La empresa Alto Paraná, incluida en el ranking de un mapa mundial de conflictos ambientales

Según los creadores del Atlas global de Justicia Ambiental, los conflictos ecológicos están aumentando en todo el mundo por demandas de materiales y energía de la población mundial de clase media y alta; en América Latina se registran más de 300 casos. El mayor número de casos documentados por el atlas se distribuyen entre Colombia (72), Brasil (58), Ecuador (48), Argentina (32) , Perú (31) y Chile (30). El Grupo Arauco de Chile esta incluido en este inventario, y su filial forestal Alto Paraná de Misiones.

 

Fuente: BBC Mundo y La Nación

ARGENTINA (21/3/2014).- El Atlas global de Justicia Ambiental fue creado con la colaboración de activistas y académicos, el inventario de casos medioambientales permite a los usuarios buscar y visualizar los conflictos por tipo de material (ya sea minerales, hidrocarburos, agua o desechos nucleares), compañías involucradas y países.

Según se publicó ayer en la BBC Mundo -y replicó La Nación-, estos conflictos afectan a muchos países y están fundamentalmente generados por la creciente demanda de energía y recursos naturales. Y de los casos que detalla en esta plataforma interactiva recientemente creada, más de 300 son de América Latina. Además, los más perjudicados por estos conflictos que tienen que ver con el medio ambiente son los más desfavorecidos.

 

Esas son algunas de las conclusiones que se desprenden del Atlas Global de Justicia Ambiental, producto del trabajo de un equipo internacional de expertos coordinados por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona. “El Atlas muestra cómo los conflictos ecológicos están aumentando en todo el mundo, por demandas de materiales y energía de la población mundial de clase media y alta”, comentó Joan Martínez Alier, director del proyecto europeo de organizaciones de justicia ambiental EJOLT (Environmental Justice Organizations, Liabilities and Trade) que hizo posible este mapa.

“Las comunidades que reciben el mayor impacto de los conflictos ecológicos son pobres, a menudo indígenas, y no tienen poder político para acceder a la justicia ambiental y a los sistemas de salud”, señaló Alier.

 

En lo que respecta a la Argentina, la empresa forestal del Grupo Arauco de Chile, filial Alto Paraná SA en Misiones fue incluida en segundo lugar, entre 32 casos (ver http://ejatlas.org/conflict/alto-paran-en-misiones-argentina), después de la compañía árabe Al-Khorayef Group en Chaco; el yacimento minero  Bajo La Alumbrera en Catamarca; la italiana Benetton en Chubut; el proyecto minero de Calcatreu de Pan American Silver de Vancouver (Canadá), en Río Negro; el proyecto minero de Campana Mahuida, en Neuquén; la empresa Meridian Gold Mine en Esquel, Chubut; el proyecto Exeter, en Mendoza; entre otros tantos.

 

Arauco es la segunda mayor productora de celulosa en el mundo. Produce, -en sus cinco plantas en Chile y en la de Misiones– celulosa blanqueada y sin blanquear de fibra larga y celulosa blanqueada de fibra corta de eucalipto para la fabricación de distintas variedades de papeles, tissue, material para embalaje, filtros, productos de fibro cemento y papeles dieléctricos, entre otros. La celulosa fluff producida por la planta Alto Paraná en Puerto Esperanza es utilizada en la elaboración de pañales y productos de higiene femenina.

Esta compañía, registra el Atlas, esta acusada de concentrar y extranjerizar la tierra, a modo de ejemplo, a nivel provincia, las 233 mil ha de Alto Paraná representan el 10% del suelo provincial. También ha provocado deforestación de la selva misionera, agotamiento y contaminación de los recursos hídricos con agrotóxicos, desplazamiento de las comunidades indígenas y campesinas y destrucción de sus medios de vida tradicionales como las fuentes de empleo local. La protesta social se ha organizado de diferentes maneras: el Movimiento Sin Tierra de Puerto Libertad (MST Libertad), Productores Independientes de Piray (PIP), Sindicato de Obreros y Empleados del Papel (SOEP-CTA), entre otros.

Injusticias medioambientales

En adelante, el interesado puede, entonces, seleccionar en el Atlas global de Justicia Ambiental uno de los puntos ubicados en el mapa y obtener información sobre, por ejemplo, el juicio que enfrentó la compañía productora de soja Monsanto en Argentina por el uso indebido de agroquímicos. O sobre el caso de la marca Chiquita, distribuidora de plátanos, en Colombia. El mapa detalla que grupos defensores de derechos humanos, medioambientales y laborales han denunciado a esta empresa por los problemas ambientales, sociales y de salud causados por la violación de derechos básicos de sus trabajadores y la financiación ilegal de grupos paramilitares.

Estos son sólo dos casos de los cientos de puntos que cubren la región: clasificados según su color, hay conflictos que tienen que ver con el agua, la minería, la deforestación o los residuos tóxicos.

 

 

Esperanza

La iniciativa, que contó con la participación de 23 universidades y organizaciones de justicia ambiental de 18 países, tiene varios objetivos, entre los que se encuentra el de hacer accesible la información y dar más visibilidad a estas disputas. Sus creadores esperan que nuevas organizaciones civiles y expertos en áreas específicas contribuyan para ir cubriendo de puntos los espacios y regiones que aún están vacíos.

De momento, y aunque los miles de conflictos relevados no invitan al optimismo, sus responsables destacan las señales positivas. “El mapa muestra tendencias preocupantes como la impunidad de las compañías que cometen delitos medioambientales o la persecución de los defensores ambientales, pero también inspira esperanza”, dice Leah Temper, coordinadora del Atlas.

“Entre las muchas historias de destrucción ambiental y de represión política también se hallan casos de victorias en la justicia ambiental”.

De hecho, precisa Temper, este es el caso del 17% de los conflictos analizados: se han ganado juicios legales, se ha logrado la cancelación de proyectos y se han conseguido la devolución de bienes a algunas comunidades.

El Atlas fue presentado este miércoles en Bruselas, en la Delegación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

 

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