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Desarrollo y tendencias de expansión de las plantaciones forestales en Brasil al 2015

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«Nunca es tarde para plantar ni para crecer» dijo el brasileño Evaristo Lopes, gerente de Incentivos Forestales de la empresa Klabin, quien explicó como tomó en su país la decisión de desarrollar el recurso forestal en 1970 a través de especies implantadas, y de cuáles son en la actualidad las proyecciones de crecimiento en Brasil. “Evaluando el comportamiento de la base forestal de los sectores más importantes de la actividad (celulosa y papel, carbón, tableros, muebles, chapas y madera aserrada), este país tiene una proyección de lograr un área plantada cercana a 6,5 millones de hectáreas al 2015”, estimó.

Fuente: Revista ArgentinaForestal.com Nº25

ARGENTINA (ENERO 2006).- El ingeniero forestal y economista, Evaristo Lopes, gerente de Incentivos Forestales de la empresa Klabin de Brasil, y coordinador forestal de la Asociación Brasilera de Celulosa y Papel (Bracelpa), fue invitado por la Asociación Forestal Argentina a participar del Congreso Forestal Argentino y Latinoamericano que se realizó en Corrientes. En la oportunidad, ofreció una conferencia sobre el “Desarrollo y tendencias de expansión de las plantaciones forestales en Brasil”, dio un panorama de cómo Brasil tomó en los años 70 la decisión de desarrollar el recurso forestal a través de especies implantadas, y adelantó cuáles son las proyecciones de crecimiento forestal para el año 2015 en su país. Es interesante observar primeramente, cómo Brasil definió claramente al sector forestal como “uno de cinco de los sectores estratégicos” para apostar a su desarrollo, dando claras señales de “tener vocación para crecer en ese campo”. Luego, como el Estado cumplió el papel inicial de aportar recursos como instrumento para impulsar la actividad, posteriormente el sector privado -al tener un ambiente propicio al desarrollo- apostó firmemente al sector con fuertes inversiones en plantaciones y radicación de industrias. También resulta útil –comparando con Argentina- el relato de problemas similares a los que tuvimos en el pasado con respecto a controles ineficientes, que se tradujeron en pérdidas de superficie forestada, pero que de ninguna manera fueron motivo para poner en tela de juicio el sistema sino para acumular experiencia para mejorarlo. Al finalizar su ponencia, Lopes concluye que “nunca es tarde para plantar ni para crecer”, lo que suena de gran vigencia para el sector argentino, y de aliento para continuar construyendo. negrita/Visión forestal/negrita Tanto Brasil, Argentina, Uruguay y otros países situados en la región subtropical, gozan de los privilegios de obtener altos rendimientos de algunos tipos de especies forestales implantadas de rápido crecimiento, sean pinos, eucaliptos, álamos, acacias y salicáceas. “Se puede concluir entonces, que si estos países todavía no han colocado en sus planes de desarrollo económico y social grandes proyectos de desarrollo forestal, están perdiendo el tiempo y desperdiciando un gran potencial”. ¿Cuál fue la visión estratégica del gobierno brasileño para instrumentar el gran plan de reforestación del país? ¿Por qué Brasil posee la mayor área plantada de América Latina? ¿Fue una iniciativa de empresarios con una visión restringida de crear plantaciones forestales para atender sus necesidades? “Se puede decir que sí, pero no fue solamente eso. Desde hacía mucho tiempo atrás, experimentos pioneros con las especies de pinos y eucaliptos mostraban la facilidad y el éxito en la introducción de esas especies”. En los años 70 y 80 se estableció para el sector un régimen de Incentivos Fiscales a la Reforestación, y entonces ayudadas por un razonable conocimiento técnico en términos silviculturales, sumado a las propiedades de su aplicación industrial, las especies de pinos y eucaliptos se transformaron en una gran expectativa económica y social para el país. Al comienzo de la década del 70 las autoridades brasileñas pusieron en marcha cinco grandes planes nacionales de desarrollo económico y social, procurando desenvolver sectores en los que el país poseía gran potencialidad. Dentro de ellos estaba el sector de especies forestales implantadas. El gobierno invirtió a través de un sólido sistema de incentivos en las cinco