La visión de dos líderes Mbya Guaraní sobre la pandemia, sus temores y sus creencias para el futuro  

El año 2020 cerró sin casos de coronavirus en comunidades indígenas de Misiones – el primer caso positivo se dio a inicios de 2021, en una comunidad de Puerto Iguazú- y desde algunas comunidades aseguran que su salud “está fuerte” gracias a los conocimientos ancestrales del uso de la medicina natural. Pero los caciques de Pindó Poty (El Soberbio) y Ka’aguy Poty (Aristóbulo del Valle) admiten que el COVID-19 es algo nuevo para el mundo y para ellos también. Sus necesidades básicas y territoriales existen, y manifiestan preocupación por la sequía y sus miedos por la pandemia. En una entrevista con ArgentinaForestal.com, los Mburuvichá comparten como sobrellevaron el año 2020 y cómo se preparan para enfrentar el futuro. Ratifican su camino de fortalecimiento espiritual y diálogo Mbya Guaraní: “Siempre hay que ser positivos, tener esperanzas, estar unidos como comunidad y luchar por nuestros derechos indígenas y nuestra manera de vivir”, señalaron.

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

MISIONES (12/1/2021).- El cacique o Mburubichá Alejandro Benítez (57) de Tekoa Pindó Poty (El Soberbio), y Eliseo Chamorro (40) de Ka’aguy Poty en el Valle del Kuña Pirú (Aristóbulo del Valle) son dos líderes de comunidades del Pueblo Mbya Guaraní que respondieron a una entrevista con ArgentinaForestal.com sobre cómo vivieron la pandemia por coronavirus en 2020 y cuál es su visión sobre el futuro para la vida de su gente en este nuevo año inicia, con esperanzas ante la vacuna pero con muchas incertidumbres, admiten.

“La pandemia en 2020 en general afectó al mundo y al pueblo donde estamos cerca, pero a la comunidad no llegó ningún contagio”,  comentó el cacique Alejandro Benítez, de la comunidad de Pindó Poty (significa La flor de la Palmera) ubicada muy cerca de Colonia La Flor, a 42 kilómetros del área urbana del municipio de El Soberbio, en Misiones, Argentina.

Fotos: en Pindó Poty viven del monte, las artesanías y los cultivos anuales.

Expresó que la noticia de que llegó la vacuna  “contra el virus” en la Argentina y que también comenzó a aplicarse en Misiones “es importante, pero nos preocupa que nosotros tenemos la Salud Indígena que llegaba al pueblo, pero aún no llegó a nuestra comunidad con la informacion de si es buena o mala la vacuna contra el virus. Todavía tenemos esa duda de la vacunación por COVID-19. Nunca hubo una enfermedad así. En el mundo murieron muchas personas, se dice que muchos ancianos, pero también han muerto jóvenes. Por eso estamos muy preocupados, porque sabemos por cosas que escuchamos, sabemos que ya están vacunando en Misiones, pero nadie aún se acercó a la comunidad a informarnos sobre la vacuna, como establece el Convenio 169 de la OIT y la Constitución Nacional. Por eso, en las comunidades de El Soberbio no vamos a permitir que vacunen a nuestra gente hasta no estar debidamente informados de qué se trata. Este viernes 15 de enero nos reuniremos entre los caciques de varias comunidades para analizar este tema de la pandemia y la vacuna”, adelantó el cacique de Pindó Poty respecto a su rechazo a vacunar en su comunidad.

Como pueblo indígena, planteó su mayor temor: que se muera todo el pueblo si llegara a ingresar el coronavirus. “Pero hasta ahora no hubo ningún caso en nuestra comunidad, lo que nos preocupa en la zona de El Soberbio es la vacuna, porque solo nos llegan muchas versiones y mientras que ya han comenzado a vacunar en la provincia a nosotros (Pindó Poty) nadie nos ha informado nada”, cuestionó Benítez.

En las comunidades Mbya Guaraní tienen sus conocimientos ancestrales sobre la selva, saberes sobre el manejo de plantas como medicina natural, y por costumbre de su cultura hacen uso de su medicina tradicional. “Cada uno tiene su manera de vivir. Nosotros siempre usamos nuestros remedios, y no nos enfermamos. En años anteriores hubo fiebre amarilla y nuestro pueblo no fue afectado. Nunca el pueblo se enfermó”, relató como un ejemplo de fortaleza de las condiciones sanitarias de la comunidad.

