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En la búsqueda de intercambiar ideas sobre las oportunidades y dificultades para la forestación en el marco del cambio climático, se llevó a cabo ayer en el marco del XIII Congreso Forestal Mundial el Foro “Bosques y Cambio Climático”
Por Patricia Escobar
BUENOS AIRES (22/10/2009).-En la búsqueda de intercambiar ideas sobre las oportunidades y dificultades para la forestación en el marco del cambio climático, se llevó a cabo ayer en el marco del XIII Congreso Forestal Mundial el Foro “Bosques y Cambio Climático”, que fue presidido por el director general de la Comisión Forestal del Reino Unido, Tim Rollinson y contó con la participación de numerosos disertantes nacionales e internacionales, entre ellos, Roberto Acosta de la Secretaria de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC); Samuel Ebia Ndongo, director Forestal de Camerún; Franka Braun, del Banco Mundial; Nazareno Castillo, director de Cambio Climático de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo sostenible de Argentina; entre otros. En el encuentro, referentes mundiales intercambiaron distintos puntos de vista sobre el rol que deberían cumplir los bosques en los cambios a implementar en el 2012 que se discutirán en el COP 15 y los resultados de los foros serán llevados a Copenhague. Una de las ponencias destacadas estuvo a cargo de Roberto Acosta, de la Secretaria de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, quien sostuvo que el cambio climático es uno de los mayores retos que ha tenido que afrontar la humanidad. Afecta a biodiversidad, el ciclo hídrico y a las poblaciones que allí viven. A propósito detalló los aspectos que se esperan de las negociaciones en curso para afrontar el cambio climático y sostuvo cinco puntos importantes que deberá contener el documento para un acuerdo efectivo para Copenhague. En primer lugar, “habrá que reforzar las acciones para asistir a los más vulnerables y pobres del mundo y permitir su adaptación a los efectos del cambio climático. En segundo lugar, analizar reducciones de emisiones ambiciosas por parte de los países desarrollados y en línea con las necesidades expresadas por la ciencia. Seguido, impulsar acciones de mitigación nacionales en los países en vías de desarrollo respaldadas por un adecuado apoyo; incremento significativo de los recursos financieros y tecnológicos para ayudar a los países en desarrollo para mitigar y adaptarse al cambio climático; y crear una estructura de gobernabilidad equitativa para distribuir el apoyo necesario. “El acuerdo de Copenhague debe poner claridad sobre las acciones nacionales de mitigación en los países en vías de desarrollo, sin sustituir ni afectar los compromisos que éstos deben tener”, dijo Acosta. Y aseguró que las acciones que sean apoyadas como resultado del encuentro en Copenhague deben reducir o limitar emisiones de gases de efecto invernadero o incrementar los sumideros de los mismos y que éstas deben ser monitoreadas e informadas. “No es un problema del futuro, hay que actuar ahora”. Es urgente que se incrementen y fortalezcan las capacidades técnicas e institucionales en los países en vías de desarrollo con áreas forestales. Y en este proceso es vital el reconocimiento y la participación de las comunidades locales y pueblos indígenas si se quiere garantizar el éxito de las acciones”, expresó. El especialista agregó que se debe dejar en claro que las acciones de mitigación y adaptación resultantes de Copenhague trascienden a los bosques y deben desarrollarse en todos los sectores de la economía. “Los bosques son una parte importante de la solución, pero no la única”. Como conclusión señaló que “tenemos que acercan un camino para afrontar el cambio climático en el ámbito forestal que sea beneficioso para el clima y una oportunidad para proteger a los bosques e incrementar su enorme valor global”. “Los resultados esperados no deben competir o erosionar las múltiples acciones que se desarrollan, sino complementarlas y fortalecerlas. Los ojos del mundo están puestos en Copenhague”.




