Los pequeños agricultores del mundo, que son los productores de la mitad de las calorías de los alimentos a nivel global, están luchando contra el cambio climático con un financiamiento deficiente y muchas veces usando sus propios ahorros para enfrentar las pérdidas de cultivos y ganado, según informe internacional de Climate Focus. En la COP30 de Brasil, en noviembre, se debatirá sobre las estrategias de adaptación climática y financiamiento.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
Fuente: Periodistas x el Planeta y Climate Focus
AMÉRICA LATINA (23/10/2025).- Un nuevo análisis internacional revela que se necesitan USD 443 mil millones al año en financiamiento climático para ayudar a los pequeños agricultores familiares a adaptarse a los impactos del cambio climático. Esta cifra es inferior a los USD 470 mil millones anuales que se gastan en subsidios agrícolas perjudiciales para las personas y el planeta, y equivale a una inversión media anual de USD 953 por cada hectárea de tierra cultivada.
El análisis fue realizado por Climate Focus para la alianza Agricultura Familiar por la Acción Climática (FFCA, según sus siglas en inglés), una campaña liderada por agricultores que representa a 95 millones de pequeños productores de África, América Latina, Asia y el Pacífico.
Las pequeñas propiedades agrícolas producen la mitad de las calorías de los alimentos del mundo y sustentan los medios de vida de más de 2.5 mil millones de personas globalmente.
Dada la importancia de la adaptación en la agenda de la COP30 –que se realizará en noviembre en Belém, Brasil- y teniendo en cuenta que los flujos financieros actuales destinados a pequeños agricultores solo representan el 0,36 % de lo que se necesita, la FFCA pide que se promueva de manera significativa la financiación para la adaptación y se cree un «Fondo para Agricultores» que garantice que el dinero llegue a donde tenga mayor impacto
Las pequeñas parcelas agrícolas producen la mitad de las calorías de los alimentos del mundo y sustentan los medios de vida de más de 2.5 mil millones de personas globalmente (el 35% de la población mundial).
A pesar de su relevancia, son una población altamente vulnerable y afectada por el cambio climático sufriendo directamente las consecuencias de que, por ejemplo, el año pasado haya sido el más caluroso que se haya registrado.
Los desastres provocados por el cambio climático han causado alrededor de 3.8 mil millones de dólares en pérdidas de cultivos y ganado globalmente en los últimos 30 años, lo que equivale a 123 mil millones de dólares por año y este número va en aumento.
Ante la situación, muchos pequeños productores se ven obligados a depender de sus propios ahorros cada vez más reducidos, gastando una suma estimada de USD 368 mil millones al año en medidas de adaptación.
Este importante autofinanciamiento, que excluye el trabajo no remunerado, deja a los agricultores muy vulnerables tanto a las crisis financieras como a los impactos climáticos.

El nuevo informe internacional revela que se necesitan $26.27 mil millones de dólares al año para cubrir los costos de adaptación de los pequeños productores solo en América Latina, (quienes producen gran parte de los alimentos consumidos en la región, así como exportaciones económicamente importantes como el café) y unos 443 mil millones de dólares a nivel mundial.
Este análisis, realizado por Climate Focus muestra cifras contundentes. Por ejemplo, se necesitan $12.09 mil millones de dólares para pequeños productores en América Central y México; $12.95 mil millones al año para salvaguardar las agroexportaciones de América del Sur, entre ellas la cosecha cafetera de Colombia de $3.2 mil millones de dólares, y $1.23 mil millones de dólares para pequeños productores en el Caribe.
Las cifras de inversión son considerables, si se comparan con lo que reciben efectivamente hoy los productores del campo.
En 2021, se destinaron solo $0.21 mil millones en financiamiento climático público internacional a agricultores familiares de pequeña escala en América del Sur (1.59% de la necesidad estimada); $0.07 mil millones a pequeños productores en América Central y México (0.59% de la necesidad); y $0.01 mil millones a pequeños productores en el Caribe (0.71% de la necesidad).

Invertir en la despensa del mundo
Los beneficios y el ahorro que supone invertir en la adaptación de los pequeños agricultores superan con creces los costos.
Por ejemplo, apoyar a las pequeñas granjas familiares —la práctica agrícola más predominante del mundo— contribuiría a fortalecer y hacer seguras las cadenas de suministro de alimentos. Se estima que las pequeñas propiedades agrícolas de hasta 10 hectáreas producen el 50 % de las calorías de los alimentos del mundo y son clave en las cadenas de suministro globales de productos básicos como arroz, trigo, café y cacao.
Además, apoyar a los pequeños agricultores permite salvaguardar puestos de trabajo e impulsar las economías nacionales, particularmente en los países de bajos ingresos donde la agricultura representa 25,7 % del PBI, en promedio.
Finalmente, las organizaciones de agricultores familiares son pioneras en enfoques positivos para la naturaleza y resilientes al clima, como la agroecología, que son clave para la adaptación al cambio climático, además de desempeñar un papel importante en la reducción del impacto de la agricultura en la naturaleza y el clima.
