| Escribe la Dra. María Cristina Área (*) |
«La utilización del bosque debe ser sostenible. Esto significa una explotación sostenible de la madera, pero también, un uso equilibrado del ecosistema forestal sin producir daños a la productividad del suelo ni a la biodiversidad». MISIONES (12/1/2006).- La madera es la materia prima más utilizada para la fabricación de pulpas celulósicas. Históricamente, las especies más empleadas fueron las coníferas (como pinos y abetos), pero en la actualidad hay un aumento marcado del uso de latifoliadas (como eucaliptos y álamos). Uno de los tipos de impacto ambiental asociado a la industria de pulpa y papel es el de producir agotamiento de los recursos naturales. Puede tratarse de la explotación de los bosques naturales, o bien, la eliminación de áreas de bosque nativo para extender de plantaciones de pino y eucalipto. Los bosques protegen la biodiversidad, proporcionan madera, leña y otros productos forestales, evitan la erosión, regulan el ciclo hidrológico, retienen el carbono y frenan el cambio climático. Las plantaciones en tierras degradadas por el uso agrícola o la deforestación, proporcionan servicios como control de la erosión o absorción de dióxido de carbono, además de suministrar una fuente de productos forestales y fibras. Sin embargo, la utilización del bosque debe ser sostenible. Esto significa una explotación sostenible de la madera, pero también, un uso equilibrado del ecosistema forestal sin producir daños a la productividad del suelo ni a la biodiversidad. negrita/Los bosques tropicales/negrita Existen diferentes tipos de bosques. Los bosques tropicales se encuentran cerca del ecuador. Están formados predominantemente por latifoliadas y el número de especies puede superar las 100. Proporcionan gran parte de las maderas de primera calidad que se utilizan en el mundo. Su heterogeneidad, sumada a la densidad, color y otros atributos de estas especies, plantean muchos problemas para su utilización en la industria papelera, por lo que no ha sido ésta una causa de la deforestación. En algunas partes del mundo, todavía se queman bosques para establecer grandes plantaciones y pasturas para la agricultura y la ganadería extensiva. El consumo de leña también ejerce una presión importante. El 55% de la madera que se extrae anualmente se usa como combustible, ya sea como leña o para producir carbón vegetal. La industria maderera se ha identificado como la gran amenaza de la mayoría de estos bosques. Se considera que la extracción depredadora de madera es una de las mayores amenazas, que afecta a más del 70 por ciento de los bosques primarios del planeta. El comercio de madera es sin duda la causa principal de la pérdida de bosques, no sólo en los trópicos, sino también en los países templados y boreales que todavía tienen importantes bosques autóctonos. negrita/Los bosques templados/negrita Los bosques templados son típicos de todo el continente europeo, la región oriental de Asia (en especial, China y Japón) y América del Norte. Son bosques mixtos (coníferas y latifoliadas), con cantidad moderada de especies. La región de los Bosques Templados presenta una gran densidad de población humana. Durante mucho tiempo, el uso de los árboles para leña, construcción, etc., y sobre todo la deforestación para la agricultura, han llevado a la disminución o pérdida de estos bosques en todas partes del mundo. Hasta décadas recientes, Europa y la zona templada de América del Norte presentaban la mayor parte de la pérdida de bosques. Ahora la superficie forestal en Europa y Estados Unidos está estabilizada, o aumenta, por el incremento de las plantaciones forestales. negrita/Los bosques boreales/negrita Los bosques boreales son bosques naturales de coníferas, e involucran un pequeño número de especies. Forman un ancho cinturón en una basta parte de Siberia, Escandinavia, Canadá, Alaska, y norte del Japón. Las especies dominantes son los abetos, que son especies no resinosas, con fibras largas, ideales para la producción de pulpas celulósicas. Los mayores exportadores de pulpa y de papel son países industrializados con bosques boreales, como Canadá, Finlandia y Suecia. En Canadá la deforestación debido a la producción de pulpa es significativa y ha ocasionado varios conflictos. Los países escandinavos también producen papel a partir de especies autóctonas, pero sin deforestación neta. negrita/El ejemplo sueco/negrita Según un documento de la FAO, luego de décadas de deforestación a principios del siglo XX, la industria forestal sueca evolucionó hacia prácticas y políticas más respetuosas del medio ambiente y conservadoras de la naturaleza, conjugando los fines de conservación y producción. Alrededor de 1920, la naciente industria papelera, instalada para aprovechar los restos de los aserraderos y trozos pequeños de madera, ayudó a introducir nuevas ideas sobre ordenación forestal. Actualmente, los bosques cubren de nuevo el 60 por ciento de la tierra firme de Suecia. La industria de productos forestales es una importante fuente nacional de empleo y de ingresos y ocupa el lugar central en el comercio exterior del país. La ley sueca de política forestal de 1993 proclama un objetivo para el medio ambiente y otro para la producción, con igual peso en la ordenación de los recursos forestales. Por lo tanto, la producción de madera debe combinarse siempre con medidas y recursos adecuados para la conservación de la naturaleza. La ley establece que los bosques y sus tierras se utilizarán de manera eficiente con miras a un rendimiento sostenible y estimable. negrita/El papel de la investigación/negrita Hoy día, una de las principales fuerzas que promueven las prácticas ecológicas sanas en los bosques, las plantaciones y las industrias de la madera, son los nuevos conocimientos derivados de la investigación. La educación y la formación son asimismo imprescindibles para capacitar, a nivel teórico y práctico, a los administradores y trabajadores forestales. Entre las principales estrategias para enfrentar el desafío de la sostenibilidad de los bosques, podemos mencionar: el uso integral de los recursos madereros (madera, tableros, pulpa celulósica, energía de biomasa), el mantenimiento de la fertilidad del suelo a largo plazo, evitando la explotación y la pérdida involuntaria de las reservas de nutrientes, la conservación de la diversidad biológica, combinando la silvicultura con la restauración ecológica y la protección de zonas como reservas naturales. Los bosques administrados y utilizados según principios ambientalmente sostenibles no chocan con consideraciones ecológicas. Por el contrario, esto asegura su productividad constante y su conservación. (*)La Dra. María Cristina Area es Profesora de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales, Universidad Nacional de Misiones, Directora del Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible, e Investigadora Independiente del CONICET.




