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Corrientes: Fuerte campaña en defensa del arroyo Ayuí Grande

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La propuesta de instalar una represa sobre el río Ayuí, en la provincia de Corrientes y cerca de los mundialmente famosos Esteros del Iberá, es parte de un cuestionado megaproyecto agrícola con inversiones por más de 60 millones de pesos. Diversas organizaciones ambientales advierten que arruinará en principio -en forma irreversible- alrededor de 8 mil hectáreas de altísima biodiversidad.

Fuente: Fundación Proteger

CORRIENTES (12/8/2008).- El Arroyo Ayuí Grande es un importante afluente del Río Miriñay, que en la Provincia de Corrientes transita por los departamentos Mercedes, Paso de los Libres, Curuzú Cuatiá y Monte Caseros, antes de volcar sus aguas al río Uruguay. La propuesta de instalar una represa sobre el río Ayuí, cerca de los mundialmente famosos Esteros del Iberá, es parte de un cuestionado megaproyecto agrícola con inversiones por más de 60 millones de pesos. Se trata de uno de los mayores proyectos para plantar arroz y soja entre otros cultivos, que según advierten diversas organizaciones ambientales, arruinará en principio -en forma irreversible- alrededor de 8 mil hectáreas de altísima biodiversidad. negrita/El proyecto/negrita La iniciativa abarcaria 77 mil hectáreas ubicadas en el centro-sur de la provincia de Corrientes, propiedad de las firmas Copra SA, Pilagá SA y Tupantuva SA, e involucra al grupo financista internacional Soros, cuyo titular es vicepresidente del Grupo Clarín. El proyecto, alentado por el incremento del precio de los granos en el mercado internacional, pretende incorporar 23 mil nuevas hectáreas de arroz a la producción correntina, lo que implicaría 130 mil toneladas extra para exportación. Sin embargo, como el embalse de la represa sepultaría bajo las aguas unas 8 mil hectáreas de un ecosistema de altísima biodiversidad, considerado emblemático para el país y cercano al Iberá, se ha desatado una ola de críticas de organizaciones ambientalistas y personalidades de Argentina, y una creciente preocupación internacional. De avanzar el proyecto, harían desaparecer 50 kilómetros de costas, bosques de ribera, pastizales y pajonales, que quedarían sepultados bajo un lago artificial más grande que la laguna Iberá. El ambicioso proyecto hizo que personalidades de la ciencia, el arte, la cultura y grupos ambientalistas de Corrientes y otras provincias de todo el país, levantaran la voz en protesta: «es ilegal que un grupo privado se adueñe de un río para hacerlo desaparecer junto a sus bosques nativos y sus especies animales y vegetales», sostienen. Según el proyecto «Ayuí Grande» las plantaciones de arroz se ubicarán en lotes bajos de zonas anegadas y en lotes altos que «permitan una rentabilidad aceptable» según el costo de conducción del agua. Sin embargo, se sembrará aún más. Según el proyecto general se cultivarán bajo riego artificial también otras 5 mil hectáreas. En ellas habrá lugar para la soja, el girasol, el maíz y el trigo de uso forrajero, y se potenciará a la producción de carne porcina y aviar. Pero para abastecer al megaproyecto, se necesitará agua en inmensas cantidades. negrita/Resistencia de ONG`s/negrita Varias organizaciones ambientalistas se oponen al proyecto, entre ellas la Fundación Iberá, que a través de una solicitada publicada en diversos medios y un blog con los fundamentos de su postura, pasó a ser el principal opositor al Proyecto. “Nosotros estamos de acuerdo con el incremento de la producción de arroz, no estamos en contra de la producción ni de la generación de empleos, pero a nosotros nos interesa la desaparición del Ayuí y la violación de Leyes como el Código de Agua de la Provincia, el Código Civil, la Constitución Nacional, la Constitución Provincial”, señaló el presidente de la fundación, Enrique Lacour. «Si es por las Leyes, la obra no se puede hacer, no se puede cortar el arroyo con un paredón y hacer un lago de 8 mil hectáreas. Esto lo dicen constitucionalistas de todo el país. No es legal, es muy grave, es un emprendimiento privado que avanza sobre un bien público ya que el arroyo es de todos, no de manos privadas», expresó enfáticamente durante la conferencia realizada en la Sociedad Rural. El presidente de la Fundación Iberá sostiene que esta situación quiebra el estado de derecho. «Nadie puede hacer desaparecer un arroyo y sus costas, sus bosques y el territorio de su periferia en semejante superficie, para ampliar sus márgenes productivos o su renta», opinó el ambientalista. El estudio de impacto ambiental realizado por las empresas reconoce la existencia de 391 hectáreas de bosques que desaparecerían bajo las aguas del embalse artificial. Dos de las cuatro especies declaradas «monumento natural provincial de Corrientes» viven en el área que se pretende afectar: el lobito de río y el ciervo de los pantanos.

Fuente: Fundación Proteger

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