El sistema alimentario mundial representa un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero y es el principal motor de pérdida de biodiversidad.
Dada la importancia de la adaptación en la agenda de la COP30 y teniendo en cuenta que los flujos financieros actuales destinados a pequeños agricultores solo representan el 0,36 % de lo que se necesita, la FFCA pide que se promueva de manera significativa la financiación para la adaptación y se cree un «Fondo para Agricultores» que garantice que el dinero llegue a donde tenga mayor impacto.
COP30: ¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO PARA LOS AGRICULTORES FAMILIARES?
Las decisiones tomadas en la COP30 y en torno a ella, en las negociaciones formales sobre adaptación y financiación y el desarrollo de planes nacionales de adaptación y mitigación, así como en las iniciativas lanzadas como parte de la agenda de la Presidencia, podrían tener un impacto significativo en el futuro de los agricultores familiares y la seguridad alimentaria.
- Financiación
El acuerdo financiero de la COP29 se comprometió a movilizar al menos USD 300 mil millones al año para 2035 para las acciones de mitigación y adaptación de los países en desarrollo, con los países desarrollados «tomando la iniciativa». Instó a todos los actores a colaborar para aumentar la financiación climática de todas las fuentes públicas y privadas hasta alcanzar al menos USD 1,3 billones al año para 2035.
En la COP30, se publicará una «Hoja de ruta de Bakú a Belém» en la que se establecerá una vía clara y práctica para movilizar los fondos, y está previsto que se lleve a cabo un proceso de revisión en 2030.
Aunque el ambicioso objetivo de USD 1,3 billones al año sienta las bases para ampliar la financiación climática en los próximos años, existen importantes cuestiones preocupantes tanto sobre la cantidad como sobre la calidad de la financiación acordada.
Por ejemplo, el Grupo de Expertos Independientes sobre Financiación Climática estima que se necesitarán entre USD 3,1-3,5 billones al año para 2035 a fin de satisfacer las necesidades de financiación climática en los mercados emergentes y los países en desarrollo, a excepción de China.
Otras cuestiones incluyen la ausencia de subobjetivos relativos a la adaptación, la mitigación, las pérdidas y daños; mecanismos claros para aumentar y desembolsar fondos; o requisitos claros de transparencia y rendición de cuentas. El acuerdo financiero tampoco garantiza un nivel mínimo de financiación pública basada en subvenciones, lo cual es de especial importancia para grupos marginados como los agricultores familiares.
La hoja de ruta tiene el potencial de abordar algunas de estas cuestiones, ya que esboza medidas concretas para la movilización del financiamiento, incluso a través de subvenciones, instrumentos concesionales y no generadores de deuda y medidas de creación de espacio fiscal.
La revisión de 2030 también brinda la oportunidad de reconsiderar las necesidades financieras globales y acordar objetivos financieros explícitos para la alimentación y la agricultura, los pequeños productores y los pueblos indígenas.
Fuera de las negociaciones oficiales, el Foro del Comité Permanente de Finanzas de la CMNUCC se reunió en septiembre de 2025 para debatir por primera vez la financiación para la alimentación y la agricultura.
El Programa Integrado sobre Sistemas Alimentarios lanzado al margen de la reunión tiene como objetivo canalizar USD 282 millones a proyectos agroalimentarios positivos para el clima y la naturaleza. Todavía no se sabe cuánto de este financiamiento irá directamente a los pequeños agricultores y sus organizaciones.
- Adaptación
Todavía no está claro si las naciones desarrolladas cumplirán con su promesa del pacto de Glasgow para el clima de duplicar el financiamiento para la adaptación a USD 38-40 mil millones para 2025, aunque se espera que se presente un informe sobre el progreso durante la COP30.
Si bien ha habido algunas discusiones sobre un objetivo sucesor, con el presidente del grupo de países menos adelantados que pidió triplicar la financiación para la adaptación a alrededor de USD 100 mil millones al año para 2030, el enfoque principal es garantizar que los gobiernos donantes renueven los compromisos de financiación existentes.
El objetivo mundial relativo a la adaptación (GGA, según sus siglas en inglés) tiene como objetivo poner la adaptación a la par con la mitigación mediante el establecimiento de objetivos y directrices específicos y medibles para las acciones de adaptación en siete áreas temáticas clave, entre ellas la alimentación y la agricultura.
El GGA se financiará a través de los mecanismos de financiación existentes, como el nuevo objetivo colectivo cuantificado de financiación para el clima (NCQG, según sus siglas en inglés) y es probable que tenga una influencia significativa en los planes nacionales de adaptación, incluido el apoyo disponible para agricultores familiares y prácticas agrícolas positivas para la naturaleza
La COP30 es la fecha límite para llegar a un acuerdo sobre los indicadores que se utilizarán para monitorear el progreso del GGA. Al momento de escribir este documento, la lista incluye un indicador sobre el seguimiento de los recursos financieros anuales gastados en la adaptación al cambio climático para la alimentación y la agricultura, pero nada sobre el rastreo de la cantidad de financiación que llega a los pequeños agricultores y sus organizaciones.
