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Inversión forestal en Argentina: En espera de tiempos mejores

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No se vislumbran inversiones relevantes en la industria forestal de este país, salvo mejoras en las plantas existentes que apuntan a incrementar rendimiento y productividad. Esto, al menos hasta que permanezca la sensación de inseguridad política y jurídica.

Fuente: Lignum. Por Federico Ullrich, desde Argentina

CHILE (OCTUBRE 2008).- Argentina es uno de los países de mayor potencial forestal de América Latina, principalmente por sus ventajas naturales de suelo y clima que permiten un rápido crecimiento de las plantaciones. Sin embargo, esta condición aún no ha logrado explotarse del todo, ya que en los últimos años el mayor crecimiento se ha concretado en Brasil, Chile y Uruguay, quedando este país rezagado en la carrera por atraer nuevas inversiones forestales. De esta manera, mientras se radican nuevos emprendimientos en los países vecinos, en Argentina aún no hay anuncios relevantes de desembarco de capitales, no sólo en las industrias de base, sino también en las pymes. En este contexto, las empresas del rubro están avocadas a consolidarse, reinvirtiendo en mejoras tecnológicas para incrementar su productividad y ser más eficientes en sus procesos. También hay esfuerzos en generar nuevos productos, capacitar al personal y, sobre todo en los últimos años, ha ido cobrando fuerza la mitigación de sus impactos ambientales, en espera del escenario propicio para continuar su expansión. Desde la Asociación Forestal Argentina (AFOA), la directora de Relaciones Institucionales, Claudia Peirano, reafirma que “no se prevén nuevas inversiones en la parte industrial”, aunque aclara que se mantiene estable la tasa de forestación. En ese sentido, dice que además del efecto de la crisis subprime –Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones del sector– las empresas se han visto afectadas por “el aumento de los costos internos que redujeron los niveles de rentabilidad sectorial con una evidente pérdida de competitividad internacional, a lo cual se le suma la situación de incertidumbre general que existe en el país, así como la falta de energía disponible para nuevos proyectos industriales”. Peirano, en todo caso, dice que hay cierto interés de algunos inversionistas en el sector primario, además de ciertos proyectos de inversión para mejorar procesos en aserraderos y plantas de papel, y algo de actividad en el sector de la generación de energía a partir de biomasa forestal. Sin embargo, aclara que “todo esto aún no refleja la oportunidad de inversión y crecimiento que ofrecen las condiciones naturales del país”. En tanto, el presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima), Daniel Albornoz, señala que “a pesar de la ausencia de una política industrial específica para las pymes, en especial de herramientas crediticias para la producción, es muy destacable la dinámica de crecimiento del sector en estos últimos tres años, que se tradujo en reinversiones por parte de las empresas con recursos propios, surgiendo de esto el claro desafío empresarial de sostener el crecimiento, consolidar su negocio y hacerlo sostenible en el tiempo”. De hecho, cuenta que en el sector de la industria de la madera y el mueble en Argentina, “la gran mayoría de las empresas manifiestan su decisión de sostener durante el 2008 la expansión de sus negocios lograda el año pasado”. Por su parte, el gerente de la federación, Alejandro Rivello, añade que “durante el año pasado, en todos los segmentos de la cadena de valor, la compra de maquinaria tuvo un peso gravitante, buscando el aumento de la capacidad instalada con nuevas líneas de producción y mayor automatización, lo cual fue acompañado en muchos casos por un plan de capacitación para el personal, permitiendo no sólo un aumento en la capacidad productiva, sino que también avanzar hacia el desarrollo de nuevos productos”. negrita/Conflicto entre el Gobierno y el campo/negrita A seis meses de asumir su mandato, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner mantuvo un fuerte enfrentamiento con el sector agropecuario a partir del intento por parte del Ejecutivo de imponer la Resolución N° 125 de Retenciones Móviles, generando un clima de inestabilidad política y social por más de tres meses, hasta que finalmente se envió el proyecto al Congreso de la Nación donde la medida fue rechaza en el Senado, generando posteriormente su derogación por parte de la Mandataria. Esta situación provocó un impacto directo e indirecto en prácticamente toda la economía y, como era de esperar, el sector forestal no estuvo ajeno a sus