Los bosques nativos no se utilizan para la producción de celulosa y papel…¿no lo sabías?

Son varias, lamentablemente y a causa del desconocimiento, las campañas que se basan en un error para invitar a tener un mundo más sustentable y “no utilizar papel”, indicando en su falso marketing que así “se evitaría la deforestación de los árboles nativos”. No se utiliza como materia prima bosques nativos para producir papel. La materia prima que se utiliza es árboles de pino, eucaliptos o álamos, que se cultivan con ese fin comercial.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

Fuente: @CONFIAR

 

BUENOS AIRES (Septiembre 2022).- Una gran falacia que se instaló y que no contribuye en nada a la sostenibilidad, surge “lamentablemente y a causa del desconocimiento”, de varias  campañas que se basan en un error para invitar a tener un mundo más sustentable y “no utilizar papel”, señalaron desde el Consejo Foresto-industrial Argentino en un reporte de prensa esta semana.

Muy por el contrario, explicaron que usar papel, madera y un sinnúmero de derivados de las plantaciones forestales basadas en buenas prácticas y reforestadas en áreas aptas para este cultivo (que no exista obviamente reconversión de uso de suelo de bosques nativos para plantar bosques cultivados).

Recordemos también que el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos en el país determinó los sitios aptos para las actividades productivas y para conservación en las provincias, por un lado. Por otro, la industria de celulosa y papel no tiene origen es especies maderables nativas para su abastecimiento, su materia prima se limita exclusivamente al pino, eucalipto y álamo, especies exóticas y cultivadas para tal fin.

“Las plantaciones forestales son una de las herramientas renovables más impulsadas del mundo para aportar a la mitigación de los impactos climáticos, Es una industria productiva con un círculo virtuoso en cada eslabón de la cadena forestoindustrial.. Basta de mitos”, remarcan desde el Consejo Foresto-industrial Argentino.

Y explican que, así como se siembra y se cosecha el maíz, los tomates, el algodón – por dar algunos ejemplos – de la misma manera se plantan los árboles que se utilizan para la fabricación de celulosa, papel, cartones y otros productos de alto valor.  No provienen de bosques nativos. No se deforesta para producir papel.

El Consejo Foresto-Industrial Argentino (CONFIAR) considera necesario escuchar este mensaje, para poder desmitificar una de las creencias más erróneas de las últimas décadas.

En Argentina, se puede imprimir y usar papel sin temor a afectar bosques nativos ya que la celulosa utilizada para su fabricación proviene de plantaciones forestales que se encuentran certificadas de forma rigurosa e internacionalmente, del bagazo de caña, o del reciclado.

La realidad es que las fábricas de celulosa y papel en base a madera han promovido la plantación de ciento de miles de hectáreas que son parte del patrimonio forestal del país.

Argentina tiene actualmente alrededor de 1,3 millones de ha de plantaciones forestales, un 55% de ellas certificadas con sellos por gestión sostenible reconocidos internacionalmente.

La foresto-industria de Argentina se provee en un 95% de madera proveniente de dichas plantaciones. El agregado de valor incluye la producción de celulosa y papel en la parte de triturado, pero, además, se produce madera y tableros para viviendas y muebles; energía eléctrica y térmica y diversos productos químicos.

Con 13.000 productores forestales y más de 6.000 empresas, la foresto-industria emplea en forma directa y formalmente, a unas 100.000 personas y exporta alrededor de 700 millones de dólares anuales.

Según el Plan Estratégico Foresto-Industrial 2030 (https://forestoindustria.org.ar/impacto-2030/), las condiciones productivas del país y las proyecciones internacionales permitirían atraer las inversiones necesarias para revertir la balanza comercial negativa en papeles y convertirla en positiva por al menos 2,6 mil millones de dólares.

Si bien es un potencial, de concretarse estas inversiones se asegurarían aumentar el patrimonio forestal actual del país con impacto en toda la cadena de valor –construcción, bioenergía, bioproductos, química verde, muebles, entre otros- asegurando el aporte de productos baj os en carbono para la descarbonización de las cadenas de producción y a la mitigación del cambio climático.

El sector foresto-industrial es una fuente de empleos y crecimiento sostenible para el país. El 100% de la producción de papel que utiliza madera en Argentina se provee de madera certificada por gestión sostenible o madera controlada auditada por sellos internacionales como FSC y PEFC y con cadenas de custodia al origen.

Esta madera no proviene de bosques nativos y se produce bajo principios y criterios aceptados internacionalmente como de gestión sostenible. Es, además, carbono neutro y colabora con la mitigación del cambio climático y puede colaborar en la transición energética y productiva para el carbono neutralidad del país.

Claudio Terrés, presidente de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), miembro de CONFIAR expresó: “Nos preocupa cómo se mantiene y promueve el mito que consumir papel afecta a los bosques. En Argentina, el papel se produce a partir de pino, eucalipto o álamo (aptos para papel) que se plantan previamente.  No se cortan árboles de bosques nativos”, remarcó.

“Tenemos un alto potencial forestal en el país, pero, aun así, Argentina importa alrededor de 1 mil millones de dólares anuales en productos de papel. Somos históricamente deficitarios. Tenemos la oportunidad de revertir esto e impulsar más empleo y producción en las regiones del país.  El desafío es generar las condiciones para atraer esas inversiones necesarias, tal como lo han hecho los países vecinos”, explicó.

El directivo indicó que de dar este paso se permitiría potenciar el desarrollo de las economías regionales, aumentar las exportaciones y mejorar la balanza comercial del sector. “El compromiso es hacerlo a través de una gestión sustentable, en donde la forestación contribuye a la mitigación del cambio climático y la reciclabilidad del papel potencie la Economía Circular. E insistimos, sin afectar ni un árbol de los bosques nativos”.

La forestoindustria argentina enfrenta una competencia desleal ante el trabajo informal y el comercio ilegal de madera nativa, y también lucha contra el desmonte ilegal, ya que el daño al ambiente afecta a toda la sociedad a nivel global.

En la practica de la actividad forestal, además de solicitarse estudios de impacto ambiental a los proyectos, existen herramientas técnicas que permiten las normativas vigentes y la ingeniería forestal para realizar por medio de planes de manejo un aprovechamiento sustentable de los recursos naturales.

En el caso de aprovechamiento de bosques nativos “no se trata de no cortar árboles, sino de hacerlo bien, en el sitio correcto, a la edad adecuada de la especie nativa  y  en el entorno adecuado para asegurar su futura regeneración”, señalan los especialistas de gestión forestal.

Las consecuencias del falso marketing que lamentablemente se difunden con desinformación respecto a cientos de campañas que hablan que se deforesta para producir celulosa o papel, o que se evitará el impacto ambiental al no “imprimir” un material  por email, no solo perjudica a la actividad de bosques cultivados, en toda su cadena de valor, sino que cercena la posibilidad de desarrollar el enorme potencial que tiene este sector en la Argentina, ya que dispone de todas las condiciones para las inversiones sostenibles y consolidarse como un polo foresto-industrial desde el Cono Sur, junto a sus países vecinos como Brasil,  Chile, Uruguay y Paraguay.

 

 

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