La invasión del castor en Tierra del Fuego: una amenaza para la industria forestal y la conservación

Los castores han construido más de 200.000 diques en Argentina y Chile. Aunque los castores son flexibles en el uso de su hábitat, tienen preferencias marcadas por los bosques de mayor productividad maderera. Un equipo de científicos integrado por el Dr. Guillermo Martínez Pastur y el Dr. Alejandro Huertas Herrera, y las doctoras Mónica Toro Manríquez y María Vanessa Lencinas, del Laboratorio de Recursos Agroforestales del CADIC CONICET, en Ushuaia, Tierra del Fuego, quienes compartieron sus registros y algunas recomendaciones en el presente artículo.

Foto de portada: Castor americano. Autor: RyanHodnett vía Twitter PLOS ONE.

 

TIERRA DEL FUEGO (Junio 2020).- El castor americano (Castor canadensis) fue introducido en Argentina desde Canadá (en 1964), con el fin de iniciar y promover en Tierra del Fuego una potencial industria peletera. Sin embargo, la piel de los castores fueguinos no cumplió con los estándares internacionales y la industria no fue rentable. Así fue que los castores quedaron a su suerte y en el olvido, pero en poco tiempo generaron un desastre ecológico y económico sin precedentes.

Estos carismáticos roedores son astutos ingenieros de ecosistemas, o sea, que modifican el ambiente que los rodea para su provecho.Los castores supieron aprovechar rápidamente la inmensa riqueza forestal de la Isla, trasformando los valiosos bosques ribereños de lenga (Nothofaguspumilio) en sofisticados embalses y, sin enemigos naturales, crecieron exponencialmente en población en las últimas décadas.

Lamentablemente, este magnífico animal, capaz de construir madrigueras y diques visibles desde el espacio y, que es -entre otras cosas-, una especie bandera en el hemisferio norte, hoy en día se ha convertido en una especie invasora problemática en Argentina y Chile.

El castor ha sido identificado como un importante agente modificador de ecosistemas de todo el archipiélago fueguino.Numerosos estudios técnicos y científicos así lo demuestran, desde los bosques del sur hasta las estepas en el sector más seco de la Isla.

Autores: Dr. Guillermo Martínez Pastur, Dr. Alejandro Huertas Herrera, Dra. Mónica Toro Manríquez, Dra. María Vanessa Lencinas delLaboratorio de Recursos Agroforestales del CADIC CONICET. Ushuaia, Tierra del Fuego.

 

Esta invasión se convirtió con el tiempo en un problema binacional, que captó la atención del mundo entero, pues aquí se encuentran algunos de los bosques mejores conservados del mundo que, por geografía, están conectados sutilmente al continente. Por ello, tanto en Argentina como en Chile, se han documentado importantes alteraciones ecológicas,como por ejemplo, la modificación de la morfología e hidrología de cursos de agua y la alteración del bosque ribereño con el fin de construir diques y madrigueras, también alimentarse del material arbóreo extraído principalmente de los bosques de Nothofagus.

Sin embargo, lo que más llama la atención son los paisajes de bosques muertos por ahogamiento. A diferencia de su hábitat de origen, donde los bosques se pueden regenerar fácilmente luego del corte de un castor, los bosques de Tierra del Fuego, con excepción de los de ñire (Nothofagusantarctica), carecen de mecanismos adaptativos y de estrategias reproductivas para sobrellevar el impacto del castor (regeneración vegetativa). Por lo cual, la regeneración se ve limitada en aquellas áreas inundadas, pues se transforma en praderas húmedas con alta colonización de especies herbáceas.

En otros sectores, donde el castor corta árboles pero no inunda, el bosque puede presentar una recuperación natural. Sin embargo, con los años, se vuelve un sector atractivo nuevamente para los castores, que vuelven a afectarlo.Por todo esto, los forestales tenemos un papel preponderante en la compresión de la ecología del castor.

Cuantificar la presencia y el impacto ambiental de las especies invasoras es el punto de partida para la investigación sobre el manejo y la conservación de nuestros bosques nativos. Para aumentar el conocimiento sobre lo que es capaz de ocasionar esta especie invasora, se estudió el estado de la invasión de los castores a través del análisis de las densidades de diques en los paisajes fueguinos.

