| La escasez energética: el Gobierno planifica cómo pasar el invierno |
Elevará el aporte máximo de 1100 a 1500 MWh; analistas dicen que sería mucho más cara.
Fuente: La Nación
BUENOS AIRES (5/5/2008).- Brasil se comprometió ayer a cumplir su parte para intentar paliar la crisis energética que se prevé en la Argentina para este invierno. El gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva exportará entre 800 y 1500 MW/hora de energía hasta agosto próximo, según acordó ayer en Brasilia el ministro de Minas y Energía de Brasil, Edison Lobao, con su par argentino de Planificación Federal, Julio De Vido. El convenio establece que el gobierno brasileño «pondrá a disposición energía eléctrica de naturaleza excepcional e interrumpible a la Argentina durante el período de mayo a agosto de 2008, para atender la demanda provocada por el invierno del país hermano», según un comunicado oficial del ministerio que comanda Lobao. El comunicado no menciona cantidades, pero el tema fue abordado por los ministros en conferencia de prensa. «Brasil aportará inicialmente cerca de 800 megavatios, pudiendo llegar hasta 1500 megavatios», dijo Lobao y agregó: «Tenemos que ayudar a nuestros hermanos argentinos». Actualmente, el sistema de interconexión permite importar un máximo cercano a los 1100 MW, pero se están terminando obras de ampliación para llevar la capacidad máxima a los 1500 MW. «La ampliación estará lista en un mes o mes y medio», estimaron fuentes brasileñas consultadas por LA NACION. De Vido dijo que la demanda argentina «dependerá mucho de los picos de temperatura en el invierno; el año pasado el invierno fue más cruel y fueron incorporados casi mil megavatios». El pico había sido de casi 1200 MWh. El acuerdo contempla que en el período que va de septiembre a noviembre sea la Argentina la que exporte energía a Brasil (y lo podrá hacer en el tipo de energía que tenga disponible, como el gas). «Eso es lo bueno de que sea un acuerdo compensado: hay un equilibrio entre la demanda de uno y la oferta de otro», dijeron fuentes del Ministerio de Planificación. Sin embargo, la parte brasileña se preocupó por aclarar que habrá un excedente que la Argentina deberá pagar. «Parte de la energía que enviaremos será paga por la Argentina y parte será devuelta a fin de año», dijo Lobao. Otras fuentes de ese gobierno fueron más específicas: «La energía que se va a intercambiar es la hidroeléctrica [más barata]. Si no alcanza, Brasil va a enviar energía termoeléctrica [más cara] y ahí el precio varía, según el costo de producción de la central». Ese es uno de los inconvenientes que marcaron los especialistas en energía: al igual que lo que pasa con el gas producido por el buque regasificador que llegará a Bahía Blanca (el metro cúbico costará diez veces lo que se le paga al productor local y el doble de lo que cuesta el gas boliviano), la energía brasileña generada con combustible podría costar por encima de los US$ 150 el MWh, mientras que en el mercado interno el promedio está en US$ 35. Reducción Cerca de De Vido insistieron en que el acuerdo será «muy beneficioso», porque permitirá reducir «a menos de un tercio» los US$ 350 millones que se gastaron en 2007 para importar energía brasileña. A fines de febrero, Lula le había dicho en Buenos Aires a la presidenta Cristina Kirchner que su país podía exportarle a la Argentina sólo 200 MWh. La escasez de lluvia amenazaba con producir también en Brasil problemas en el suministro de energía (su matriz depende en casi un 90% de la hidroeléctrica), pero las precipitaciones aumentaron desde entonces y los reservorios recuperaron su nivel. Según el ex secretario de Energía Daniel Montamat, el acuerdo con Brasil «es un alivio de corto plazo que puede ayudar a pasar el invierno, pero a un altísimo costo». Y recordó que «estamos usando, para importar, conexiones internacionales que se construyeron en su momento para exportarle a Brasil». El especialista en energía Francisco Mezzadri dijo que al haber superado la advertencia brasileña de que sólo podrían exportar 200 MW, este acuerdo corrige uno de los «cuatro grandes baches» que se presentaban para este año respecto de 2007. Los otros son los 4 – 5 millones de metros cúbicos de gas que no llegarán de Bolivia, los 9 millones que se habían aprovechado de la parte que se debía exportar a Chile y la falta de agua del Comahue. Emilio Apud, también ex secretario de Energía, estimó que «cualquier aporte es bueno, porque el sistema está muy limitado», pero calculó que el aporte mínimo que garantiza Brasil (800 MWh) equivale a menos del 5% de la demanda media de la Argentina, que el invierno pasado osciló entre 18.000 y 19.000 MWh. Por Oliver Galak De la Redacción de LA NACION