Pero admite el cacique que “este coronavirus es nuevo para nosotros también, mata a los más ancianos, a los más débiles. Tenemos miedo. En el mundo entero estamos viendo que todos se van a enfermar, los mayores no aguantan, pero todos se enferman, los jóvenes y niños también. Entonces no sabemos que pasará con nuestra gente, tampoco sabemos si la vacuna es buena o mala”, manifestó Benítez.

Foto: Mujeres de Tekoa Pindó Poty cultivando sandías, diciembre 2020

 

Artesanías suspendidas y cultivos amenazados por la sequía

En el caso de Pindó Poty, a la comunidad le llegó el impacto del coronavirus por el aislamiento y la prohibición de movilizarse, afectando el ingreso económico del que disponían a través del ecoturismo con la venta de sus artesanías. “La pandemia nos afectó en el trabajo porque no pudimos vender ninguna artesanía. Esa parte si nos afectó todo el año 2020”, dijo Benítez.

Otra preocupación que acecha su seguridad alimentaria es la sequía. “El 2021 viene mal, ya que no habrá ninguna producción de planta de maíz, poroto y esas cosas ante la sequía”, comentó el cacique, con preocupación porque se verán afectados en la provisión propia de alimentos.

“Es muy lindo su mensaje y su pregunta para nuestro pueblo sobre cómo vivimos la pandemia. Se lo agradezco”, expresó con gratitud el cacique ante el reportaje. “Según nuestra creencia,  sabemos que en general en el mundo hay médicos con capacidad suficiente para intervenir en esta enfermedad, pero llevará tiempo”, agregó. “Nosotros creemos que nuestro dios Ñande Ru que es poderoso, va a saber cómo mejorar con esta enfermedad”.

Mientras tanto, en Pindó Poty esperan que el personal de Salud Indígena se acerque a las comunidades para informar sobre la vacuna contra el virus. “Cada uno tiene su derecho, los organismos del Estado, la sociedad, la comunidad Mbya Guaraní. Cada uno tiene su forma de vivir, por eso esperamos que nos informen como es nuestro derecho, porque tenemos miedo de la vacuna”, adelantó el Cacique Benítez.

En la aldea viven unas 24 familias, más de 130 personas. El arroyo Paraíso es el más cercano a la aldea, que se ubica dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí (que tiene una extensión total de 253 mil hectáreas con un remanente de Selva Paranaense), a una distancia de 42 kilómetros del área urbana del municipio de El Soberbio, y camino a los Salto del Moconá. De Posadas la distancia sería de unos 280 km.

Muy cercano a ellos, se encuentran otras aldeas como Jejy y Jejy Miní, Mandarina, Caramelito y mucho más arriba, ya limitando con el Parque Provincia Moconá viven otras cuatro aldeas más, todas dentro de Yabotí.

Misiones tiene en total 112 comunidades indígenas de la etnia Mbya Guaraní relevadas en toda la provincia.

Eliseo Chamorro, de Tekoa Ka’aguy Poty del Valle del Kuña Pirú : “A pesar de la pandemia, el 2020 fue nuestro año por la reivindicación histórica de nuestro territorio”

EL Mburubichá de Tekoa Ka’aguy Poty (Monte en flor), una de las comunidades del Valle del Kuña Pirú, en Aristóbulo del Valle, se refirió a los mejor y lo peor que dejó el año de la pandemia.

Sin dudas, la entrega del Juez de Paz de Aristóbulo del Valle -Pablo Hulet-, del Mandamiento de Posesión Definitiva y Escrituración de las 6034 hectáreas que desde el 2007 estuvieran en juicio con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y que tras un acuerdo de reconocimiento fue homologado por la Justicia Federal, fue la mayor alegría y el motivo de festejo de fin de año en todo el Valle del Kuña Pirú.

