| Opinión |
«Transcurridos más de dos años desde la creación de la Subsecretaría de Ordenamiento Territorial de la provincia y sobre el plazo de vencimiento para contar con la Ley provincial de Ordenamiento Territorial que requiere la Ley 26.331, se torna inexplicable no contar con la misma», señala el ingeniero forestal Rubén Alberto Costas. MISIONES (JUNIO DE 2010).- Comparada con regiones argentinas próximas y de países vecinos, la provincia de Misiones puede mostrarse como un ejemplo de conservación de sus bosques nativos, a través de una de las pocas políticas de Estado que se lleva adelante desde hace muchos años, con algunas debilidades para evitar la disminución, degradación y fragmentación de la principal riqueza de la provincia. En muy pocos años el agua limpia, el oxígeno, la captura de carbono, la biodiversidad y paisajes de nuestros bosques serán un capital estratégico superior a los actuales productos y servicios que sostienen nuestra economía. Ley Nacional 26.331, denominada Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, es “la” oportunidad para Misiones, dado que permitirá ingresar recursos nacionales para los propietarios de bosques nativos y para la gestión estatal vinculada a los mismos. Nos pagarán por mantener nuestros bosques, compensándonos aunque sea parcialmente por no convertir el suelo para otros usos y empezando a pagar por el servicio ambiental que prestan nuestros montes. Hoy los estamos manteniendo igual sin ninguna retribución económica. Transcurridos más de dos años desde la creación de la Subsecretaría de Ordenamiento Territorial de la provincia y sobre el plazo de vencimiento para contar con la Ley provincial de Ordenamiento Territorial que requiere la Ley 26.331, se torna inexplicable no contar con la misma. Hay capacidad técnica en el Estado Provincial, en instituciones de educación y/o investigación, en ONGs, en Asociaciones y Colegios Profesionales; hay propuesta razonable presentada por la FVSA y no hay conflictos importantes entre partes interesadas como se observan en otras provincias. Mantener poco más de un tercio de la superficie provincial con bosques nativos es absolutamente compatible con la producción de alimentos y madera y con el desarrollo urbano y vial. No contar con el Ordenamiento Territorial hace perder recursos a los propietarios de bosques nativos y al estado provincial y favorece los desmontes caóticos que se observan en algunas zonas. Rubén Alberto Costas Ingeniero Forestal Docente Facultad de Ciencias Forestales – U.Na.M. Productor Forestal