efectos. “Se vieron situaciones dispares en algunas regiones productivas, como es el caso de las provincias de Misiones y Corrientes (que conforman el polo foresto-industrial de la Argentina). Cuando en la primera manifiestan que aún no se logró una mejora en la demanda de los productos de madera, a pesar de que la crisis entre el campo y el Gobierno se resolvió, en Corrientes ya comienza a experimentarse cierta mejoría”, recalca Albornoz. En ese sentido, enfatiza que en Misiones, en pleno conflicto, una de las cámaras asociadas a Faima había declarado el “estado de emergencia” para la actividad foresto-industrial, “producto de una significativa contracción en las ventas, con consecuencias negativas sobre los costos de producción, provocando incluso suspensión de personal y aumentos de stock”. Es que esta coyuntura se sumó a otros factores negativos para el sector en esa provincia, “como el alto costo impositivo que pesa sobre las pymes misioneras, las que, por ejemplo, deben tributar el Impuesto por Ingresos Brutos a las exportaciones”, añade. En Corrientes, en tanto, si bien las pymes exportadoras experimentaron una baja importante en las ventas de madera aserrada y remanufacturas, “ya solucionado el conflicto, proyectan un panorama más alentador”, comenta Albornoz, quien remarca que la crisis tuvo su impacto en el ámbito laboral, dado que por la falta de insumos o acumulación de producción, algunas empresas debieron reducir su plantel otorgando vacaciones o licencias. “Según se estima, las ventas al exterior cayeron más del 70% durante el paro agrario, lo que obligó a que algunas empresas intentaran colocar parte de su producción en el mercado interno, mientras que, al verse limitadas por el escaso consumo local y a fin de no afectar aún más su rentabilidad, muchas de ellas no tuvieron más remedio que reducir su producción”, explica el personero. En este marco pos-conflicto, que trajo como consecuencia el alejamiento de Javier De Urquiza de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) de la Nación, organismo estatal del cual depende el sector forestal, y la designación de Carlos Cheppi –quien anteriormente se desempeñaba como presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta)– al frente del mismo, Albornoz señala que desde Faima esperan que se empiecen a dar señales positivas para el sector: “por lo menos que se sigan efectuando los pagos en cumplimiento con la Ley 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados (la cual establece un aporte económico no reintegrable para la forestación y beneficios fiscales a proyectos industriales)”. negrita/Desarrollo postergado/negrita En cuanto a los factores generales que impiden un real desarrollo del sector, tanto los representantes de Faima como de AFOA coinciden en señalar la falta de políticas que permitan atraer nuevas inversiones y expandir las industrias ya instaladas, encontrando como limitante también la crisis energética. En este sentido, Peirano manifiesta la preocupación de AFOA, dado que “la fibra disponible hoy en Argentina es muy superior a la capacidad industrial instalada, y las inversiones no se están concretando”. Por esto, considera que “el país debe ofrecer un entorno de negocios más favorable para incentivar inversiones productivas importantes”. Por su parte, Albornoz indica que además de la crisis del sector inmobiliario de Estados Unidos –trasladada en forma reciente también a Europa–, que afecta principalmente el mercado internacional de los commodities de pino y que, según pronósticos de expertos, tendrá secuelas hasta el 2011, “el sector enfrenta otros problemas que limitan su expansión y que se deben más que nada a las condiciones internas de nuestro país”. Entre los principales obstáculos para el desarrollo sectorial, el titular de Faima señala el continuo aumento de los costos internos, la escasa oferta de mano de obra calificada, la alta carga impositiva, la competencia desleal (el sector del mueble recientemente denunció la existencia de dumping en algunas importaciones), la falta de créditos accesibles, además de la estabilidad coyuntural del dólar americano, que está provocando una pérdida de competitividad. Explica también que “uno de los problemas más urgentes que enfrenta la actividad para seguir expandiéndose es la crisis energética, con la consecuente falta de disponibilidad de energía para nuevos proyectos industriales”. negrita/Desafíos para el despegue/negrita Según AFOA, para que se pueda producir el tan anhelado despegue del sector en Argentina se necesitan atraer inversiones, para lo cual “es necesario que se logre una política de largo plazo así como seguridad jurídica, dado que si se generan confianza y reglas claras, algunas