Perú: la ONU proporcionará técnicas nucleares para hacer frente al peor “desastre ecológico” de la historia del país

La última actualización de los daños efectuada por Naciones Unidas estima que se vertieron unos 6000 barriles de petróleo que afectan a más de 700 hectáreas de agua y 180 de costa. La ONU proporcionará técnicas nucleares para superar la crisis medioambiental. Fuerte cuestionamiento internacional a la petrolera REPSOL que no da respuesta aún ni plan de contención ambiental para reparar los daños causados.

 

Fuente: ONU

 

PERÚ (25/2/2022).-El 15 de enero pasado, el oleaje debido a la erupción volcánica submarina frente a Tonga causó un derrame cuando un buque descargaba crudo en las costas de Perú, según informaciones de la empresa petrolera en cuestión. El gobierno peruano solicitó apoyo técnico a la ONU para analizar el impacto socioambiental y asesorar la respuesta.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) anunció este martes que enviará a Perú a un grupo de expertos y a un equipo de monitorización que ayudarán en las tareas de evaluación y a limitar el daño ambiental ocasionado por el gran vertido de petróleo del pasado 15 de enero en la localidad de Ventanilla, al norte de Lima, la capital del país.

El director general del Organismo indicó hoy en videoconferencia con el ministro peruano de Relaciones Exteriores, Óscar Maúrtua de Romaña, que el uso de una serie de técnicas nucleares servirá para recopilar los datos científicos que precisan las autoridades para manejar eficazmente el impacto del vertido y superar la crisis medioambiental.

“El OIEA adoptará medidas inmediatas para ayudar al Perú a abordar esta grave situación, que pone en riesgo el valioso entorno costero del país y su economía sustentada en la pesca”, señaló Rafael Mariano Grossi.

La última actualización proporcionada por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que se vertieron unos 6000 barriles de petróleo que afectan a más de 700 hectáreas de agua y 180 de costa.

Las corrientes marinas estarían arrastrando el petróleo hacia el norte causando más daños ambientales y amenaza la salud y los medios de vida de las comunidades costeras cercanas.

El máximo responsable del Organismo añadió que la misión partirá próximamente con expertos “de primera categoría y un potente equipo de monitorización” que servirán para “marcar una diferencia tangible en la lucha del Perú contra esta emergencia ambiental”,

La misión de asistencia del Organismo se llevará a cabo en coordinación con otras organizaciones de las Naciones Unidas cuyo mandato comprende la esfera de la contaminación marina, como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Marítima Internacional.

El OIEA facilita Los conocimientos especializados que facilita el Organismo se basan en una serie de técnicas nucleares e isotópicas, que sirven para tener una mejor comprensión sobre los efectos contaminantes del petróleo y la parafina en los océanos. Esto ayuda a los países a detectar la fuente de los vertidos y planear mejor las actividades de limpieza, así como a determinar quién ha de asumir la responsabilidad al respecto.

Un daño ecológico sin precedentes

La refinería se encuentra cerca del distrito de Ventanilla, una zona densamente poblada y con altos niveles de pobreza. La contaminación por hidrocarburos sigue extendiéndose y ya ha alcanzó el distrito vecino de Ancón, a dos reservas marinas nacionales y, más recientemente, el puerto norteño de Chancay. Las autoridades describen la situación como el peor desastre ecológico de la historia reciente de Perú.

El vertido está causando importantes daños medioambientales y supone un riesgo para la salud y los medios de vida de las zonas del litoral que se encuentran en situación de emergencia, especialmente para las familias de pescadores y las economías turísticas locales.

El ministerio de Medio Ambiente informó que las pérdidas directas e indirectas para el turismo por los efectos del vertido ascenderán a unos 52 millones de dólares. Además, decenas de personas sin formación ni protección arriesgan su salud tratando de limpiar la vida silvestre en las playas cercanas.

Una misión técnica de expertos internacionales llegó este lunes a Perú para hacer una evaluación rápida del impacto socioambiental y asesorar a las autoridades en la gestión y coordinación de la respuesta al derrame de petróleo en la localidad de Ventanilla, poco más de 20 kilómetros al norte de Lima, la capital del país.

El grupo de nueve especialistas en la materia fue convocado por la Unidad Conjunta de Medio Ambiente de Naciones Unidas y el Equipo de la ONU para la Evaluación y Coordinación en Casos de Desastre.

Emergencia ambiental

El arribo de los expertos coincide con la declaración de emergencia ambiental durante 90 días que el gobierno de Perú hizo con el propósito de controlar el vertido ocurrido el sábado 15 de enero cuando un buque petrolero descargaba el combustible para la refinería La Pampilla, operada por una empresa española.

La compañía en cuestión (REPSOL) afirma que el derrame se produjo debido al fuerte oleaje producido por la erupción submarina del volcán ubicado frente a la isla de Tonga, en el Pacífico Sur, registrado el mismo día. Las autoridades del país abrieron una investigación por el presunto delito de contaminación ambiental.

La declaración de emergencia ambiental cubre todas las áreas afectadas por el vertido de crudo, que por el momento afecta una extensión de tres kilómetros cuadrados de costa y mar, aunque con las mareas la zona de desastre es mayor.

Mientras la mancha de crudo se desplaza hacia el norte por efecto de las corrientes marinas, las autoridades peruanas han cerrado 21 playas e informaron que las afectaciones incluyen 512 hectáreas en los Islotes de Pescadores de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, además de casi 1800 hectáreas en la Zona Reservada Ancón.

Usan drones, nanotecnología y otras innovaciones para limpiar el mar del derrame de petróleo ocasionado en Ventanilla.

La misión

El despliegue de la misión de la ONU -compuesta por expertos de Ecuador, España, Francia, Noruega, Panamá y Perú-, responde a una solicitud del gobierno peruano presentada el jueves de la semana anterior.

Los integrantes de la misión son especialistas en evaluación de contaminación y respuesta a derrames de petróleo; gestión de incidentes y planificación de contingencias; química marina; análisis y mapeo de información geográfica; y respuesta humanitaria ante desastres.

El equipo técnico tendrá la tarea de orientar a las autoridades competentes en la gestión de la emergencia y la contención del derrame. Para ello, harán una evaluación rápida del impacto ambiental y de los riesgos inmediatos e identificarán las prioridades inmediatas, la igual que las de mediano y largo plazo para mitigar los impactos.

Además, brindarán asesoría técnica para reducir el riesgo de futuros desastres por derrames de crudo en el océano y elaborarán recomendaciones metodológicas y regulatorias.

La Oficina de Coordinación Residente de la ONU en Perú coordinará la misión liderada por la Unidad Conjunta de Medio Ambiente y conformada por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

 

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