áreas, y por más de 20 años concedió desgravaciones impositivas sobre el impuesto a la renta que llegaron a 20 por ciento al año sobre el impuesto a pagar por parte de las empresas, para proyectos en las áreas del Nordeste y del Amazonas. En tanto, para las demás áreas el beneficio fue de 17,5 por ciento. Este plan fue decisivo para el desarrollo futuro de las plantaciones en el Brasil, y gran parte del éxito de las industrias de papel y celulosa, siderurgia, tableros y otras. Como ejemplo exitoso de la estrategia, se observa en el gráfico 1 el crecimiento de la producción de celulosa en el país durante los últimos 20 años. negrita/Crecimiento sostenido/negrita El crecimiento sostenido se hizo posible gracias a un intenso programa forestal de la industria de papel y celulosa, en gran parte con el aprovechamiento de los incentivos del Fondo de Inversiones Forestales. “Es comprensible que países con tantos problemas para equilibrar sus cuentas y que luchan con gigantescos déficit internos y externos, tengan dificultades en dedicar significativa parte de su recaudación para incentivos fiscales, pero no se puede ignorar que ellos son eficaces instrumentos para impulsar el inicio de una actividad si el país tiene vocación para crecer en ese campo”, rescató Lopes. Después que los incentivos fueran puestos en marcha, formal y legalmente, la gran motivación que impulsó a autoridades y empresarios a creer en un futuro promisorio de las forestaciones fueron los siguientes factores de productividad: Disponibilidad de tierras, Tierra, bienes y servicios a precios razonables, Disminución de la oferta de madera de bosques nativos, Instrumentos legales dificultando el consumo de bosques nativos, Economía y población en crecimiento. Motivados por esas razones, todos los sectores industriales de base forestal, más un gran número de plantadores independientes se lanzaron a un intenso programa de plantación, llegando a forestar hasta 450 mil hectáreas por año. Como la industria brasileña de base forestal estaba concentrada en la región Sur y Sudeste del país, la gran mayoría de las forestaciones fueron dirigidas a esa región, mientras que gran parte de las que fueron hechas en regiones fuera del radio de acción de la industria, fueron perdidas. Hay registros de pérdida de más de 550 mil hectáreas. En números históricos, se estima que el país plantó con el apoyo del Fondo de Inversiones Forestales aproximadamente 6,2 millones de hectáreas de pinos, eucaliptos, acacias, araucarias, inclusive fructíferas como coco, babaçu, aguacate, palmito, etcétera. “Este proceso tuvo su lado positivo, pero también su lado crítico. Considerando que en realidad el incentivo fiscal era dinero que debería pertenecer al gobierno, era mejor invertirlo en cualquier actividad, como forestación, turismo, pesca o industria, que integrarlo a los cofres gubernamentales. Ese fue el razonamiento de muchos plantadores independientes, lo que contabilizó grandes pérdidas”. negrita/Con plantar no se garantiza el éxito/negrita En Brasil se aprendió una lección importante: sólo plantar, no garantiza el éxito ni es el objetivo principal del emprendimiento. Para que la reforestación pueda formar parte de un programa viable bajo el punto de vista económico y social, es necesario trabajar en tres factores integrados: producir la materia prima, desarrollar productos con alto valor agregado, y trabajar los mercados. “Las posibilidades de que estos tres factores aisladamente, no produzcan el resultado esperado, son muchas. Pero si se crea una interacción entre ellos podremos obtener un cuarto factor, el lucro”, dijo Lopes. “Si no se tienen alineados permanentemente estos tres factores, hay grandes chances de fracasar y puede suceder lo que sucedió en Brasil cuando, por falta de una estructura y visión futura del objetivo de las plantaciones forestales, muchas organizaciones tomaron los incentivos fiscales sin saber qué hacer con la madera a futuro”. “Para tener una idea de la pérdida, el organismo federal brasileño responsable por la liberación de los incentivos, siempre anunció una plantación en el país de 6,2 millones de hectáreas de forestaciones durante el período de incentivos, pero verdaderamente, en términos productivos, al final del programa nunca se encontró más que 4,8 millones de hectáreas destinadas a la producción”. Muchas acabaron sin ser plantadas, muchas