Las organizaciones de agricultores familiares piden indicadores específicos sobre la participación de los agricultores familiares en la planificación de la adaptación al cambio climático, sobre el acceso a la financiación y seguros para pequeños productores y sobre el apoyo a prácticas resilientes al clima como la agroecología.
- Bosques
Brasil lanzará oficialmente el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF, según sus siglas en inglés) en la COP30 para recompensar a las naciones con bosques tropicales por proteger sus bosques y desincentivar la deforestación.
Con el objetivo de movilizar USD 125 mil millones, el TFFF prevé financiamiento a partir de préstamos de países desarrollados, contribuciones filantrópicas e inversiones privadas, y ofrecerá pagos anuales de USD 4 por hectárea de bosques en pie para hasta 80 países con bosques tropicales.
Al menos el 20% de la financiación se destinará a los pueblos indígenas y las comunidades locales. Apoyar a los pequeños agricultores para que diversifiquen sus medios de vida, adopten prácticas sostenibles como la agrosilvicultura y aseguren sus derechos a la tierra ayudará a reducir su dependencia de la tala de bosques para subsistir.
A nivel mundial, aproximadamente un cuarto (24 %) de la deforestación tropical es el resultado de la agricultura a pequeña escala o de subsistencia debido a la pobreza, los derechos sobre la tierra precarios y las alternativas limitadas
- Pérdidas y daños
El Fondo para Pérdidas y Daños, que tiene como objetivo compensar las pérdidas o daños irreversibles como resultado de los impactos climáticos, comenzó a distribuir financiamiento en 2025, a pesar de solo haber recibido una fracción de la financiación prometida por las naciones desarrolladas.
Filipinas ha sido elegida para ser sede de la Junta del Fondo para Pérdidas y Daños, un resultado significativo para los países del sur global.
Dado que los pequeños agricultores familiares representan la mayor parte de la producción agrícola en los países en desarrollo de bajos ingresos e insulares pequeños propensos a los desastres, la participación activa de sus organizaciones en los procesos de gestión y toma de decisiones de dicho fondo es clave para garantizar que responda a sus necesidades
Planes climáticos nacionales
Más de 160 gobiernos se han comprometido a incluir la alimentación y la agricultura en los planes climáticos nacionales, conocidos como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN), que se presentarán a la CMNUCC a fines de septiembre de 2025.
En el momento de escribir este documento, 65 CDN han sido enviadas, pero solo algunas, entre ellas las de Brasil, Pakistán y Kenia, hacen referencia a la agricultura familiar a pequeña escala.
Los pequeños agricultores familiares desempeñan un papel fundamental en los esfuerzos de adaptación en los países en desarrollo. La inclusión de los pequeños agricultores y sus organizaciones en la creación de estrategias de adaptación es clave para garantizar que reflejen los desafíos del mundo real que enfrenta el sector alimentario y agrícola y las soluciones para fomentar la resiliencia.

Conclusiones
Para liberar el potencial de adaptación y mitigación de los agricultores familiares al tiempo que contribuyen a la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la restauración de tierras y el desarrollo sostenible, los gobiernos y las instituciones financieras deben comprometerse con las siguientes acciones clave:
1. Incluir a los agricultores familiares y sus organizaciones y cooperativas en los foros y procesos de toma de decisiones sobre la alimentación y el clima a nivel local e internacional. Por ejemplo, en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, los planes nacionales de adaptación y en las convenciones internacionales sobre clima, biodiversidad y tierra.
2. Ofrecer más y mejor financiación comprometiéndose a un aumento significativo de la financiación para la adaptación al cambio climático, con una mayor proporción en forma de subvenciones, y garantizando que una parte mucho mayor del dinero llegue directamente a los agricultores familiares y sus organizaciones.
Específicamente, se deben tomar medidas para:
• Apoyar el desarrollo de un Fondo de Resiliencia y Empoderamiento de los Agricultores como fuente principal de financiamiento directo. El fondo estaría dirigido y gestionado por organizaciones de agricultores familiares, cooperativas y asociaciones de productores, y proporcionaría acceso directo a subvenciones a largo plazo y préstamos en condiciones favorables, centrándose en actividades que hayan demostrado beneficios para los pequeños agricultores, vayan más allá del apoyo basado en proyectos, ofrezcan sostenibilidad a largo plazo y se basen en las realidades locales.
• Eliminar las barreras que impiden a las organizaciones de agricultores familiares acceder al financiamiento climático. Ello significa agilizar los procesos de solicitud y presentación de informes, proporcionar apoyo técnico para las solicitudes de financiación y establecer objetivos claros sobre la proporción de la financiación que se destinará a los agricultores y sus organizaciones.
• Garantizar que los agricultores individuales tengan acceso a productos financieros, entre ellos préstamos y seguros, que se adapten a sus necesidades y cuenten con, por ejemplo, bajas tasas de interés y criterios de pago flexibles.



