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La puesta en práctica de mecanismos financieros para evitar la deforestación movilizaría cada año miles de millones de euros en el mercado de carbono, impulsando la conservación de los grandes bosques como el Amazonas, según un estudio publicado este lunes por la Royal Society.
Fuente: Agencia AFP
PARÍS (AFP) — La puesta en práctica de mecanismos financieros para evitar la deforestación movilizaría cada año miles de millones de euros en el mercado de carbono, impulsando la conservación de los grandes bosques como el Amazonas, según un estudio publicado por la Royal Society. Una reducción del 10% de la deforestación en el mundo generaría entre 1.500 y 9.100 millones de euros anuales en el mercado de carbono, según los autores del estudio, basado en múltiples hipótesis de los precios del carbono (entre 5 y 30 euros la tonelada de CO2) y del ritmo de desaparición de los bosques. El informe ‘El cambio climático y el futuro del Amazonas’ fue publicado en una edición especial de la revista británica Royal Society. Globalmente, el Amazonas representa la región de mayor potencial para contribuir a atenuar el cambio climático a través de la reducción de las emisiones de dióxido de carbono. Entre 1990 y 2005, el 26% de la deforestación mundial equivalente a 3,7 millones de hectáreas, se registró en el conjunto de países del Amazonas (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela). Debido a la fuerte densidad de carbono en estos bosques, esta cifra corresponde a alrededor del 46% de las emisiones globales de CO2 resultantes de la desaparición de los bosques, según el estudio. La idea de fijar un precio a cada árbol correspondiente al carbono que almacena durante toda su vida y evitar así la tala de bosques, está ganando adeptos en las conferencias internacionales sobre el clima. El concepto se centra en que cada tonelada preservada sea compensada con créditos que puedan ser vendidos en el mercado global de carbono. Los grandes países que albergan vastas extensiones de bosques como Brasil e Indonesia apoyan la creación de este tipo de mecanismo para lo que se ha bautizado como ‘Reducción de Emisiones procedentes de la Deforestación y la Degradación’. Se trata además de una de las opciones estudiadas por los Estados firmantes del Convenio-Marco de la ONU sobre Cambios Climáticos (CNUCC) que trabajan actualmente en un acuerdo que tome el relevo del Protocolo de Kioto. La deforestación en el mundo es responsable del 20% de las emisiones de CO2, superando al conjunto de las industrias de transporte. Su reducción permitiría disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, juzgadas responsables del cambio climático.




