Argentina dispone del primer estudio sobre reserva de carbono orgánico del suelo con plantaciones forestales y otros usos de la tierra

Fue elaborado en forma conjunta por investigadores del INTA y de la Dirección de Desarrollo Foresto-industrial de la Secretaría de Agricultura de la Nación, entre profesionales de otros organismos, productores, y empresas de 17 provincias que participaron y colaboraron para la elaboración del “Estudio estimación de las reservas de carbono orgánico del suelo con plantaciones forestales y otros usos de la tierra en distintas regiones de la Argentina”.

  

Por Patricia Escobar 

@argentinaforest

 

BUENOS AIRES (30 de agosto de 2022).- En los sistemas boscosos, el suelo es un gran reservorio de carbono (C) y juega un papel significativo en el ciclo global de este elemento. Estudios a escala global indican que sólo los suelos contienen una reserva de C que es aproximadamente el doble del almacenado en la atmósfera y unas tres veces mayor que el de vegetación, remarcaron los investigadores al presentar el primer reporte nacional donde se muestran las cantidades de C almacenado en suelos con plantaciones forestales y otros usos de la tierra, en diferentes regiones de Argentina.

 

El primer relevamiento realizado en conjunto entre el INTA y la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto-industrial de la Secretaria de Agricultura de la Nación demuestra que los bosques y plantaciones forestales son fundamentales para combatir los impactos del cambio climático. Los expertos de INTA determinaron, por ejemplo, que en la Mesopotamia actualmente en suelos de plantaciones forestales se almacenan 70 millones de toneladas de carbono orgánico y su capacidad para secuestrar gases GEI y COS aún es enorme, además de ofrecer servicios ecosistémicos.

 

El trabajo fue presentado virtualmente el pasado 16 de agosto por el ingeniero Pablo Luis Peri, coordinador del Programa Nacional Forestales del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y autoridades nacionales.

 

El relevamiento y análisis del estudio fue realizado en coordinación conjunta con el ingeniero Daniel Maradei, ex director nacional del área, con tareas de campo de Ana M. Lupi y Cecilia Tato Vazquez. Mientras que la coordinación de análisis de datos y elaboración de informe estuvo a cargo de Javier Gyenge, con la participación de Gabriel Gatica, Martín Sandoval, Ana M. Lupi y Matías Gaute. Asimismo, para llevarlo adelante contaron con la colaboración de una red de profesionales, productores, y empresas forestales de 17 provincias del país.

 

Este relevamiento nacional tuvo como objetivo cuantificar la cantidad de carbono orgánico del suelo (COS) en los primeros 30 cm de suelo de plantaciones forestales establecidas en diferentes ambientes de la Argentina. Además, los investigadores compararon estos parámetros con la vegetación natural (línea de base o de referencia) y un uso de la tierra alternativo representativo de cada ambiente, así como establecer el efecto de variables ambientales y silvícolas sobre la magnitud de este servicio ambiental.

 

Los profesionales que participaron del estudio, se desempeñan en diversos organismos, se encuentran investigadores del Instituto de Investigación Suelos CIRN INTA, el  Área de Extensión Forestal, Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial; el CONICET, UEDD INTA CONICET Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible, sede Tandil; el Lab. de Investigación de Sistémico Ecológicos y Ambientales (LISEA), FCAyF, UNLP; el Área SIG e Inventario Forestal, Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial.

La importancia del carbono orgánico del suelo

El suelo es un componente importante de los sistemas productivos, con características intrínsecas particulares asociados a los ambientes donde evolucionan, pero con una naturaleza dinámica en su salud, según el uso y el manejo silvícola que se aplique. Son la base para la producción de alimentos, fibras y muchos servicios ecosistémicos esenciales.

Además, el suelo representa uno de los recursos clave para la mitigación y adaptación al cambio climático por su capacidad de almacenar compuestos carbonados tanto orgánicos como inorgánicos.