A través de este estudio, publicado recientemente en la revista científica PLoS ONE, se identificaron diques interpretando visualmente imágenes aéreas de alta resolución y se relacionaron con gradientes ambientales, por ejemplo tipos de vegetación, distancia a los arroyos, datos climáticos (temperatura, precipitación, evapotranspiración y productividad primaria neta) y topográficos (elevación y pendiente).

Ejemplo de la detección de castorerasutilizando imágenes satelitales. Se identificaron diques grandes (±2 ha) y pequeños (±50m2)para todo el archipiélago de Tierra del Fuego.

 

(A) Ejemplo de castorera. (B) Verificación a campo del sector argentino de Tierra del Fuego.

 

Los resultados registraron un total de 206.203 diques de castor (100.951 en Argentina y 105.252 en Chile) en el área de estudio (73.000 km2). La isla grande de Tierra del Fuego presentó un mayor grado de invasión (73,6% del área total de estudio) que el resto del archipiélago, especialmente en áreas cubiertas por bosques mixtos perennes y caducifolios.

Aunque los castores son flexibles en el uso de su hábitat, los resultados mostraron que tenían marcadas preferencias por los bosques más productivos. Sin embargo, existen islas que aparentemente aún no han sido invadidas como Isla de los Estados y las islas ubicadas al suroeste de la Cordillera Darwin, en Chile.Lo importante es entender cómo se organizan los diques del castor dentro del ambiente natural.

Los ambientes preferidos por el castor son los boscosos, principalmente bosques de lenga, mientras que los ecosistemas de transición, como por ejemplo el ecotono estepa-bosque, fueron los menos afectados.

Otros ecosistemas extremos como tundras y estepas también mostraron signos de ocupación. Esta plasticidad que tiene el castor a adaptarse a distintos ambientes es notable, pudiendo construir castoreras en estepas desoladas o sobre el límite de la vegetación en las altas montañas.

Mapa de densidad de diques de castor.

El castor invadió fuertemente las principales áreas de cosecha forestal a lo largo de todo Tierra del Fuego, lo cual genera sentimientos encontrados en la sociedad. Por un lado, el turismo se ha visto beneficiado por el castor, siendo una especie que es utilizada dentro de los productos que se ofrecen. Asimismo, muchos productores agropecuarios en el ecotono entre bosques y pastizales agradecen las castoreras que generan cuerpos de agua para el ganado. La industria forestal se ve afectada ya que, por un lado, una parte de los bosques productivos son devastados y, por el otro, las castoreras afectan las redes viales, generando importantes pérdidas en infraestructura.

En la legislación, se protege a los bosques de ribera(los que principalmente han sido afectados por los castores), por ser considerados de alto valor de conservación o por sus valores únicos de conservación. Los castores amplifican el impacto que produce la cosecha forestal, lo que ha llevado a que los Gobiernos provinciales y nacionales, vean al castor como un potencial riesgo ambiental y económico. El hombre, desde la colonización europea, ha devastado cerca de 40 mil hectáreas, un área equivalente a la transformada por los castores desde el comienzo de la invasión.

Este estudio es un llamado de atención de lo que podría pasar en el continente si no se toman medidas de control y erradicación de las áreas invadidas en el archipiélago, como muchos investigadores lo han venido advirtiendo. Además, representa un avance sobre el conocimiento espacialmente explícito de la invasión del castor en Argentina y Chile.

Los resultados del estudio determinan algunos aspectos ecológicos (ej. la productividad de los ecosistemas) que podrían contribuir a predecir las áreas potenciales de invasión, y devela la magnitud del avance que el castor podría tener a través de los distintos ecosistemas (ej. bosques, estepas). Asimismo, es una herramienta que destaca la importancia de continuar con los esfuerzos de control para evitar la invasión en el continente, y su posible aplicación para la prevención y el manejo binacional del castor en el Archipiélago.

Por otra parte, este trabajo cobra especial relevancia en un marco global preocupado por los efectos del cambio climático que podría favorecer el crecimiento y expansión de la invasión del castor.

La información obtenida sirve como base para construir modelos que permitan anticipar cómo avanzará la invasión, según las preferencias que tiene la especie a la hora de colonizar nuevos territorios, y diseñar estrategias para detener el avance en todo el archipiélago.

(*) Referencia:Huertas Herrera A, Lencinas MV, Toro Manríquez M, Miller JA, Martínez Pastur G (2020) Mappingthe status of the North American beaverinvasion in the Tierra del Fuego archipelago. PLOS ONE 15(4): e0232057.

 

Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar, en ArgentinaForestal.com, que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores. 

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