abandonadas y muchas aprovechadas precariamente y quemadas como leña o simplemente comidas por las hormigas. Por otro lado, sólidas organizaciones con tradición forestal e industrial, en especial aquellas dedicadas al ramo de papel y celulosa, chapas, siderurgia, secado de granos, refractarios y cerámicas además de otros en menor escala, acabaron por aprovechar de forma fantástica los beneficios para los cuales los incentivos fiscales fueron creados. negrita/Consolidación de la base forestal/negrita Impulsada por los incentivos fiscales, también se desarrolló una intensa actividad silvicultural orientada hacia la forestación, actividad que trae consigo un notable movimiento de bienes y servicios. Por lo tanto, en el conjunto de todos estos beneficios del empleo de la renta y de la riqueza, es que se justifica la expectativa de los beneficios sociales y económicos previstos en los incentivos fiscales concedidos a un determinado sector. Con ese objetivo en mente, Brasil parte al comienzo de los 70 desde una base de superficie forestal modesta, pero con las plantaciones apoyadas por los incentivos. negrita/Acciones positivas para la reforestación/negrita En la década del 70, empresas asociadas con organizaciones orientadas hacia la investigación forestal ya venían trabajando intensamente, ayudadas por el dispositivo de los incentivos fiscales que permitían a cada proyecto aprobado con incentivo fiscal, aplicar el uno por ciento del total de éste en proyectos de investigación. Con este dispositivo, importantes investigaciones forestales fueron desarrolladas por las empresas en las áreas de: Nutrición, Protección, Explotación, Manejo, Economía, Genética y Mejoras y Tecnología de la Madera y Productos Forestales. También en Manejo de la Fauna Silvestre, Agrosilvicultura, Manejo de Cuencas Hidrográficas, y Ergonomía. “Se estima que Brasil hoy está aplicando en la investigación forestal alrededor de U$S 25 millones. Solamente el sector de celulosa y papel, cuyos números son bien conocidos, en los últimos cinco años invirtió un promedio de U$S 16 millones al año en costos e inversiones orientadas a la investigación”. Por lo tanto, se tuvo en la época un clima estimulado para la expansión forestal ayudado por: 1. Fuerte programa de incentivos 2. Excelentes resultados en la investigación 3. Mercados en desarrollo Apoyados por una línea de incentivos fiscales, por los excelentes resultados de la investigación reflejados en la productividad y por los mercados en desarrollo, los sectores industriales de base forestal triplicaron su área plantada en tres décadas. Resultados. ¿Cuál es la contribución económica y social que las industrias de base forestal están dando en la actualidad al país, que les concedió incentivos fiscales por más de 20 años? Además de los beneficios económicos directos provenientes de la actividad, se observan otros ítems sobre los cuales las plantaciones contribuyen en el sentido de reducir su necesidad y como tal economizar recursos financieros para el Estado brasileño. Estos son: Petróleo – calderas de biomasa Gas – calderas de biomasa Energía eléctrica – estufas de secado y productos que no necesitan tanto de energía Materiales diversos – aluminio, hierro, plástico, vidrio Carbón mineral – carbón vegetal Divisas – en la compra de productos no producidos en el país. No obstante, las forestaciones están contribuyendo de manera significativa con la economía del país, pero lógicamente hay factores que actúan tanto de manera positiva como negativa en su expansión. Entre algunos de los ítems que ayudan a las plantaciones se mencionan: • Aumento de las distancias y disminución acelerada del stock de madera proveniente de los bosques nativos. • Mayor productividad, dando más viabilidad económica a los bosques implantados. • Búsqueda de fuentes de renta alternativa por parte de los propietarios rurales, adhiriéndose a programas de fomento forestal. • Certificación forestal, concediendo diploma de sustentabilidad económica social y ambiental a las especies plantadas. • Movimientos ambientalistas cada vez más actuantes junto a los consumidores para desincentivarlos en la compra de productos maderables de bosques nativos. • Disponibilidad de tecnología para el desarrollo de productos con mayor valor agregado en madera proveniente de bosques implantados, y con mayor calidad. • Menor espacio de tiempo para llegar al