El efecto climático dominó de Groenlandia a la Amazonía: la cadena de interacciones de la que puede depender el futuro del planeta

Groenlandia se encuentra a más de 8.000 kilómetros de la Amazonía y a más de 18.000 de la Antártida. Pero los cambios climáticos en estas regiones podrían estar profundamente interconectados. Científicos alertaron sobre cuáles son los posibles puntos de no retorno del planeta, los cuatro “tipping points” estudiados: el derretimiento del hielo en Groenlandia, los cambios en las corrientes del Atlántico, las modificaciones en la Amazonía y el derretimiento del hielo en Antártida Occidental.

 

Fuente: BBC Mundo

 

ESTADOS UNIDOS (26/6/2021).- Los científicos ya han advertido que el calentamiento global puede disparar los que se denominan los puntos de no retorno o tipping points, puntos críticos a partir de los cuales los cambios en un sistema pueden ser abruptos e irreversibles.

Un nuevo estudio indica que estos puntos de no retorno en el sistema terrestre también pueden desestabilizarse entre ellos, llevando potencialmente a una cascada o dominó de efectos climáticos.

Los autores del estudio, del Instituto Potsdam de Investigaciones sobre Impactos Climáticos en Alemania, simularon más de tres millones de posibles escenarios a distintas temperaturas. Y encontraron no solo que un tercio de las simulaciones muestra cascadas de puntos de no retorno. Estos efectos dominó se producen además con un aumento de temperatura de solo 2 grados respecto a la era preindustrial.

Las proyecciones actuales indican que si no se toman acciones urgentes, el planeta se encamina hacia un aumento de temperatura superior a 3 C para fin de siglo.

Acciones desestabilizadoras

El estudio del Instituto Potsdam considera cuatro posibles puntos de no retorno y sus interacciones, con efectos que pueden ser desestabilizadores de otro sistema, estabilizadores, o aún no comprendidos.

“El número y fortaleza de las interacciones desestabilizadoras es más alto que el de los vínculos estabilizadores, de acuerdo a los datos usados en el estudio”, le explicó a BBC Mundo Nico Wunderling, uno de sus autores.

El científico señaló que el modelo computarizado es “relativamente simple”, ya que considera solo cuatro puntos críticos, pero esto permitió realizar millones de simulaciones.

Los cuatro tipping points estudiados son: el derretimiento del hielo en Groenlandia, los cambios en las corrientes del Atlántico, las modificaciones en la Amazonía y el derretimiento del hielo en Antártida Occidental.

Antes de explorar sus posibles interacciones, veamos por separado qué dice la ciencia sobre cada uno de estos posibles puntos de no retorno.

Los cuatro ‘tipping points’ (puntos de no retorno) considerados

1. Derretimiento del hielo en Groenlandia

“Actualmente hay evidencia en base a observaciones de que la masa de hielo de Groenlandia se está encogiendo a un ritmo acelerado debido a una combinación del derretimiento neto en la superficie y el desprendimiento acelerado de icebergs (King et al. 2020; Shepherd et al. 2020)”, le explicó a BBC Mundo Tim Lenton, profesor de cambio climático y sistemas globales de la Universidad de Exeter en Inglaterra.

Lenton también destacó un estudio de este año (Boers and Rypdal 2021), según el cual parte del hielo en Groenlandia está mostrando “señales tempranas consistentes con un acercamiento a un punto de no retorno” por el siguiente proceso de retroalimentación: el derretimiento reduce la altura de la masa de hielo, exponiéndola al aire más cálido en altitudes más bajas, lo que a su vez causa mayor pérdida de hielo.

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2. Derretimiento del hielo en Antártida Occidental

“También hay evidencia observacional consistente con el hecho de que parte de la plataforma de hielo de Antártida Occidental —el glaciar Isla Pine y el glaciar Thwaites en el sector del Mar de Amundsen— pueden haber pasado potencialmente un punto de no retorno en cuanto a la retirada irreversible de la línea de apoyo (la línea o franja donde una masa de hielo al introducirse al mar se separa de la roca y flota en el océano)”.

“Los modelos indican una retirada irreversible con los niveles actuales de calentamiento en el océano y sugieren que perder esta parte del hielo en Antártida Occidental puede desestabilizar gran parte del resto”.

AMOC es un sistema de corrientes en el océano Atlántico que transporta aguas cálidas hacia el norte (en rojo) y aguas frías hacia el sur (en azul).

 

3. AMOC, el sistema de corrientes del Atlántico

Un elemento clave del sistema terrestre que puede interconectar cambios a miles de km de distancia es el AMOC (Atlantic meridional overturning circulation) o Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico, más comúnmente denominada en español corriente termohalina del Atlántico.

“El AMOC es un sistema de corrientes en el océano Atlántico que transporta aguas cálidas hacia el norte y aguas frías hacia el sur”, le señaló a BBC Mundo la oceanógrafa física mexicana Alejandra Sánchez-Franks.

La científica trabaja en el programa RAPID MOC del Centro Nacional de Oceanografía de Reino Unido, que monitorea este sistema de corrientes.

“En general, la corriente fluye en la superficie, que tiene aproximadamente 1000 metros de grosor, y va desplazando esas aguas cálidas y superficiales hacia el norte donde se convierten en aguas frías y profundas que son posteriormente desplazadas de regreso hacia el sur”.

La investigadora explicó qué significa que AMOC sea una “corriente termohalina” (“termo” se refiere a temperatura y “halo” a sal).

“Esto quiere decir que las características más importantes de la corriente son su temperatura y salinidad, que son las propiedades que determinan la densidad de una masa oceánica”.
Sánchez-Franks señaló que las masas oceánicas de agua caliente que son desplazadas en la superficie del mar desde los trópicos hacia las regiones polares se van enfriando durante su desplazamiento hacia el norte.

“El enfriamiento de estas aguas superficiales hace que las mismas se vuelvan más densas y se hundan. La masa oceánica, ahora más fría y densa empieza su traslado hacia el sur en la profundidades del océano. Ese es el overturningo vuelco.

Algo que preocupa a los científicos es que según algunos estudios todo este sistema de corrientes del Atlántico se ha ralentizado un 15% desde la mitad del siglo XX.


4. Cambios en la Amazonía

“Nuestros cálculos muestran que si desaparece entre un 20 y 25% del bosque amazónico, aumentará la duración de la estación seca y la temperatura y eso puede llevar a que el bosque tropical dé lugar a una vegetación diferente, de sabana”.

Así le señaló a BBC Mundo el científico brasileño Carlos Nobre, investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao Paulo y experto en la Amazonía, quien trabajó durante 35 años en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE).

La alerta de los científicos de que gran parte de la Amazonía puede transformarse en sabana
Este posible cambio de vegetación se debe a un factor crucial del bosque amazónico: la selva genera parte de su propia lluvia.

Al caer la lluvia esa agua es capturada por las raíces. Y los árboles la liberan nuevamente a través de la transpiración a la atmósfera, donde forma nubes y llueve de nuevo.

Debido a ese reciclaje de agua, cuando se elimina una parte del bosque tropical llueve menos, lo que alarga la estación seca. “La preocupación mayor viene de observaciones de lo que ha venido ocurriendo en el clima y en el bosque en las últimas décadas”, afirmó Nobre.

“En gran parte del sur de la Amazonía, la estación seca es tres o cuatro semanas más larga en comparación con la década del 80 y también cerca de 3 C más caliente”.

“En esta área grande de más de dos millones de km2, la selva amazónica está perdiendo la capacidad de reciclar agua”. “También hay áreas bastante desforestadas y degradadas en el sur de la Amazonía donde los bosques que permanecen están perdiendo la capacidad de retirar dióxido de carbono de la atmósfera —un papel importantísimo que los bosques globales desempeñan al retirar hasta un 30% del gas carbónico emitido por las actividades humanas— y están pasando a ser fuentes de emisión”.

“En esta región de la Amazonía la tasa de mortalidad de árboles típicos de un clima húmedo amazónico está aumentando, un factor que anuncia que no estamos muy lejos de un tipping point”.

El científico señaló que en términos de bosque cortado, ya se perdió cerca de un 18% de la selva amazónica.

“Y otro factor preocupante es el aumento de áreas que no han sido cortadas, pero están degradadas por incendios o retirada de madera”.

Interconexiones posibles a miles de km

“El sistema terrestre está todo interligado, atmósfera, océanos, continentes, vegetación, biodiversidad y las acciones humanas que perturban el equilibrio planetario”, afirmó Nobre.
En ese sistema interconectado, un punto de no retorno puede afectar a otros.

Por ejemplo, “un rápido derretimiento del hielo en Groenlandia liberará agua dulce, que es más liviana (que el agua con mayor salinidad) y no se hunde rápidamente en el norte del Atlántico, donde se origina la Circulación Termohalina o AMOC”.

Esto haría que AMOC se tornase más lenta, agregó Nobre.

“Si AMOC se debilita en general, como de hecho está sucediendo, las corrientes oceánicas superficiales que llevan aguas cálidas para el norte del Atlántico llevarán menos calor hacia fuera de los trópicos, por lo que el Atlántico Tropical Norte va a estar más caliente”.

Esto a su vez resulta en dos efectos climáticos extremos: “aguas más cálidas en esa región generan huracanes más fuertes, exactamente lo que se ha visto en la última década. Y también causa un movimiento ascendente del aire sobre aguas más cálidas con un movimiento compensatorio descendente sobre partes de la Amazonía (la llamada circulación de Hadley).

Este aire descendiente causa sequías, algunas extremas como las de 2005 y 2010”, señaló Nobre.
Tim Lenton afirmó además que el debilitamiento de AMOC podría perturbar al monzón (cambios estacionales que causan fuertes precipitaciones) en India, causar sequías en el Sahel, y al transportar menos calor hacia el norte y dejar más calor en el Océano Austral, amenazar a las plataformas de hielo en la Antártida.

 

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