican su compromiso por la seguridad alimentaria y la paz rural

En una audiencia privada, Su Santidad y Álvaro Lario, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, destacaron que invertir en las comunidades rurales es la clave para frenar la migración forzosa y reducir los conflictos globales.

 

Fuente: FIDA

 

ROMA (15/1/2026).— En un encuentro de alto valor simbólico y operativo, el Papa León XIV recibió este jueves en el Palacio Apostólico a Álvaro Lario, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

La reunión selló una profunda convergencia ética y política: la convicción de que no habrá estabilidad global ni dignidad humana sin una transformación profunda de las economías rurales.

Durante la audiencia, Lario agradeció al Pontífice su constante énfasis en la inclusión de las comunidades más postergadas. «El FIDA y la Santa Sede comparten la visión de que todas las personas, especialmente en el campo, deben tener la oportunidad de llevar vidas productivas y obtener ingresos dignos. Esos son los cimientos de la paz», afirmó el titular del organismo de la ONU.

Un momento especial del diálogo fue la referencia a la experiencia pastoral del Papa León XIV en el Perú. Esta conexión facilitó el análisis de resultados concretos, como el proyecto «Avanzar Rural» del FIDA en territorio peruano, que ha logrado incrementar los ingresos de los productores locales en un promedio del 40 %.

Este impacto demuestra que el desarrollo impulsado por las propias comunidades no es solo una teoría, sino una herramienta de empoderamiento económico que devuelve la soberanía a las familias rurales.

Durante la reunión, el Presidente Lario destacó el papel del desarrollo rural, especialmente de los jóvenes, en la prevención de la inestabilidad y la migración forzada.

Desarrollo rural como antídoto contra el conflicto y la migración

Lario presentó datos contundentes que vinculan la inversión agrícola con la seguridad global.

Según informes del FIDA:

  • En Etiopía: Cada incremento en la productividad del suelo financiado por el organismo se asoció con una reducción del 3 % de los conflictos locales.
  • En Malí: Los distritos sin inversión financiera experimentaron un aumento del 8 % en la conflictividad en comparación con las zonas asistidas.

«Invertir en la población rural genera una estabilidad duradera. Cuando los jóvenes tienen acceso a recursos y mercados en su tierra, se previene la inestabilidad y la migración forzosa», subrayó Lario, quien acogió el liderazgo moral del Papa para fomentar la solidaridad internacional en un mundo cada vez más fragmentado.

La reunión se produce en un momento crítico: el FIDA inicia su campaña trienal de reposición de recursos para el período 2028-2030.

Aunque el hambre en el mundo mostró un leve descenso (del 8,5 % en 2023 al 8,2 % en 2024), todavía existen 673 millones de personas que padecen hambre crónica.

El dato más alarmante para ambas instituciones sigue siendo el mismo: el 80 % de las personas más pobres del planeta vive en las zonas rurales de los países en desarrollo.

Ante esta realidad, la Santa Sede y el FIDA reafirmaron que la lucha contra la pobreza no es solo un objetivo económico, sino un imperativo moral para la construcción de la paz mundial.

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