La transformación de la industria del papel en la región

Por Antonio Lemos, presidente de Voith Paper América del Sur (*)

 

BRASIL (Noviembre de 2021).- A menudo, es muy fácil para las personas ver innovaciones en los servicios en los que los usuarios finales tienen un contacto directo con la tecnología de la información, como una aplicación o un servicio en línea.

En las industrias de maquinaria y manufactura, por otra parte, puede haber una falsa percepción de paralización tecnológica, es decir, que las cosas han estado funcionando de la misma manera desde hace décadas.

En este artículo intentaré cambiar esa percepción, especialmente en lo que respecta a la industria del papel.

La fabricación de papel es una actividad muy compleja debido a la gran cantidad de variables que participan en el proceso. Incluso diría que esa industria es una de las más interesantes para los profesionales de la ingeniería y la química a los que les gustan los desafíos.

Esto se debe a que el área ofrece una infinidad de posibilidades para usar la inteligencia artificial para resolver problemas complejos que pueden resultar en mejoras significativas en la eficiencia y la calidad del producto.

Y para aquellos que piensan que el papel no ha cambiado con el tiempo, me gustaría citar algunos ejemplos que demuestran lo contrario.

Brasil desarrolló el papel para escribir e imprimir producido a partir de fibras de eucalipto hace décadas. Este tipo de papel también ha experimentado una enorme evolución debido a los cambios en los procesos de impresión disponibles en el mercado.

En las impresoras láser, por ejemplo, el papel se somete a altas temperaturas y no puede sufrir “curling”, es decir, un abarquillado. Cualquier persona mayor de 40 años recordará cómo el papel salía curvado de algunas fotocopiadoras.

El papel prensa, a pesar de ser cada vez menos usado en todo el mundo, ofrece una lectura más agradable y fácil, especialmente a contraluz. Aún así, algunos países orientales recubren este papel con una capa de almidón para mejorar todavía más la calidad de lectura.

En el extremo opuesto del papel prensa destaco tres tipos de papel que se consumen cada vez más en todo el mundo: tisú, cartón ondulado y cartoncillo.

El primero es el llamado papel tisú, que se ve comúnmente en productos como papel higiénico, pañuelos de papel, servilletas y toallas de papel. Se trata de un segmento que siempre busca una mayor suavidad con gramajes cada vez menores (es decir, un menor consumo de fibras).

Como resultado, algunos papeles tisú de triple capa actualmente combinan suavidad con buena resistencia. Además, los avances tecnológicos han permitido incrementar el contenido de material reciclado en estos papeles, lo que aporta una mayor sostenibilidad al producto.

El segmento de cartones y cartoncillos, ya había experimentado enormes cambios en los últimos años, tuvo un salto histórico con la pandemia del nuevo coronavirus. Hoy en día, los consumidores pueden comprar prácticamente cualquier producto para recibirlo en casa.

De este modo, un restaurante hoy puede envasar una lasaña caliente con salsa en una caja de cartón gracias al uso de recubrimientos de barrera biodegradables. También vemos el cartón en nuestra vida diaria, en envases cada vez más inteligentes como productos y alimentos de larga duración.

Algo más habitual, pero no menos importante, son los envases de cartón ondulado que se utilizan para almacenar frutas y que soportan el apilado incluso cuando están húmedas, lo que garantiza una manipulación práctica sin dañar los alimentos.

Todos estos son ejemplos de lo que se suele llamar la “experiencia del usuario”, que es uno de los grandes motores de la innovación. Y todas estas mejoras son el resultado de innumerables horas de investigación, pruebas y ajustes por parte de equipos de expertos en la industria del papel.

Además de las novedades asociadas a las características del producto, las innovaciones tecnológicas de la industria han contribuido directamente tanto al aumento de la eficiencia de la maquinaria como a la economía de recursos naturales en el proceso de fabricación del papel.

De esta manera, la industria logró reducir costos y minimizar el consumo de recursos naturales al tiempo que incrementó su volumen de producción. Es decir, los mejores resultados económicos han ido de la mano de la protección del medio ambiente.

A esto se suma el hecho de que el papel es uno de los productos menos dañinos para el medio ambiente, ya que se fabrica con prácticamente un 100% de árboles cultivados y sus procesos de fabricación han evolucionado mucho, volviéndose altamente sustentables.

El movimiento de sostenibilidad ambiental, por cierto, presentó algunos de los mayores desafíos para el desarrollo de nuevas soluciones para la industria del papel. Algunos ejemplos sorprendentes de esfuerzos que pueden pasar desapercibidos para los consumidores finales incluyen el reciclaje de papel recuperado para fabricar papeles de alta calidad, el desarrollo de soluciones como alternativas al plástico (especialmente plásticos de un solo uso, como vasos y pajitas), así como la reutilización del agua utilizado en el proceso de fabricación del papel.

Para entender cómo la industria del papel está comprometida con seguir aumentando su eficiencia, basta analizar tres parámetros comúnmente utilizados como referentes para la producción de una tonelada de papel: el uso de energía, el consumo de agua y las emisiones de CO2. El objetivo de la industria para 2025 es reducir los valores actuales de 1.650 kWh para 1.200 kWh, de 10 m³ para 2 m³ y de 0,4 para 0,24 toneladas, respectivamente.

En los últimos años, la industria también ha mejorado sus procesos para poder reciclar papel recuperado con niveles de impurezas cada vez más elevados. Por lo tanto, los avances tecnológicos del sector han contribuido no solo a incrementar la tasa de reciclaje del papel, sino también a cumplir con los estándares de calidad cada vez más estrictos de la industria.

Como no podía ser de otra manera, el futuro de la industria del papel también apunta hacia la innovación: máquinas cada vez más autónomas, capaces de comunicarse e “intercambiar lecciones” entre sí; el mantenimiento predictivo realizado de forma remota y con mínimos tiempos de paradas no programadas; mayores reducciones en el consumo de recursos naturales, con un mejor uso de materias primas vírgenes y recicladas; y numerosas innovaciones en los productos para satisfacer las demandas de cada segmento del mercado del papel. En este escenario, la inteligencia artificial también se volverá cada vez más indispensable para el sector.

E incluso en este mundo interconectado y digitalizado del futuro, los resultados cada vez mejores que ofrecen las máquinas y los equipos son solo el resultado del trabajo de equipos especializados dedicados a la innovación. Esto, por cierto, nunca ha faltado y no faltará en la industria del papel: personas comprometidas con ofrecer soluciones innovadoras alineadas con las necesidades de la sociedad.

 

Fuente: Voith y AFCP.

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