El carbono orgánico del suelo (COS) es un componente muy dinámico y clave para el funcionamiento de los ecosistemas (productivos o conservados) y servicios ecosistémicos que pueden brindar.

La magnitud del carbono (C) almacenado en el suelo, analizado de manera global, supera ampliamente al acumulado en la atmósfera y en la biomasa vegetal. El C es el principal componente de la materia orgánica (MOS) del suelo y está correlacionado con muchas propiedades edáficas asociadas a la regulación de la productividad y del ciclo del C en el sistema suelo-atmósfera. Es por ello que se toma generalmente a la MOS o al COS como indicadores de la salud del suelo y del secuestro del C atmosférico.

Entre los beneficios de la MOS podemos mencionar:

Reserva de nutrientes: los suelos con alto contenido de C se asocian a un mayor contenido de nutrientes, promoviendo el crecimiento de los cultivos. Alrededor del 99% del nitrógeno (N) del suelo se encuentra en la materia orgánica edáfica. Además, la MOS proporciona gran parte de la capacidad de intercambio catiónico esencial para la retención y disponibilidad de los nutrientes para las raíces de las plantas.

Mejora la estructura del suelo: la MOS une partículas y agregados del suelo y le otorga estabilidad lo que reduce la erosión. También favorece la formación de un espacio poroso equilibrado permitiendo un adecuado ingreso de agua al, (recarga del perfil para los cultivos), intercambio de aire con la atmósfera y facilita el crecimiento de las raíces para explorar el perfil y acceder al agua y a los nutrientes.

Actúa como un gran almacén de C: a través de mecanismos de estabilización de la MOS, el suelo se constituye en un importante reservorio de C. La aplicación de prácticas de manejo de suelos adecuadas que permitan aumentar las reservas de COS puede contribuir a compensar las emisiones antropogénicas de C. Este C se almacena en el suelo asociado de manera física o química a ciertos minerales, lo que le otorga altos tiempos de recambio, o de manera particulada, cuyo tiempo de vida dependerá de la velocidad de degradación de dicho material.

Promueve una mejora en el secuestro de C de las plantas: una mejora en la fertilidad del suelo (aumentando disponibilidad de nutrientes y agua) promueve un mayor crecimiento de los sistemas productivos, lo que puede conducir a una mayor captación/absorción de CO2 atmosférico.

Aumentar el almacenamiento de agua del ecosistema: tanto de manera indirecta al mejorar la estructura del suelo, como directa a través de diversos mecanismos asociados a una mayor adsorción, el aumento de los niveles de MOS incrementa la cantidad de agua que puede ser retenida en el mismo (particularmente en los horizontes superficiales) y se reduce las pérdidas por evaporación y escurrimiento superficial.

Filtrado del agua: La materia orgánica juega un papel importante en la reducción de la biodisponibilidad de los contaminantes mediante la purificación del agua para uso humano. Filtrado de compuestos potencialmente contaminantes. Al influir sobre la biodisponibilidad y la movilidad de diferentes compuestos potencialmente tóxicos, la MOS contribuye a retener contaminantes de productos químicos o derrames de sustancias tóxicas.

 

Conclusiones y recomendaciones del estudio

El INTA presentó recientemente el trabajo y se encuentra a disposición de todos los interesados, y si bien a nivel nacional se presenta una amplia dispersión de datos, los investigadores lograron cerrar con algunas conclusiones y recomendaciones que desde ArgentinaForestal.com resumimos a continuación:

 

  • Se observa una tendencia a que la cantidad promedio de COS (carbono orgánico del suelo) varíe en el sentido: forestaciones > línea base > uso alternativo.

 

  • Se observa que, dentro de la línea base, el valor promedio mayor en la cantidad de COS se encuentra en los bosques nativos en comparación a los pastizales, aunque la diferencia entre ambas clases alcanza solamente los 10 Mg/ha.

 

  • En el caso de las plantaciones forestales, se observa una gradación de mayor a menor cantidad promedio de COS (carbono orgánico del suelo) en el sentido: Pinus spp. y plantación con nativas > Eucalyptus spp. y Salix spp. > Populus spp.