producto final, si se compara con las especies nativas. Otros factores de orden doméstico que contribuyen para estimular el desarrollo de las forestaciones en el Brasil son: o País exportador en el área siderúrgica. o País altamente competitivo en el comercio internacional de papel y celulosa. o País con dependencia de petróleo importado. o País con gran necesidad de practicar una balanza de pagos superavitaria. o País con gran déficit habitacional, lo que requiere grandes volúmenes de madera en la construcción civil. o Encarecimiento de productos energéticos alternativos, en especial los provenientes del petróleo. negrita/Proyección de crecimiento/negrita “La perspectiva de crecimiento de la base forestal en el Brasil está vinculada a una serie de factores que pueden ser divididos en dos segmentos. El primero, es el segmento de los sectores más verticalizados, consolidados y con un crecimiento mínimo esperado, dependientes. Sin embargo, de algunos factores, en especial los económicos, como por ejemplo, papel y celulosa, carbón y paneles”. “El segundo, es el segmento de sectores menos verticalizados, y que en los últimos años vienen surgiendo con acentuado crecimiento, demandando madera proveniente de forestaciones plantadas, substituyendo por lo tanto la madera de bosques nativos, y aquí encontramos los muebleros y aserraderos”. “A estos dos segmentos, se une un hecho nuevo que ha surgido en el mercado: la iniciativa de propietarios rurales que están abandonando actividades tradicionales como creación de ganado, por ejemplo, y realizando forestaciones, pretendiendo obtener mayor rentabilidad de sus propiedades”. “En los sectores más verticalizados, como papel y celulosa, la actividad se caracteriza por el surgimiento de grandes proyectos cada tanto, y eso implica establecer rápidamente colonias forestales que pueden ir de 80 a 120 mil hectáreas para abastecer a las industrias. Uruguay es un buen ejemplo de esto, con la expectativa de dos nuevos proyectos en este país, M’Bopicua y Botnia, los que deberán revolucionar la actividad en ese sentido”, destacó el especialista. “Lo mismo sucede en Brasil, con la expectativa de la instalación en breve de un nuevo proyecto para Río Grande do Sul y una gran expansión en el Estado de Paraná”, agregó. Siendo así, a estos segmentos, todavía muy tradicionales, debemos adicionar un factor bastante fuerte de aumento de su capacidad instalada. “Sin embargo, no debemos ignorar que la investigación continúa siendo intensa y el resultado de este trabajo debe ser sentido de manera positiva en el incremento de la productividad”. Como ejemplo, dijo que hay áreas plantadas que hoy pueden producir 35 a 40 m3/ha/año de eucaliptos, de aquí a cuatro o cinco años pueden estar plantadas con material genético, capaz de producir entre 50 y 55 m3/ha/año, lo que significa que existe la posibilidad de reducción del área plantada en algo como el 40 por ciento para producir la misma cantidad de madera. “Tampoco debemos eludir imaginar que en cinco o diez años podremos duplicar la productividad promedio de los bosques implantados” Los sectores menos verticalizados, muebles y aserrado, actualmente están usando especies forestales que antes eran ocupadas por madera de bosques nativos, y gran parte de su producción está dirigida a la exportación. También se suma a esto la creciente demanda de madera para la construcción civil. “Este sector, por lo tanto, se presenta para fines de proyección del área plantada con un elevado potencial”. negrita/Cambio estratégico de las corporaciones/negrita Otro escenario que no se puede ignorar, son las prácticas de fomento adoptadas por todas las grandes corporaciones industriales con el objetivo de estimular a terceros a establecer plantaciones en sus propiedades. “De esta manera las grandes corporaciones tienden a disminuir sus inversiones en la compra de tierras y en la implantación de la forestación. Este proceso tiende a crear un mercado forestal, estando por un lado los productores independientes de forestaciones y del otro los consumidores industriales, lo que estimula el surgimiento de nuevas industrias, y como tal el aumento de la base forestal”. Para Lopes, la gran incógnita para el éxito o no de este modelo, está vinculada a un sistema balanceado entre la oferta y la demanda, de forma que no frustre la rentabilidad de los plantadores y coloque en riesgo