restricciones, como la deficiencia en infraestructura o la distancia de los mercados, pueden rápidamente ser resueltas”. Peirano puntualiza que el país tiene millones de hectáreas de alta productividad disponibles para uso forestal, que no compiten con la agricultura ni con bosques nativos. Además, asegura que “el mundo necesita y necesitará de productos renovables, reciclables, que sean bajos en uso de energía y en impacto en el cambio climático y que puedan ser producidos en forma sustentable”, por lo que enfatiza que “hay razones objetivas para esperar que Argentina inicie un despegue del sector forestal similar o aún superior al de nuestros vecinos”. En la misma línea se expresan desde Faima, ya que consideran que el sector necesita de la Ley 25.080 y de otras normativas similares y complementarias, “en un marco de política forestal e industrial a largo plazo, que asegure un equilibrio sostenido en todos los eslabones de la cadena de valor, principalmente en cuanto al abastecimiento de materia prima de calidad y el aporte de recursos que favorezcan a la generación de empleo y riqueza en la sociedad”. subtitulo/Filiales argentinas de Arauco, Masisa y CMPC: Las esperanzas chilenas/subtitulo Las empresas de capitales chilenos en Argentina, Alto Paraná S.A. (Arauco), Forestal Bosques del Plata (CMPC) y Masisa Argentina S.A. (GrupoNueva), ratificaron su apuesta al desarrollo del sector foresto-industrial local con la consecuente visión de largo plazo que exige esta actividad económica. Las filiales argentinas trabajan en la consolidación de sus emprendimientos forestales e industriales y no descartan nuevas inversiones cuando se den las condiciones apropiadas de mercado, así como de seguridad jurídica-política. En el caso de Bosques del Plata, con una superficie total de 94.280 hectáreas y de las cuales las forestadas rondan las 66 mil ha., en sus inicios habían comenzando a implantar Pinus taeda principalmente pensando en un emprendimiento en el área de la celulosa, pero luego el proyecto viró y comenzaron a manejar sus bosques para la producción de madera aserrable. El gerente de la firma, Sergio Álvarez, afirma que actualmente se encuentran analizando distintas opciones para industrializar parte del potencial de producción de la empresa, “pero aún no hay nada definido”. En cuanto al actual contexto país, dice que en general se vieron afectados “por la inflación y la pérdida de competitividad por el tipo de cambio, además de problemas en el suministro de combustibles”. En tanto, Alto Paraná (APSA) refuerza su apuesta en Argentina con fuertes inversiones en el área ambiental (en los últimos dos años destinaron US$ 33,5 millones para mitigar los impactos secundarios y terciarios de su planta de celulosa), y un aporte permanente en las mejoras de las condiciones laborales y el desarrollo de su entorno, que en la primera mitad del presente año superaron los US$ 500 mil. La compañía posee en la provincia de Misiones un patrimonio forestal de 233.673 hectáreas, de las cuales 120 mil aproximadamente están destinadas a usos productivos con plantaciones forestales, y unas 112 mil ha de bosques nativos. La empresa posee una fábrica de celulosa para la producción de pasta kraft y fluff, dos aserraderos y una planta de MDF. El gerente de Asuntos Corporativos y Legales de APSA, Adrián Lerer, reconoce que la actual coyuntura nacional e internacional también golpea a la empresa. “Estamos intentando sortear las dificultades de manera tal de minimizar los impactos, pero la crisis hipotecaria en Estados Unidos tuvo un efecto devastador para la foresto-industria nacional. A esto se suma la falta de previsibilidad y la fuerte presión tributaria que hoy padece todo el sector”. Por ejemplo, dice que Misiones, donde están radicados la mayoría de los establecimientos industriales del país, entre ellos Alto Paraná, es la única provincia que grava las exportaciones con el impuesto a los Ingresos Brutos, violando de esta manera el Art. 75 de la Constitución Nacional, el Régimen de Coparticipación Federal y el Convenio Multilateral. “Asimismo, mediante la reciente sanción de la Ley 4438, la Cámara de Diputados de Misiones declaró la insalubridad laboral de la industria productora de pasta celulósica, papel y cartón en todo el territorio provincial, una medida inédita a nivel mundial”, añade. Por su parte, el gerente de Masisa Argentina S.A., Aflredo Gili, mira con optimismo el escenario y afirma que “pese a los vaivenes políticos, Argentina se ha mantenido siempre como un mercado muy atractivo para nosotros”. La empresa, dedicada a la producción y comercialización de tableros de madera para muebles y arquitectura de interiores y que por medio de su