 

  • En el uso alternativo productivo se observa una mayor gradiente entre clases (de 30 a 70 Mg/ha), siguiendo el orden: pasturas > cultivos leñosos > cultivos anuales > pastizal > arbustal.

 

Las características ambientales determinaron la máxima cantidad de C que sus suelos pueden almacenar. La introducción de las forestaciones incrementa el COS (carbono orgánico del suelo) en aquellas ecorregiones con valores bajos de COS (al menos el COS analizado en las líneas base) y ocurren pérdidas en las ecorregiones más ricas en COS previo a la forestación.

 

En términos generales, la introducción de forestaciones tendría un impacto nulo o positivo sobre las reservas de COS ( carbono orgánico del suelo) en la mayor parte de las ecorregiones, excepto aquellas con altos valores de COS y en los sitios plantados con Eucalyptus spp.

 

Las plantaciones con Pinus spp. mostraron cambios positivos en el COS en casi todos los ambientes considerados, mientras que los Eucalyptus spp. mostraron que no afecta la cantidad de COS hasta valores de alrededor de 70 Mg/ha de COS respecto a la Línea Base, mostrando menores valores de COS al superar dicho valor.

El uso alternativo de los cultivos tendería a generar pérdidas de COS en un mayor rango de situaciones.

A nivel de Ecorregión, indicaron que:

  • Selva Paranaense muestra uno de los valores de COS (carbono orgánico del suelo) de la línea base más altos (aprox. 71 Mg/ha). Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en el COS comparando los usos del suelo y las clases de uso.

  • En Yungas se encontraron diferencias significativas en el COS comparando las clases de uso de la tierra, siendo mayor en las plantaciones forestales y línea base, y menor en el uso alternativo productivo. Esta ecorregión mostró uno de los mayores valores promedio de COS de la línea base (aprox. 79 Mg/ha).

Si bien no mostraron diferencias significativas, el pastizal de la línea base mostró valores promedios de COS menores que los del bosque nativo. El cultivo con Pinus spp. alcanzó los mismos valores promedio de cantidad de COS que el bosque nativo como la línea base (93,3 Mg/ha).

Los cultivos anuales y las pasturas mostraron los menores valores promedio de COS (61,7 Mg/ha), mostrando valores intermedios las plantaciones con Eucalyptus spp., los pastizales de la línea base y los cultivos leñosos como usos alternativos (78,5 Mg/ha).

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  • Los Esteros del Iberá contó con una cantidad de casos observados escasos. Por este motivo, los resultados deberían ser tomados con cautela o a modo de tendencia. En promedio, los pastizales antropizados y los de la línea base mostraron las mayores cantidades de COS de 20,7 Mg/ha, las plantaciones con Pinus spp. 18,6 Mg/ha, mientras las de Euclayptus spp. fue de 12,6 Mg/ha. La textura gruesa de los suelos de estos ambientes (cordones arenosos) pueden explicar los bajos valores de COS.

 

  • Campos y Malezales no manifestaron diferencias significativas entre los usos del suelo, y el COS promedio fue de 62,2 Mg/ha, sin diferencias entre las clases de los usos del suelo evaluados.

 

  • En el Chaco Húmedo la mayor cantidad de COS se observó en la línea base (aprox. 74 Mg/ha), seguido de las plantaciones forestales (aprox.62 Mg/ha) y con un menor valor, el uso alternativo productivo (aprox. 54 Mg/ha). Existe evidencia de diferencias entre las clases de uso, siendo mayor en la clase de Bosque nativo (78 Mg/ha), seguido por los usos del suelo de Pastizal y de Plantación con nativas (COS promedio de 69 Mg/ha. Los menores valores de COS se obtuvieron en las clases de usos del suelo de plantaciones con Eucalyptus spp., cultivos anuales y pasturas (52,5 Mg/ha).