la continuidad de los programas. “Los programas duraderos orientados a esta actividad permitirían la existencia continua de materia prima forestal a disposición de las industrias, y, por lo tanto, el fortalecimiento de la actividad forestal y de las industrias de base forestal. Aquí reside la nobleza de una importante decisión estratégica. Si decidimos crear colaboradores forestales independientes y no reconocemos su necesidad, y por qué no decir, su derecho a mantenerse rentables, estaremos invirtiendo contra la actividad forestal y contra los intereses de la industria de base forestal. Muchas veces, comprar madera de un productor por precios amparados por el privilegio de ser los únicos compradores, puede llegar a ser la primera y última vez, y esto no es bueno”. negrita/Tendencias al 2015/negrita El ingeniero Evaristo Lopes analizó también cuál será el comportamiento de la base forestal de cuatro importantes sectores, y la tendencia en Brasil al año 2015. Celulosa y papel: en este caso, explicó que en la actualidad se encuentra con una producción de 17,8 millones de toneladas para un área forestal de 1,573 millones de hectáreas, lo que nos da un promedio de 50 mil hectáreas por cada 565 mil toneladas producidas. Si se proyecta la producción del papel y celulosa con base forestal en el promedio de crecimiento de los últimos cuatro años, tendríamos una producción de 26,6 millones de toneladas en el 2015. El crecimiento del área plantada en los cuatro últimos años llega a 2,1 millones de hectáreas. “Para que se mantenga el mismo promedio en la relación producción por área forestal, es necesario tener un área de 2,35 millones de hectáreas plantadas. Si consideramos las previsiones de crecimiento del sector, que apuntan hacia un crecimiento de 60 por ciento para la producción de celulosa, y 72 por ciento para papel, hasta el año 2012 la producción total estará muy cercana a 30 millones de toneladas”, estimó. Además, considerando que la productividad forestal en este período puede tener un crecimiento de un 10 por ciento en general, se llegaría en promedio a un área de 2,38 millones de hectáreas, “o sea, muy cercana a los 2,35 millones anteriormente calculados. Por lo tanto, este sector en el 2015 tiene una fuerte tendencia a situarse alrededor de 2,35 millones de hectáreas entre pinos y eucaliptos”. Carbón: en este sector se viene sustituyendo gradualmente la madera proveniente de bosques nativos por carbón de bosques implantados. Hoy la participación es de un 50 por ciento aproximadamente para cada uno. “Esto lleva a la conclusión de que hay un espacio para plantaciones hasta 2,88 millones de hectáreas, con lo que el sector tendría el 100 por ciento de su consumo de carbón atendido por plantaciones, y hay un amplio espacio para nuevas plantaciones. Esta decisión tiene una relación con la disponibilidad de suelos, con la capacidad financiera para inversiones y con la rentabilidad de la venta del carbón”. Los números conocidos apuntan hacia plantaciones anuales promedio de 130 mil hectáreas en los últimos cuatro años. Este total considera nuevas áreas y también áreas objeto de reformas por final de rotación del orden del 70 por ciento, con lo que se obtiene un área anual nueva de 39 mil hectáreas. Así, manteniendo este promedio, el monto mínimo esperado hacia el sector es de un total de 1,88 millones de hectáreas en el 2015. Tableros, chapas, muebles y maderas aserradas: en este sector el escenario es más complejo, por la falta de informaciones más precisas sobre el proceso de sustitución de la madera nativa por plantada, y más la creciente demanda con fines de exportación de productos manufacturados y/o simples aserrados. Otro factor que aumenta la complejidad de la proyección, es el escenario dirigido hacia el comportamiento del cambio y/o escenario económico nacional. “Todavía es una incógnita lo que podrá ser el proceso de licitación de las áreas públicas de bosques naturales para efectos de explotación en la región Amazónica. Considerando el escenario de la evolución de las plantaciones a lo largo de los últimos diez años, podemos proyectar el área plantada para el año 2015 con lo que alcanzaríamos un monto de 1,11 millones de hectáreas. cursiva/Más información en la Revista ArgentinaForestal.com Nº25/cursiva

Fuente: Revista ArgentinaForestal.com Nº25

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