Más árboles, menos aire acondicionado

Por Juan Emilio Bragado (*)

 

MISIONES (20/1/2020).- Mientras la comunidad internacional está preocupada por el Cambio Climático y se destinan ciento de millones de dólares en grandes Cumbres para consensuar políticas de adaptación y mitigación, luchando contra los escépticos que niegan este cambio sustancial en las variables climáticas, los ciudadanos nos constituimos en la primera generación que siente y percibe las consecuencia de este fenómeno, principalmente las del calentamiento global.

Las evidencias científicas han determinado que la temperatura media del planeta aumentó, y si seguimos emitiendo gases de efecto invernadero al mismo ritmo,  la temperatura media puede aumentar hasta 4 C.

Ante este escenario que muchas veces se presenta como apocalíptico, los gobiernos locales se constituyen en los aliados estratégicos para hacer frente al Cambio Climático por medio de políticas públicas que incorporen transversalmente las herramientas necesarias para generar un cambio al escenario futuro inminente. Las  ciudades pueden marcar el camino para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y otras metas fijadas a nivel mundial al implementar la silvicultura urbana y periurbana.

Los bosques urbanos y periurbanos son los componentes más importantes de la infraestructura verde de las ciudades, siempre y cuando estén bien planeados, diseñados y gestionados.

La ubicación estratégica de árboles urbanos en la ciudad puede lograr el enfriamiento del aire entre 2º C y 8º C.

Los árboles traspiran por las hojas, el agua evaporada absorbe el calor del aire  y el entorno del árbol se vuelve más fresco, disminuyendo la temperatura entre 3 a 8 grados. Estudios recientes han demostrado que cuando la temperatura en el asfalto es de 50 grados, en una superficie con concreto es de 47, sobre el pasto es de 35 y pasto a la sombra es de 17. Por esta razón el establecimiento de los árboles alrededor de los edificios y viviendas reduce el uso de aire acondicionado en un 30%, generando un ahorro de energía en 20 a 50%

 

Por definición, los  árboles juegan un rol importante en la ecología de los hábitats humanos de muchas maneras: filtran aire, agua, luz solar, ruidos; enfrían el ambiente; dan sombra a animales y a otros vegetales, y área recreacional para los habitantes. Moderan el clima urbano, reducen vientos y tormentas, proveen de sombra a viviendas y comercios, ayudando a conservar energía. Son críticos en enfriar la isla de calor urbana, y sombrear reduciendo los potencialmente peligrosos días de reducción del ozono, que azotan las megaciudades en los meses de verano picos.

 

 

La ingeniería de las Islas de calor

Durante el día el sol calienta el cimiento, algo de esa energía se irradia a la atmósfera, la mayor parte es absorbida por el cimiento. A la noche, la energía acumulada en el cimiento continua irradiando, dejando la temperatura del aire hasta 12º C más alta que en un espacio verde.

La copa de los árboles filtra los rayos solares disminuyendo los efectos de la fotoexposición humana que, en exceso, puede causar enfermedades de la piel y visión.

El árbol absorbe hasta 150 kg CO2 por año, secuestra el carbono en su estructura y en el suelo, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático.

La coexistencia de los árboles con la ciudad no es fácil. Ellos deben enfrentarse a la competencia diaria por el espacio, tratando de sobrevivir de cara al abuso, la contaminación, el cambio climático, etc.

Los árboles sufren el desajuste entre su especie y las características del sitio donde son implantados, además de la falta de comprensión de su importancia por parte de los ciudadanos.

 

El papel de los bosques urbanos en la nueva agenda urbana y los ODS

La Nueva Agenda Urbana y los ODS, en particular el ODS 11, resaltan la importancia de los espacios verdes para mejorar el nivel de vida en las ciudades, aumentar la cohesión de la comunidad, mejorar el bienestar y la salud  y garantizar el desarrollo sostenible:

• proporcionen a los habitantes urbanos áreas multifuncionales diseñadas para la interacción y la inclusión social (ODS 10 y 11);

• contribuyan a la salud y el bienestar humanos (ODS 3);

• promuevan el intercambio económico, la expresión cultural y el diálogo entre una amplia diversidad de personas y culturas (ODS 8);

• estén diseñados y gestionados para garantizar el desarrollo humano y construir sociedades pacíficas, inclusivas y participativas (ODS 10 y 16), así como para promover la convivencia, la conectividad y la inclusión social.

El ODS 17 hace hincapié en las alianzas y en este sentido la alianza público-privada es estratégica para llevar adelante el plan de gestión del ecosistema forestal urbano, debiendo Implementar políticas que incentiven la plantación privada de árboles en las ciudades ajustado a un Plan de Gestión.

A su vez, una red de Intercambios municipales que faciliten la colaboración de organismos de salud pública y agencias ambientales con la vocación de lograr la mejora continua de la calidad de vida de los ciudadanos.

La gran dificulta que enfrentan los municipios para lograr desarrollar un eficiente plan de gestión forestal urbano es la asignación presupuestaria deficiente. Para mejorar la asignación de recursos se debería relacionar el financiamiento de árboles y parques con objetivos y metas de la ley de promoción forestal (Ley Nac. 25.080 y Seguro Verde), atendiendo al rol importante que cumplen estos en las ciudades.

La  educación a la población sobre los beneficios de la salud pública, como también sobre el impacto económico de los árboles es fundamental para lograr que la población se “empodere” de sus recursos naturales urbanos, su aporte en bienes y servicios ecosistémicos.

Misiones es una de las provincias que lidera la lucha frente al cambio climático, esto se evidencia al ser la primera provincia en crear una Secretaria de Estado con rango de Ministerio sobre Cambio Climático y tener más de 30 municipios adheridos a la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático, trabajando en sus inventarios de gases de efecto invernadero y sus respectivos planes de acción climática. Esto demuestra el compromiso real que se tiene para combatir el mayor flagelo mundial del siglo XXI.

 

 

 

 

(*) Director de JEB Ingeniería Forestal

Presidente de la Fundación Cambium 

 

 

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