 

  • En el Chaco Seco el desbalance en el número de casos de estudio no permite realizar un análisis estadístico comparando las clases de uso de la tierra para evaluar por ej. el impacto sobre el COS de la introducción de un determinado género forestal). Al analizar los valores promedios del Uso de la tierra se encontró un valor significativamente más bajo en el Uso 75 alternativo. El valor fue de 54,4 Mg C/ha, siguiendo los usos de suelo el siguiente orden: Plantaciones forestales (67 Mg/ha) > Línea base (55 Mg/ha) > Usos alternativos (42 Mg/ha).

 

  • En el caso de Pampeana (Pampa y Delta del Paraná), el valor promedio de COS fue de 73,9 y de 43,3 Mg/ha para la Ecorregión de la Pampa y Delta del Paraná. Para la ecorregión Pampeana, el Bosque nativo de Línea base mostró el mayor valor promedio de COS (95,0 Mg/ha), con valores intermedios en el Pastizal (78,1 Mg/ha) y las plantaciones con Pinus spp. (94,4 Mg/ha). Las plantaciones con Eucalyptus spp. y Populus spp. mostraron los menores valores de cantidad de COS junto al Uso alternativo de Cultivos anuales (57 Mg/ha).

  • En Delta del Paraná se encontraron diferencias altamente significativas entre los distintos usos del suelo. Las forestaciones con Populus spp. y Salix spp. obtuvieron los mayores promedios de COS (56,3 Mg/ha) seguidas por las plantaciones con Eucalyptus spp. (34,3 Mg/ha). Los Pastizales de la línea base mostraron un valor intermedio en relación a las plantaciones (39,4 Mg/ha).

 

  • En Espinal se observaron diferencias entre los usos del suelo, pero no se observaron diferencias significativas entre las distintas clases de usos del suelo. En promedio, esta ecorregión muestra valores de COS de 57,7 Mg/ha.

Para el caso de la región Monte las diferencias entre los usos del suelo no fueron significativas (promedio 47,3 Mg/ha), aunque si lo fueron entre las clases de uso de la tierra. La clase pastizal de la línea base mostró los mayores valores de cantidad de COS (78,9 Mg/ha), seguidos por el uso alternativo de cultivos leñosos (51,3 Mg/ha) y Populus spp. (47,1 Mg/ha), mostrando estos últimos un valor intermedio, siendo similar al sistema de bosque nativo (22,3 Mg/ha).

Finalmente, en Estepas y Bosques Patagónicos el COS (carbono orgánico del suelo) promedio de los sitios de la clase Bosque Nativo (76,4 Mg/ha) y Pastizal (47,9 Mg/ha) fueron significativamente diferentes. A la vez, el COS de las plantaciones forestales de pino ponderosa (Pinus ponderosa) muestra un valor intermedio (62,2 Mg/ha).

Dada las diferencias entre las dos clases de la Línea Base, no se detectaron diferencias por uso de la tierra. Se observó que el COS aumenta cuando se introducen plantaciones en sitios con menores niveles de C previa a la forestación, y ocurre lo contario en los sitios con mayores valores de COS.

 

Factores biológicos y ambientales

En cada región forestal, al analizar los factores (biológicos y ambientales) que influyen en la capacidad de almacenamiento de C se pudo observar que:

