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La industria forestal volcó 21 mil millones de euros a la economía finlandesa

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Es uno de los pilares de la economía. Hay 42 fábricas de papel, 43 de celulosa, 170 aserraderos y 20 empresas de subproductos de la madera. En los dos últimos años, se invirtieron 800 millones de euros en el sector.

Por Juan Carlos Arguello, enviado especial a Finlandia

MISIONES (JUNIO 2007).- Finlandia es un país cubierto de lagos y bosques. El 69 por ciento de la superficie está cubierto por bosques nativos, compuesto por pinos, abedules y abetos. Otro diez por ciento es de agua. Allí habitan 5,2 millones de habitantes, que se concentran en un 67 por ciento en los centros urbanos y un 33 por ciento en áreas rurales. La economía tiene obviamente, uno de sus pilares en la forestoindustria. Hay 42 fábricas de papel, 43 de celulosa, 170 aserraderos y 20 empresas de subproductos de la madera. El año pasado la producción alcanzó los 21.000.000.000 euros, lo que representó el 17 por ciento del Producto Bruto Industrial. Stora Enso es la industria forestal más grande con la fabricación de pasta celulósica y papel y le sigue Botnia, que ahora se expande a América Latina con la planta que se inaugurará en el tercer trimestre en Fray Bentos, Uruguay. Anne Brunila, presidente y Ceo de la Finnish Forest Industries Federation (Cámara de Industrias Forestales), representa a las tres principales compañías y más un centenar de empresas pequeñas. Es la encargada de brindar el primer panorama técnico a los periodistas llegados del cono sur. Con numerosos datos técnicos pero ninguna opinión política acerca del conflicto rioplatense por la instalación de la planta finlandesa, Brunila defiende al sector y responde a cada una de las críticas preguntas de los enviados especiales. “Las inversiones forestales entre 2005 y 2006 alcanzaron los 800 millones de euros solo en Finlandia”, resalta. El 25 por ciento de las inversiones industriales responde a la forestación. Las industrias ocupan al tres por ciento del total de los trabajadores finlandeses, que, más los empleos indirectos generados por el cluster, representan el 8 por ciento del total de la población económicamente activa. De 2,3 millones de trabajadores, 200 mil son empleados forestales, que ganan un promedio de cuatro mil euros por mes en promedio. 63 mil están empleados en la forestoindustria, 20 mil en la forestación y la investigación genera tres mil puestos de trabajo. El régimen laboral es de 32 horas semanales, menos que en otras industrias que también operan en Finlandia. El 90 por ciento de la producción se exporta, lo que equivale al 20 por ciento de las exportaciones del país. El 80 por ciento de las exportaciones forestales se destina a países de la Unión Europea. Hace casi 30 años, en 1980 solo el 11 por ciento de los capitales forestales finlandeses estaba en algún país extranjero. Ahora menos del 40 por ciento de la inversión se localiza en Finlandia y las principales se reparten en otros países de Europa, Asia y América Latina. La producción creció de 7,1 millones de toneladas anuales de pasta celulósica a 38,5 millones. El cluster –con una tradición centenaria- hizo crecer otras industrias como la química, la mecánica, la tecnología, la logística y los envases. “El cluster se fundó en tres patas: el Estado, como gobierno, en la promoción forestal y la legislación forestal, el marco jurídico, las empresas en el aprovechamiento y la investigación junto a las universidades y el diálogo con otros sectores para crear los recursos humanos. Pero el cluster finlandes tiene 500 años, no es una receta para aplicar mañana”, aclara Brunila. “La producción se expande de acuerdo a la demanda de otros países –hay expansión en todo el mundo- y el techo está dado por la disponibilidad de materia prima local”, afirma la CEO. El crecimiento anual de la materia prima –los bosques aptos para ser cortados- es de 100 millones de metros cúbicos, de los cuales la forestoindustria utiliza 60 millones para “garantizar un crecimiento sostenible”. No se talan los bosques más de lo que pueden recuperarse. Los bosques de abedules, abetos y pinos tardan 80 años en crecer, en contraste con los 8 años del eucalipto en Latinoamérica, que comienza a ser usado para la fabricación de pasta celulósica. “La inversión se dirige a donde está la demanda. China crece diez por ciento anual, pero la tecnología que utiliza para la explotación forestal es obsoleta, por lo que su gobierno está fomentando la llegada de inversiones extranjeras”, destaca la ejecutiva. Otro detalle que resalta sobre el avance de la industria es que se destinan 400 millones de euros por año a la investigación entre las empresas, institutos de investigación y las universidades. “Se enfoca en mejorar la eficiencia y en un área crítica como la energía”. “La premisa de las industrias es que el crecimiento se base en desarrollo sustentable. La madera es un recurso renovable que combate el cambio climático. El 70 por ciento del papel que se usa en Europa se recicla. En Finlandia, todos los subproductos se aprovechan en bioenergía”, enumera. “Es una industria neutral en impacto ambiental. Si se cumplen con todas las normas, el impacto es muy bajo”, desliza ante las insistentes preguntas de los periodistas argentinos. negrita/El impacto ambiental/negrita La Cámara que aglutina a las empresas forestales defiende a la industria como una de las “más limpias”. Sin embargo, no audita a las empresas, si no que las empresas son independientes. “El que controla es el Parlamento, el Gobierno, las organizaciones civiles. Hay trece centros forestales que hacen un monitoreo y recomendaciones, más otros 16 centros medioambientales”, explica Brunila. La ejecutiva asegura que “no necesariamente el monocultivo afecta a la tierra. En todo caso, la soja o el trigo tienen un impacto mucho mayor”. “No hay riesgo ambiental para la producción agrícola. Alrededor del 50 por ciento de los efluentes contaminantes vienen de la agricultura, en tanto que las industrias producen solo 5 por ciento”, agrega. Como tecnología limpia, la Finnish Forest Industries Federation destaca que la forestoindustria produce el 90 por ciento de la energía que consume, mientras que en comparación, el petróleo apenas el cuatro por ciento. “El 40 por ciento de la materia prima se utiliza de una u otra manera en la generación de energía y alcanza al 25 por ciento de la bioenergía que consume Finlandia”. “Las fábricas son líderes en producción limpia cumpliendo directivas de la Unión Europea que alcanzan a todos. Fray Bentos aplicará directivas de la UE y será la única fuera de Europa”, anticipa la CEO. Otro de los ejes claves del cuidado medioambiental es la reducción de gases. Desde los 90 se bajó drásticamente la emisión de gases pese a que aumentó la producción y se destinan 100 millones de euros anuales en tecnología para reducción de emisiones. “Las fábricas utilizan un sistema de circuito cerrado para tratar todos los efluentes antes de ser eliminados. Con la tecnología se llegó a la ecuación más papel y celulosa, menos agua. Hace 30 años para hacer el papel necesario para un diario, eran necesarios diez litros de agua. Ahora se emplean 2,5 y se busca reducirlo más”, indica la representante empresaria. El ejemplo es válido. El agua que se consume en Finlandia proviene de lagos donde las pasteras derraman sus efluentes después de tratarlos. Los niveles de contaminación son nulos según información del Instituto Medioambiental, que realiza auditorías diarias. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº43/cursiva

Por Juan Carlos Arguello, enviado especial a Finlandia

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