Tensión diplomática con Uruguay por el conflicto de las papeleras

Nacionales

Argentina busca descomprimir el tema. Las empresas podrían contaminar la zona. El gobernador Busti dijo que Uruguay tuvo incentivos para aceptarlas. Y Tabaré convocó a su embajador. Kirchner hizo lo mismo. Luego, Busti aclaró sus dichos.

Fuente: Diario Clarín. Por Lucio Fernández Moores. lfmoores@clarin.com

BUENOS AIRES (31/10/2005).- La instalación de dos fábricas papeleras europeas en la ciudad uruguaya de Fray Bentos y las quejas de sus vecinos argentinos de Gualeguaychú por la posible contaminación del río Uruguay llevaron ayer a una tan extrema como insólita situación entre ambos países. Uruguay decidió llamar “en consulta” a su embajador en nuestro país y lo mismo decidió horas después la Argentina con su representante en Montevideo. El desencadenante de la crisis fueron unas declaraciones radiales formuladas el sábado por el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti. El gobernante entrerriano había sostenido que “a lo mejor había algún incentivo para que el Uruguay aceptara las papeleras”. La Cancillería uruguaya interpretó que el gobernador sugería un hecho de corrupción, por lo que consideró sus dichos como un “agravio”. Busti aclaró ayer mismo sus palabras. El Gobierno espera que con esto quede zanjado el problema. El llamado a consulta de un embajador es interpretado en el mundo diplomático como la expresión de un “enojo” o “molestia” por parte de un país por cierta decisión o actitud de otra nación amiga. Puede ser tanto el inicio de una escalada como quedarse sólo en eso, sin pasar a mayores. “Tenemos que conocer la opinión del Gobierno argentino, si comparte las declaraciones del señor gobernador de Entre Ríos”, explicaba el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano. Lo curioso del cruce diplomático —además de que se da entre dos naciones de históricas buenas relaciones— es que se produjo entre dos gobiernos ideológicamente afines, de perfil de centroizquierda, y a pocas horas de que sus presidentes (Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez) se encuentren en la Cumbre de Mar del Plata que empieza el jueves. “Busti traspasó los límites que el gobierno uruguayo considera imprescindibles para las buenas relaciones con el vecino país”, se quejó Gargano al anunciar el llamado a consulta de su embajador en Buenos Aires, Francisco Bustillo. Un rato después, la Argentina adoptaba igual medida respecto de su embajador en Uruguay, Hernán Patiño Mayer. Al caer la tarde, Patiño ya se encontraba en la Cancillería evaluando la situación junto al canciller Rafael Bielsa y el subsecretario de Política Latinoamericana, Leonardo Franco. Fuentes de la Cancillería consideraron que el llamado a consulta de Patiño es la respuesta tradicional en el mundo de la diplomacia. Las mismas fuentes admitieron que la situación es “tensa”, aunque por lo bajo sostuvieron que lo ocurrido se trataba de algo “previsible” tras los cruces entre ambos países por la instalación de las papeleras. Igualmente, instaron a Busti a comunicarse personalmente con Vázquez. Como muestra de preocupación, Bielsa suspendió un viaje que planeaba hacer hoy mismo a Nueva York para participar de una sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONU. Según pudo saber Clarín, el canciller habló ayer por teléfono con su par uruguayo y ambos embajadores estuvieron en contacto. Busti difundió un comunicado en el que aclaró qué quiso decir con la palabra “incentivo”, que para él fue interpretada “en forma equivocada”. El texto fue consensuado con la Casa Rosada. “El gobierno uruguayo asume sin duda que el concepto ‘incentivo’ en mis declaraciones connota una acción espuria, ilegal o tal vez asociada a corrupción”, expresó Busti. Así, el gobernador entrerriano enumeró lo que para él son “incentivos” y mencionó la magnitud de la inversión (US$ 1.800 millones, equivalente al 13,6% del PBI uruguayo) y los puestos de trabajo que se generarán del otro lado del río Uruguay (hasta 8 mil). Según Busti, estos beneficios que recibirá el país vecino “sustentan la intransigente posición del gobierno de Uruguay para instalar las papeleras”. Ayer no hubo contactos entre Kirchner y Vázquez. Pero en Cancillería esperan que Montevideo acepte las explicaciones de Busti. Mientras, los vecinos de Gualeguaychú volvieron a protestar, esta vez, en el propio río amenazado.

Fuente: Diario Clarín. Por Lucio Fernández Moores. lfmoores@clarin.com

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