  • En Región Mesopotámica, las variables ambientales y de manejo que explican en mayor grado la variación de COS se corresponden con las que están relacionadas con la Variación interanual de la precipitación y el contenido de arcilla del suelo en los primeros 30 cm.
  • En la Región NOA, el modelo que alcanzó una alta capacidad de explicar la variación de COS regional incluyó las variables temperatura media anual (TMA, mm) y la variación interanual de la precipitación (%) y el contenido de arcilla del suelo (%).
  • En la Región Centro Norte, desde un punto de vista ambiental, ninguna de las variables analizadas de manera independiente mostró tener una alta correlación con la variación de COS.
  • En Región Pampeana, el modelo obtenido muestra una alta capacidad de explicar la 76 variación de COS regional. Las variables que se destacan son la TMA y el contenido de arcilla. Los sitios más templados y con suelos más arcillosos se encontrarían aquellos con mayor COS, independientemente del género de la especie forestal plantada.
  • En la Región del Delta del Paraná no se encontraron relaciones entre el ambiente y el COS. Se determinó un fuerte impacto relacionado con el manejo forestal, en donde la selección de la clase de forestación es muy importante. El modelo resultante, teniendo en cuenta la clase forestal (Eucalyptus spp., Salix spp. y Populus spp.), indica que el COS se incrementa con la edad pero que cada clase forestal muestra distintos valores. Si bien se observa una fuerte tendencia a incrementarse el COS con la edad el Salix spp., la variación de los puntos no permitió ajustar un modelo significativo que permita modelar dicha relación.

  • En la Región de Cuyo y Alto Valle del Río Negro, si bien se cuentan con relativamente pocos valores y dispersos en el espacio el análisis indicó una fuerte relación del COS con la variación interanual de la precipitación y con el contenido de arcilla.
  • En Patagonia Andina se determinó que el COS en esta región disminuye en aquellos sitios que muestran una mayor estacionalidad y rango anual de la temperatura, siendo también afectado negativamente por el contenido de arcilla del suelo.

 

“Los resultados obtenidos muestran la necesidad de reforzar la intensidad de muestreo para obtener una base de datos más robusta y poder establecer conclusiones más claras en algunas regiones. Además, se observa la necesidad de cuantificar a nivel de sitio variables accesorias que explican el contenido de COS, como la textura”, señalan en el resumen de las conclusiones del estudio.

Y se recomienda, a partir de esta información y experiencia de trabajo colaborativo, establecer una estrategia de monitoreo que permita cuantificar el estado y la evolución de las reservas de COS en suelos con plantaciones forestales a escala nacional.

Definir un esquema de monitoreo del COS del suelo se torna indispensable para diseñar, evaluar y promover estrategias o políticas de secuestro de C atendiendo tanto a las posibles respuestas productivas como así también, cumpliendo con los objetivos de reducción de emisiones de GEI a nivel nacional.

Se recomienda también hacer foco en las plantaciones forestales haciendo coincidir los muestreos de suelos con las campañas de mediciones de parcelas de inventario forestal, tomando como base una frecuencia de 1 dato cada 10 años.

Se deberían priorizar los muestreos en suelos forestales en las regiones o cuencas en donde hay poca base de datos (por ejemplo, región chaqueña y delta del Paraná) para, en segundo lugar, establecer sitios testigos en todas las regiones buscando establecer esta evolución de los suelos forestales.

Resumen del estudio

En el estudio se analizó la cantidad de carbono orgánico del suelo (COS) a 0-30 cm de profundidad de las plantaciones forestales del país en un esfuerzo conjunto entre los técnicos de la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial (DNDFI -MAGyP) y el Programa Nacional Forestales (PNFOR) del INTA.

Se generó una base de datos de COS con 862 casos, de los cuales 321 corresponden a plantaciones forestales, 356 a líneas base (sistemas naturales usados como referencia) y 185 referidos a usos alternativos del suelo (usos productivos no forestales).

 

De los datos de COS de forestaciones, 106 correspondieron a plantaciones con Eucalyptus spp., 167 de Pinus spp., 24 de Populus spp., 10 de Salix spp. y 13 casos con especies forestales nativas.

 

En el caso de las plantaciones forestales, se observa una gradación de mayor a menor cantidad promedio de COS en el sentido: Pinus spp. y plantación con nativas > Eucalyptus spp. y Salix spp. > Populus spp.

Se analizaron los datos de COS y su variación según el uso de la tierra (línea base o de referencia, plantaciones forestales y uso alternativo de otros cultivos) teniendo en cuenta las ecorregiones de Argentina. Por ejemplo, en la Selva Paranaense con valores de COS de la línea base más altos (aprox. 71 Mg/ha), no se encontraron diferencias significativas en el COS comparando los usos del suelo y las clases de uso.

