| Eco-diseño, una necesidad |
Para el experto en eco-diseño, Marco Capellini, las empresas que no se adapten a las nuevas exigencias de ser ambientalmente responsables por sus productos desde la materia prima, la elaboración, la distribución e, incluso, la disposición final del mismo, tenderán a desaparecer del mercado.
MISIONES (14/10/2009).- “La sustentabilidad es un problema industrial, las empresas tienen que ser sustentables, y las leyes exigen que tengan cada vez más responsabilidad sobre el producto que elaboran, ya no sólo se trata de la materia prima que utilizan o los procesos, sino que se extiende incluso hasta la disposición final del producto”, de esta manera, el arquitecto italiano Marco Capellini, experto en Eco-Diseño, definió la actual situación y sentenció “ser sustentable no es una elección, es necesario para poder permanecer en el mercado”. Capellini, disertó en el marco del Seminario Internacional Madera+ “Diseño de productos industriales sustentables”, llevado a cabo a fines de agosto en Oberá, organizado por la carrera de Diseño Industrial de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Misiones, con el apoyo de la empresa Alto Paraná SA. El especialista es titular de la firma Design & Consulting y creador de Matrec, y cuenta en su haber con clientes de la talla de Fiat, Indesit, Tetra Pack y Ariston, entre otras firmas de reconocimiento a nivel europeo y global. De esta manera, el eco-diseñador dividió su exposición en tres ejes fundamentales, la primera parte sobre La importancia del diseño industrial (DI) en la sustentabilidad, y la importancia del rol de la profesión del diseñador; la segunda parte basada en Comunicar adecuadamente el valor ambiental del objeto diseñado, y la última que consistió en mostrar proyectos de diseño sostenible. Para comenzar su presentación, el experto planteó la pregunta de si es necesario hablar de eco-diseño o de eco-diseñador, y para responder hizo un raconto de cómo surge esta tendencia en el mundo. “Desde 1960 y hasta 1970 comienza la problemática ambiental a ponerse en el centro de la escena, y las leyes han ido poco a poco del sistema global al sistema industrial –relató-, pero ya sobre el año 2000 pasaron de la industria en general a legislar sobre el producto, y ya en 2008 se profundiza, y las leyes abordan directamente sobre los materiales que componen el producto final”. “Esto quiere decir que la sustentabilidad es un problema industrial”, subrayó. negrita/Responsabilidad extendida/negrita En este sentido, explicó que en Europa se implementó la “responsabilidad posterior del productor”, es decir, el fabricante o productor no sólo tiene la responsabilidad sobre el producto en el hacer, sino también de asumir el costo al final de la vida útil del producto, lo que implica recuperar, recoger y reciclar el producto y sus componentes. “Muchas empresas para poder continuar en el mercado tuvieron que rediseñar el producto pensando justamente en su disposición al final de su ciclo de vida”, remarcó. “En todo este contexto, ahora también la mirada legal y del consumidor se posa en todo el proceso, incluyendo embalaje, transporte y todas las fases que hacen al producto tanto en su elaboración y materiales, como en cada etapa hasta llegar a la mano del consumidor y su posterior disposición, y toda esta suma de elementos es lo que hace que las empresas deban incorporar al diseño industrial sostenible, porque tienen que lograr cumplir con el marco legal, y que su producto sea competitivo y permanezca en el mercado”, enfatizó. Por esta razón, hizo hincapié en que “la sustentabilidad no es algo que se pueda comprar, vender o alquilar, y en esto es fundamental que los diseñadores y las empresas entiendan que no vale una sola estrategia para todos los productos”. “No se puede comparar un producto de madera renovable, como puede ser un mueble, con un electrodoméstico, por eso primero se deben conocer todas las estrategias posibles, y cuál es el posicionamiento que se quiere alcanzar en el mercado, por ejemplo si es a partir de la captación y reducción de las emisiones de CO2 o por medio de la capacidad de reciclaje, entre otras múltiples alternativas”, señaló el especialista italiano. Al respecto, remarcó que “es fundamental considerar no sólo los aspectos ambientales, sino también el social y el económico para proyectar el diseño industrial sustentable, para lo cual es necesario evaluar desde el inicio todo el ciclo de producción y de vida del producto, y ver las oportunidades de darle sustentabilidad que se puedan aprovechar en todo ese proceso”. “Esto involucra cada área, cada eslabón de la cadena productiva, desde los materiales, pasando por la