unidad de negocios Forestal Argentina S.A. posee unas 38 mil hectáreas de bosques implantados y otras 4.200 de reservas ecológicas, ha experimentado un crecimiento no menor en es país (destinan al mercado interno el 70% de su comercialización). “Los últimos tres años fueron muy buenos para nuestra compañía, con un gran incremento en la demanda, en un país que viene creciendo a tasas reales del ocho por ciento anual, y si bien considero que estos niveles no se podrán mantener, seguramente se estabilizará a una tasa promedio de la región latinoamericana”, explica el ejecutivo. Aunque sostiene que la firma está trabajando a plena capacidad industrial (450 mil metros cúbicos/año en total), indica que aún la demanda no requiere de la inversión en una nueva planta fabril. Sin embargo, destaca que hay una inversión permanente por parte de la empresa en todo lo que son mejoras en sus procesos productivos, así como en la mitigación del impacto ambiental (una de la más destacada fue la de generar un circuito cerrado para sus efluentes líquidos, los cuales son procesados para su reutilización, lo que permite un doble beneficio ambiental: mitigar sus impactos y disminuir notablemente el consumo de agua). Además, en la parte forestal mantienen un ritmo de plantación anual del orden de las 2.000 hectáreas. negrita/Para el despegue/negrita En cuanto a las políticas o condiciones necesarias para que se produzca el despegue del sector en Argentina, desde Bosques del Plata señalan como fundamental lograr una estabilidad económica y social de largo plazo, dado que el país “tiene grandes condiciones naturales para el desarrollo del sector”. En tono similar, Lerer manifiesta la necesidad de “atraer nuevos capitales, generar un ambiente de negocios apto, lograr la prórroga de la Ley 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados, una menor presión tributaria y seguridad jurídica”. En el caso de Bosques del Plata y Masisa, pese a reconocer que la Ley 25.080 no tuvo mayor incidencia en el desarrollo de su negocio, remarcan que la prórroga de esta normativa que caduca en 2009 es fundamental y estratégica para el desarrollo de la actividad foresto-industrial en Argentina. En tanto, desde Alto Paraná agregan que no alcanza con lograr extender el plazo de vigencia de la ley: “también es imprescindible dotar a la norma de plena eficacia, dado que beneficios como la Estabilidad Fiscal o devolución del IVA, por mencionar solo algunos, fueron diluyéndose en su aplicación o cercenados en sus efectos a raíz de interpretaciones arbitrarias”. Finalmente, desde Masisa también indican que una materia pendiente para impulsar al sector en el país es generar políticas o mecanismos que faciliten el acceso a la propiedad y la vivienda. “Aquí es donde creo que hay una deuda del sector financiero hacia la sociedad, dado que se requieren créditos hipotecarios que en Argentina aún son escasos y a tasas de interés muy altas, pero estoy seguro de que una vez que esto cambie, el sector inmobiliario va a dar un importante salto en su desarrollo”, dice Gili. subtitulo/Argentina pierde terreno en Cono Sur/subtitulo Tanto en la expansión forestal como en la industria de la madera y el mueble, Argentina perdió terreno frente a los países vecinos, según concluyen la Asociación Forestal Argentina (AFOA) y la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (Faima). “Lamentablemente, Argentina ha quedado rezagada en la expansión forestal comparada con los países vecinos y no ha podido capitalizar adecuadamente las ventajas comparativas que tiene para la expansión forestal”, dice la directora de Relaciones Institucionales de AFOA, Claudia Peirano. Por su parte, el presidente de Faima, Daniel Albornoz, cree que “la industria de la madera y el mueble en Argentina sigue en condiciones de inferioridad frente a la brasileña, con fuertes asimetrías”. Las principales causas de esto son la baja competitividad sistémica del sector, producto de la escasa transferencia de tecnología; la carencia de economías de escala; el insuficiente acceso a mercados internacionales mediante acciones de inteligencia comercial; y la escasa especialización productiva y estandarización, entre otros factores. “Por todo esto, debemos pensar en trabajar hacia la concreción de acuerdos de cooperación sectorial entre empresas argentinas y brasileñas, como una estrategia orientada a favorecer la integración productiva, desarrollar la cadena de valor y potenciar la inserción competitiva en los mercados internacionales, con particular interés en el caso de las pequeñas y medianas empresas”, dice Albornoz.

Fuente: Lignum. Por Federico Ullrich, desde Argentina

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