 

En contraste, en el Chaco Húmedo la mayor cantidad de COS se observó en la línea base (aprox. 74 Mg/ha), seguido de las plantaciones forestales (aprox. 62 Mg/ha) y con un menor valor, el uso alternativo productivo (aprox. 54 Mg/ha).

Se observó una tendencia a que el COS promedio varíe en el sentido: forestaciones > línea base > uso alternativo.

 

Las plantaciones con Pinus spp. mostraron ser más eficientes en acumular COS que las realizadas con Eucalyptus spp., sobre todo en las ecorregiones que presentaron valores medios de COS.

Para cada región forestal descripta para Argentina se determinaron ecuaciones que permiten estimar el COS en base a una o a múltiples variables ambientales (temperatura, precipitación, contenido de arcilla en el suelo) y de manejo silvícola (género y edad de la plantación). En general, si bien cada región tiene sus particularidades, se destacan la temperatura media anual, precipitación media anual y algunos indicadores climáticos relacionados con su distribución anual y el % de arcilla en el suelo.

 

Desde el punto de vista del manejo silvícola, se determinó un aumento progresivo de la cantidad almacenada de COS con la edad de la plantación, excepto en las plantaciones con Pinus spp. de la región pampeana.

Dada las pérdidas de COS en el establecimiento de la plantación, el tiempo necesario para poder balancear estas pérdidas excede a los tiempos esperados de una rotación para cada región.

 

Los resultados obtenidos muestran la necesidad de reforzar la intensidad de muestreo para obtener una base de datos más robusta y poder establecer conclusiones más claras en algunas regiones. Además, se observa la necesidad de cuantificar a nivel de sitio variables accesorias que explican el contenido de COS, como la textura.

 

Marco general del relevamiento

Si bien las plantaciones forestales poseen un objetivo claramente productivo (generar biomasa para distintos tipos de industrias), también se encuentra ampliamente valorado la prestación de numerosos servicios ecosistémicos, entre ellos, la capacidad de secuestrar gases de efecto invernadero (GEI).

 

Así, se ha tomado en cuenta la capacidad de los sistemas forestales de almacenar carbono (C) tanto en biomasa como en compuestos orgánicos del suelo, para desarrollar políticas que favorezcan la instalación de plantaciones con el propósito de mitigar emisiones de GEI.

 

En este marco, en el último Informe Bienal de Actualización a la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (MAyDS 2021) nuestro país estimó las variaciones de materia orgánica del suelo con un nivel 2 de cálculo utilizando un factor de emisión de CO2, o valor por defecto, brindado por las directrices del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC). Más allá de la mitigación de los GEI, el C del suelo juega un rol importante manteniendo la calidad del mismo y por lo tanto, sus pérdidas afectan directamente la productividad primaria del sitio.

 

Este trabajo surge a partir de un acuerdo entre la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto- Industrial (DNDFI -MAGyP) y el Programa Nacional Forestales (PNFOR-INTA) frente a la necesidad de conocer las reservas de COS bajo cobertura de plantaciones forestales y los cambios en las existencias de COS en relación con otros usos del suelo en las diferentes regiones forestales del país.

 

Para el desarrollo del presente relevamiento intervinieron profesionales de la DNDFI de diferentes regiones del país, de INTA con sedes en diferentes Estaciones Experimentales Agropecuarias, de diversas Facultades, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y profesionales de gobiernos provinciales.

 

Este acuerdo se constituyó en la primera acción de trabajo conjunto con este objetivo, concebida, planificada y ejecutada de manera colaborativa e interinstitucional en el ámbito público del sector forestal nacional (INTA-MAGyP).

 

La información que se analiza en el estudio y se brinda en presente  documento proviene de un relevamiento en campo que se fortaleció con información de estudios previos publicados en revistas científicas y datos no publicados cedidos por investigadores y docentes de Universidades y otras instituciones.

