| LA UIA Y EL MINISTRO CERRARON FILAS EN TORNO DE LA POLÍTICA ECONÓMICA |
Como se preveía, el foro de la UIA fue una celebración del dólar caro. Pero el ministro enfatizó que se trata de una condición necesaria, no suficiente, para crecer. Lavagna criticó la política de tasas altas, que induzca el ingreso de fondos y la revaluación del peso y rechazó por “simplista” la afirmación de que “un dólar alto significa salarios bajos.
Fuente: El Cronista
CORDOBA( MARA LAUDONIA, enviada especial para El Cronista).-Con un discurso conceptual pero enérgico, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, desterró ayer cualquier duda que pudiera existir sobre la determinación del Gobierno de mantener un tipo de cambio alto (más concretamente, el dólar cercano a los tres pesos), y cargó duro contra los sectores que critican las retenciones a la exportación. Fue durante el cierre del Foro Nacional de la Industria organizado por la UIA para hacer las paces con el titular de Hacienda tras los chispazos recientes. En su discurso, en el Hotel Sheraton de la capital mediterránea, Lavagna señaló la incompatibilidad de bajar los impuestos a las exportaciones y mantener a la vez un tipo de cambio competitivo. «Si alguien les dice un tipo de cambio alto, como la mayoría queremos, y eliminar las retenciones, o se engaña a sí mismo, o los está engañando a ustedes», señaló el ministro, mirando fijo a la tribuna empresaria. Y para que no queden dudas, continuó: o se quiere «un tipo de cambio bajo, o una restricción fiscal que tenga un elemento importante, que son las retenciones». negrita/Los cinco pilares/negrita El ministro le respondió no solo al campo y a algunos exportadores, sino también al gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, que en la jornada anterior les había pegado duro a las retenciones, llegándolas a calificar como un tributo «inmoral», aunque ayer mismo cambió de discurso, luego de abrochar con el presidente Néstor Kirchner una ayudita de $ 100 millones para financiar la caja de Jubilaciones y Retiros provincial. Lavagna remarcó ayer que el tipo de cambio «no se fija por decreto», y listó cinco elementos fundamentales para evitar la revaluación de la moneda: Un superávit fiscal alto y durable, que permita que el Estado sea demandante en el mercado de cambios y evite que sea tomador neto de recursos en el mercado financiero, desplazando al sector privado del crédito. Evitar una política monetaria incompatible con mercados subintermediados como el argentino, y también tasas de intereses altas que induzcan el ingreso de capitales especulativos, de corto plazo, que a su vez refuerzan la revaluación del peso. Una política de reducción de deuda, para ganar grados de libertad. En ese punto, Lavagna no sólo precisó los pagos del Gobierno a los organismos internacionales (u$s 13.000 millones, más de la mitad de ellos al FMI), sino que la defendió como la mejor política posible. Una política de ingresos «que rechace el concepto simplista de que un dólar alto significa salarios bajos». Eso, dijo el ministro, «es sólo cierto para quien gana en pesos y consume en Miami», pero no para la inmensa mayoría de los trabajadores o profesionales locales a quienes les intereresa «el poder de compra en moneda nacional». Fue cuando Lavagna se llevó los aplausos más sonoros. Por último, el ministro remarcó la importancia de tener buenos niveles de productividad, cuyo crecimiento, precisó, explica el 50% del crecimiento del PIB en el 2004, una proporción superior al aporte que ese mismo concepto hizo al crecimiento de 1997, en el auge de la convertibilidad. De todos modos, Lavagna resaltó que el dólar caro no es condición suficiente para garantizar el crecimiento. Y para exhibir el acuerdo básico que al respecto tiene con Kirchner, afirmó que «en el Gobierno y en el equipo económico suscribimos firmemente que el tipo de cambio no es la única variable relevante, en términos de un crecimiento sostenido», pero también la convicción de que «un tipo de cambio sobrevaluado sería el peor de los errores que el país podría cometer». En un auditorio en el que no faltaban empresarios alcanzados por las retenciones, Lavagna fue fuertemente aplaudido. El presidente de la UIA, Héctor Méndez, elogió los aspectos didácticos del ministro. «Es muy bueno que haga docencia porque el hombre común a veces no entiende lo que hablan los especialistas», señaló. Igualmente complacido se mostró el autopartista José Luis Basso, quien coincidió con la óptica de Lavagna. Antes del discurso ministerial, el propio Méndez había ratificado el apoyo de la UIA a la política cambiaria oficial y al «desendeudamiento» con el FMI. Méndez también defendió «las políticas comerciales que resguardan a nuestro mercado interno de la competencia desleal» y de búsqueda de «equilibrio» en el Mercosur.