El aislamiento social prácticamente no fue un problema, porque en el estilo de vida de las comunidades era normal estar alejados  de las ciudades.  De igual forma, la situación de pandemia mundial los llevó a reflexionar sobre muchos aspectos como familia y comunidad indígena. “Este tiempo nos fortaleció, nos unió más, hemos trabajado mucho el diálogo y el fortalecimiento espiritual de los integrantes de la comunidad Mbya Guaraní”, expresó Eliseo Chamorro, en la entrevista con ArgentinaForestal.com.

Al principio, la incertidumbre frente a la pandemia que golpeó al mundo los atemorizó. “Si bien era habitual salir al pueblo para las compras o algún trámites, al principio nos invadió la inseguridad, nos sentíamos incapaces de poder solos. Pero después hablamos mucho, reflexionamos como familia, nos dimos cuenta que en realidad no era necesario salir a la ciudad sino mejorar nuestro trabajo en la producción,  en organizarnos mejor para salir lo menos posible”, explicó el cacique.

De igual forma, nada fue sencillo. Las necesidades básicas existen, la precariedad de sus viviendas hacen que sufran en invierno y en verano.

Para salir adelante, el cacique Chamorro buscó en el diálogo y la unidad de las familias en estos meses la fortaleza espiritual para seguir adelante. “Nos hemos escuchado en la comunidad y nos preparamos para ser más fuertes, estar informados entre nosotros de nuestros derechos, de nuestra cultura, de nuestro territorio, para fortalecer nuestra espiritualidad”, indicó el líder indígena.

Sin dudas fue un año atípico y desde la comunidad  buscaron nuevas estrategias para seguir resistiendo. “A través de los tiempos pandémicos, la comunidad siempre tuvo la capacidad de resguardar a las personas y ancianos de las  enfermedades. Este año fue raro, el virus es algo muy diferente. No tuvimos casos de contagios. Hay personas en nuestra comunidad que se dedican a la espiritualidad, personas sabias que tienen esa visión de que llega algo inesperado, y ya nos habían advertido de cómo debemos cuidarnos, como comportarnos. En mi caso, soy joven como cacique y adquirí conocimiento espirituales de mi abuelo Rodolfo Chamorro, pero aun soy muy joven, y considero que me falta mucho por aprender. Este año fue realmente complejo”, reflexionó Eliseo.

De igual forma, consideró que la pandemia les dio la oportunidad de reflexionar sobre dónde estaban parados como comunidad y hacia dónde querían avanzar. “La base principal es estar bien fortalecidos en la espiritualidad,  en el diálogo, ese fue mi principal aprendizaje y es mi mensaje al Pueblo Mbya Guaraní”, expresó el cacique de Tekoa Ka’aguy Poty.

Fotos: La vida en Tekoa Ka’aguy Poty, diciembre 2020.

Con 40 años de edad, y desde hace dos años en su rol de líder de la comunidad, Eliseo vivió uno de los fines de años más felices de su vida junto a su pueblo, a pesar de la pandemia.

“Fue nuestro año por la restitución histórica de las tierras del Valle del Cuña Pirú. Nosotros celebramos este fin de año con mucha alegría, porque fue un paso que vale muchísimo por los años de lucha.  Y no hablamos de cuestiones económicas, sino de decir que en 2020 en nuestra comunidad puede decirse entre sí que fue “nuestro año”,  que fue muy bueno para nosotros. Logramos asegurarnos el lugar para vivir y que nuestros hijos puedan estar más seguros en el futuro. Más allá de las pandemias, de las dificultades que tuvimos que aguantar, superar y seguimos aguando, después de tantos años de lucha, finalmente dio frutos en la cuestión de restitución territorial para nuestra comunidad, algo tan especial que seguimos festejando todos los días”, manifestó Eliseo.