producción, los impactos que pueden generarse, la logística, el marketing y, por supuesto, el diseño”, subrayó. En esa línea, comentó que hay “toda una serie de aplicaciones para empresas, y en esto la ecuación es muy sencilla, o comienzan a hacer productos sustentables, o toman el riesgo de quedarse totalmente afuera del mercado”. Para Capellini, “la elaboración de productos verdes y el monitoreo del ambiente por parte de las industrias no es una moda, sino que se trata de la misma necesidad de permanecer en el mercado”. Como parte de la responsabilidad de los empresarios, considera que están las de “generar soportes para el desarrollo de nuevos productos, apuntar hacia nuevos materiales de menor impacto sobre el ambiente y mayor capacidad de reciclado, así como la incorporación del eco-diseño”. negrita/Ser o no ser… verde/negrita Para el arquitecto italiano, la pregunta de William Shakespeare, “ser o no ser…” debería terminar en verde (“ser o no ser… verde”), es decir “este producto es o no es realmente sustentable… es un producto realmente seguro?”, planteó el especialista y agregó que “nunca hay certidumbre en ciento por ciento precisa, pero es necesario identificar lo mejor posible los productos que son sustentables de aquellos que no lo son”. En ese marco, consideró como una parte intrínseca al desarrollo de productos verdaderamente sustentables, el comunicarlo adecuadamente, darle a la sociedad información precisa sobre el producto, y esta es un pauta cada vez más exigida en el mercado europeo”. Al respecto, también señaló que, en lo que hace a la comunicación “es necesario marcar los atributos y los valores del productos, es que hay una gran diferencia entre el producto en sí y las características del mismo como ambientalmente amigable, y el valor que se puede lograr que el consumidor le de a ese producto, y este valor puede ir mucho más allá del propio contenido del bien o del bien en sí mismo”. En esa línea, remarcó que “entonces se puede trabajar comunicacionalmente en los atributos sustentables del producto y en el valor ambiental del mismo”. “En la actualidad, casi todos los productos se venden con algún valor ambiental y algunas características sustentables, como ser el ahorro de energía, la reducción de emisiones de CO2, el porcentaje de material reciclado que pueda tener en su proceso de elaboración, la capacidad de ser reaprovechable o que sea biodegradable”, continuó. Ante estas consideraciones, fue terminante al afirmar que “los consumidores también somos responsables por la elección que hacemos al momento de adquirir un producto, si realmente nos informamos sobre las propiedades del mismo y si priorizamos que para su elaboración, distribución, comercialización y disposición final se haya tenido en cuento criterios de sustentabilidad ambiental y social”. Por esto mismo, aclaró que “los empresarios tienen que comunicar necesariamente el valor de sus productos, cómo son elaborados y su historia, para que puedan ser elegidos por el consumidor y lograr la fidelización del mismo”. Dos de los rubros en los que más se avanzó tanto en investigación como en desarrollo en función a los nuevos parámetros de sustentabilidad, son el automotor y el de teléfonos celulares, según destacó Capellini. Al referirse al compromiso del consumidor, y la necesidad de que las empresas brinden información cierta y precisa sobre sus productos, a modo de ejemplo el experto señaló que en “Gran Bretaña pasaron de 117 denuncias en 2006 a 561 en 2007 por parte de los consumidores sobre empresas que sostenían en algunos de sus productos que eran cien por ciento reciclados, y resulta que en realidad no era tan así”. Claro está que, en los países europeos, este tipo de denuncias, así como los reclamos de los consumidores, tienen un fortísimo impacto negativo sobre las marcas. negrita/Banco de Datos para Ecodesign/negrita Para cerrar su disertación, Capellini mencionó algunos productos ambientalmente sustentables y la forma en que sus cualidades y valores fueron comunicados, tanto a partir de ejemplos negativos como positivos. Para luego pasar a explicar el Proyecto Matrec (Material Recycling), con presencia en Italia, Portugal y recientemente en España y Brasil, el cual se transformó en la primera base de datos de Ecodesign en la cual se encuentran catalogados todos los productos y materiales reciclados, en total se cuentan más de 400 elementos, provenientes de distintos países y catalogados por tipología. Finalmente, a modo de conclusión, exhortó a los consumidores a “ser responsables a la hora de elegir un producto, y a las empresas a comunicar adecuadamente”. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº71/cursiva