 

Esto, además de fortalecer la base de datos a analizar, permitió consolidar información previa dispersa.

Además de cuantificar las reservas de COS se buscó determinar el peso relativo de factores o variables ambientales y de manejo forestal que determinan la magnitud de este servicio ambiental en distintas regiones forestales del país. Esto permitirá aumentar la precisión en la estimación de las reservas de COS de forestaciones situadas en diferentes condiciones ambientales.

 

Para llegar al presente producto se transitaron varias etapas:

1) Acuerdo del objetivo del relevamiento, y definición de las regiones y especies a muestrear.

2) Elaboración de un protocolo de relevamiento de campo.

3) Conformación de equipos de trabajo regionales,

4) Relevamiento de muestras y análisis de laboratorio, y

5) Verificación y depuración de datos y elaboración de informes.

La importancia del monitoreo del carbono orgánico del suelo

Los suelos tienen una capacidad de almacenamiento de COS que depende de diversos factores, entre ellos sus características intrínsecas (por ejemplo, el contenido de arcilla y los minerales presentes) y el ambiente donde evolucionan (por ejemplo, la temperatura o su estacionalidad).

 

Esta capacidad de almacenamiento puede ser modificada con el cambio de uso de la tierra, la puesta en producción (agrícola, forestal, etc) y la implementación de diferentes estrategias de manejo de suelos, cambiando la dirección de los flujos de C en el sistema suelo-atmósfera. De esta manera, cuantificar el COS es el primer paso para dimensionar las reservas de un suelo y tomar decisiones sobre cómo mejorar el secuestro de C y/o reducir su pérdida, analizando la respuesta de los ecosistemas ante cambios ambientales como producto de la variación climática o ante decisiones relacionadas con el manejo.

 

De esta manera, definir un esquema de monitoreo del C del suelo se torna indispensable para diseñar, evaluar y promover estrategias o políticas de secuestro de C atendiendo tanto a las posibles respuestas productivas como así también, cumpliendo con los objetivos de reducción de emisiones de GEI a nivel nacional (p. ej., contribuciones determinadas a nivel nacional)

Alcance contenido en el documento

Este documento constituye una referencia para organismos gubernamentales, instituciones de I&D+i, sector productivo, certificadoras y ONG del sector forestal a escalas local, regional, y  nacional.

 

 A partir de los resultados obtenidos, Argentina mejorará la información disponible sobre las reservas de C de los suelos con plantaciones forestales.

 

Esta información es necesaria en virtud de los acuerdos internacionales (ej., Acuerdo de Paris) sobre cambio climático y manejo forestal sostenible que ha adherido nuestro país.

Además, el estudio de las relaciones con los factores ambientales asociados con la acumulación de COS en diferentes usos del suelo permitirá estimar la dirección de los cambios en las reservas de COS, información importante para empresas, productores y tomadores de decisiones.

 

Somos conscientes que la intensidad de relevamiento fue variable según las regiones forestales y los ambientes en cada región, lo cual determina diferentes grados de precisión. Sin embargo, aquí podrá encontrar de manera consolidada, una primera aproximación sobre las reservas de COS en plantaciones forestales en diferentes regiones forestales del país con una explicación sobre cuáles son los factores que mayor peso tienen sobre la magnitud del secuestro de COS en cada ambiente. Como otro producto, queda disponible una base de datos en donde se consolidó toda la información recabada en el campo, las publicaciones y las distintas fuentes de información sobre variables ambientales.

 

Este documento pretende sentar las bases para definir futuras evaluaciones o una estrategia de monitoreo, y de esta manera, avanzar a un esquema nacional de monitoreo de COS en suelos forestales. También se brindan reflexiones sobre la necesidad de mejoras, incertidumbres y otras lecciones aprendidas. Sin duda este informe representa el puntapié inicial para decisores políticos y organizaciones sectoriales.

 

Al informe completo se puede acceder a través del Programa Nacional Forestal del INTA o Secretaria de Agricultura de la Nación,. 

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