“Son 6.035 hectáreas que fueron legalmente transferidas a las comunidades Yvy Pyta, Ka’aguy Poty, Kapi’i Poty, Yvytu Pora y Ka’aguy Miri Rupa, en Aristóbulo del Valle”

Leer más:

Justicia para el Pueblo Guaraní: otorgaron la posesión definitiva de las 6.034 hectáreas de las Comunidades del Valle del Kuña Pirú

 

El futuro, en la visión de los ancianos guaraníes

La sabiduría ancestral lleva muchas veces a que las culturas indígenas se anticipen a los hechos que se avecinan, y se preparen para enfrentar las adversidades. Respecto a la pandemia que enfrenta el mundo y los problemas por la extinción de la naturaleza, los ancianos indígenas habían compartido sus temores por el futuro y los consejos a las familias de Tekoa Ka’aguy Poty ya estaban vinculados al cuidado del monte, al trabajo de la tierra, a la defensa del territorio y la conservación de la naturaleza.

“Apostamos fuerte a volver a producir lo que es nuestro, desde maíz, batata, poroto, etcétera. Todas esas producciones ya teníamos encaminados antes de la pandemia porque nuestros abuelos nos venían hablando, y en base a eso cada familia tuvo la posibilidad de seguir el año sin tener necesidad de pedir”, contó Eliseo.

“Aunque hay y existen muchas necesidades en nuestras comunidades, teníamos más o menos una preparación para  enfrentar cualquier tipo de situación. Trabajamos la tierra, criamos gallina, plantamos, y con eso logramos pasar el año porque tenemos nuestro territorio”, valoró el cacique.

Sostuvo que la salud de la comunidad se mantuvo fuerte. “Eso fue lo más importante, gracias al fortalecimiento espiritual es que nos contagiamos entre todos de esa energía positiva.  No tenemos ningún tipo de enfermedad en la comunidad, que es algo muy bueno, a pesar de que en el mundo exterior existen y hay muchas enfermedades, en nuestra comunidad estamos tranquilos y relajados”, dijo Eliseo.

Foto: Volver al cultivo de la tierra para la seguridad alimentaria de las comunidades del Valle del Kuña Pirú

Para el cacique, lo que dejó la pandemia de aprendizaje es la “vuelta de la unidad interna para poder salir adelante. En primer lugar el fortalecimiento espiritual, y después la unidad entre familias. Sentirnos capaces, sentirnos importantes para no depender de otros”, indicó.

De esta forma, lograron reflexionar como familia grande. “En mi comunidad en especial tuvimos esas charlas, donde los ancianos y ancianas siempre están aportando su consejo y aliento para que cada familia tenga la fuerza necesaria, en cuestión de ánimo, para no caernos de la angustia que muchas veces estamos pasando, de manera que podamos seguir adelante”, relató Eliseo.

Para el 2021 esperan que su dios espiritual, Ñande Ru, ayude a que el mundo se normalice. “Hay ancianos y ancianos que están preocupados por el futuro ante la pandemia, el tiempo para que se normalice va empeorando, los tiempos van cambiando. Hay  esa preocupación”,  dijo el cacique.

Por ello, cerró con un mensaje de llamado de unidad al Pueblo Mbya Guaraní. “Por experiencia propia, soy cacique hace dos años, llevo adelante una comunidad de más de 90 familias, y he trabajado fuerte en la cuestión de espiritualidad. En cada diálogo, y en cada oportunidad que tuve, hablé de la importancia de unirnos como comunidad y de fortalecernos entre familias. Eso permitió que este fin de año, logremos sentarnos en una mesa sin ningún rencor, sin ningún tipo de discordia, compartimos entre todos como una sola familia”, relató Eliseo.

De esta forma, pidió que sus hermanos guaraníes vuelvan a creer y vuelvan a soñar por un mejor futuro para la comunidad Mbya Guaraní. “Hay que volver a tomar las riendas que nos corresponden como Mburuvichá, buscar el camino correcto para que nosotros, como Caciques, podamos guiar  a la comunidad, a nuestro pueblo. Para ello, tenemos que creernos capaces, buscar la unidad, dejar de lado esos problemas que fueron generados por los no indígenas. Hay que dejar esos rencores de lado, que son de afuera, no de la comunidad”, fue el mensaje del cacique del Valle del Kuña Pirú.

Eliseo consideró que las energías deben unirse en pensar en “nuestros problemas, volver a soñar por un mejor futuro de las comunidades y eso dependerá de la unidad. Eso hace la fuerza, a través del diálogo y el fortalecimiento espiritual podemos lograrlo”,  concluyó Eliseo Chamorro.

 

 

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *