Se espera que en la Cumbre de Líderes sobre el Clima den inicio a “un año decisivo” para la acción de reducción de GEI

Se desarrollará este jueves 22 y viernes 23 de abril la Cumbre de Líderes sobre el Clima. Participará Alberto Fernández de forma virtual junto a otros 40 mandatarios, entre ellos los de las 17 economías responsables del 80% de las emisiones contaminantes.

 

ARGENTINA (21/4/2021).- El último informe sobre el estado del clima mundial puso de manifiesto que el 2020 fue otro año de desastres climáticos y meteorológicos sin precedentes como consecuencia de las actividades humanas, en concreto, la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

En concreto, el informe desvela que los principales GEI no pararon de aumentar entre 2019 y 2020 a pesar del impacto ambiental de la pandemia. El dióxido de carbono (CO2), que ya ha superado las 410 partes por millón (ppm), espera elevarse hasta las 414 ppm a finales del 2021, un ritmo incompatible con el Acuerdo de París, indicaron en un artículo publicado en El Agora Diario.

Precisamente, ese acuerdo expone que las emisiones tuvieron que alcanzar su punto máximo en el 2020, por lo que António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), expuso que este año debía ser “el año de hacer o deshacer” dado nuestro estrecho margen de tiempo.

Por ese motivo, y en vísperas de la Cumbre del Clima digital organizada por estados Unidos, las principales economías del mundo han mostrado su ambición a través de unos acuerdos “históricos” para reducir las emisiones en sintonía con lo expuesto en París.

Convocada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, los países invitados que participarán de la Cumbre de Líderes del Clima son Alemania, Antigua y Barbuda, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Bangladesh, Bhutan, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, Congo, Corea del Sur, Dinamarca, Emiratos Árabes Unidos, España, Francia, Gabón, India, Indonesia, Israel, Italia, Jamaica, Japón, Kenia, Islas Marshall, México, Nigeria, Noruega, Nueva Zelanda, Polonia, Reino Unido, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Turquía y Vietnam. Además habrá un miembro de la Comisión Europea y otro del Consejo Europeo. También participarán un pequeño número de líderes empresariales y de la sociedad civil, según publicó Ámbito.

Las discusiones se centrarán en la urgencia del problema climático y en la posibilidad de reforzar la acción y el financiamiento de los sectores público y privado para reducir las emisiones y mantener un límite de calentamiento global de 1,5°. En el centro de la cuestión está cómo impulsar la transición a cero y la nueva economía de energía limpia al mismo tiempo que se genera empleo.

Otro punto fuerte en cuestión es la ayuda a los países vulnerables para hacer frente a los impactos climáticos.

 

El inicio de un año decisivo para la acción climática

“Este evento marca el inicio de un año decisivo para la acción climática y es una oportunidad para acelerar el impulso político necesario para garantizar un resultado exitoso en la COP26 y sentar las bases para una acción efectiva en los próximos años”, señala Manuel Pulgar-Vidal, líder global de Clima y Energía de WWF.

“La misión principal de los líderes que asisten a esta cumbre debe ser propiciar los esfuerzos que mantengan la meta de 1,5°C al alcance. Deben anunciar acciones tangibles que aceleren el cambio transformacional necesario para reducir a la mitad las emisiones globales hasta el 2030. No alcanzaremos este objetivo si no desatamos la voluntad política necesaria para garantizar un resultado exitoso en la COP26 y no ponemos sobre la mesa los elementos necesarios para implementar estos planes, como el financiamiento climático. Esperamos ansiosamente que los países más ricos del mundo, incluido Estados Unidos, lideren con el ejemplo, mostrando mayor ambición y poniendo en práctica las promesas”, agregó.

Pulgar-Vidal dijo que los compromisos asumidos por las ciudades, las empresas y otras organizaciones subnacionales también deben reflejarse en los planes climáticos nacionales y deben estar respaldados por entornos políticos propicios. “Muy específicamente, los líderes deben incluir políticas y acciones concretas para ampliar las soluciones basadas en la naturaleza y eliminar gradualmente los subsidios dañinos, comenzando por eliminar todos los subsidios a los combustibles fósiles”.

Además, alentó a los líderes a suscribirse al Compromiso de los Líderes por la Naturaleza y a acelerar la implementación de estos convenios.

El enfoque general de la cumbre es aumentar la ambición climática. Esto es más evidente en los planes climáticos nacionales (o contribuciones determinadas a nivel nacional, NDC) que los países deben presentar a la ONU como parte de sus compromisos del Acuerdo de París y en las estrategias a largo plazo. Abordar estos son problemas críticos de adaptación, resiliencia y financiamiento climático.

“Argentina ha dado un paso importante en este sentido, anunciando su compromiso con la carbonos neutralidad para el 2050 y comprometiendo un Plan Climático Nacional significativamente más ambicioso. No obstante, es necesario aumentar la velocidad en la implementación de esos compromisos. Evitar la trasformación de ambientes naturales para el avance de las producciones agrícolas,  ganaderas y urbanísticas es central. Apostar a una mayor penetración de las energías renovables y el incremento de la eficiencia energética y a una gradual electrificación del sistema energético, a la vez que se promueve una transición justa que no deje a nadie atrás en el proceso de reconversión productiva e industrial.  Para ello las inversiones necesarias para la recuperación económica, no sólo deben ser realmente verdes, sino socialmente responsables”, señaló Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.

 

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