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Las estrictas normativas de seguridad climática vigentes en EE. UU. ante el calor extremo podrían generar interrupciones en los partidos del mundial de fútbol

El desarrollo del Mundial de Fútbol en territorio estadounidense enfrenta un importante desafío organizativo, informó TeleSurTV. Las estrictas normativas de seguridad climática vigentes en el país norteamericano podrían generar interrupciones prolongadas en los partidos, afectando directamente el calendario oficial del torneo, el rendimiento de las selecciones y la logística de los organizadores. La prioridad de las medidas será resguardar la integridad física de todas las personas presentes en el recinto.

 

Fuente: con información de TeleSurTV y Periodistas x el Planeta

 

ESTADOS UNIDOS (4/6/2026).- El desarrollo del Mundial de Fútbol en territorio estadounidense enfrenta un importante desafío organizativo, ante estrictas normativas de seguridad climática vigentes en EE. UU.

Hay antecedentes, durante el reciente Mundial de Clubes se evidenciaron las complejidades que este reglamento implica para el fútbol internacional, un deporte cuyas reglas tradicionales no contemplan detenciones tan extensas por factores meteorológicos.

El reglamento local establece que un partido debe detenerse de forma automática si los sistemas de radar detectan la caída de un rayo en un radio de 13 kilómetros alrededor del estadio. La prioridad de la medida es resguardar la integridad física de todas las personas presentes en el recinto.

Una vez que se activa la alerta por tormenta eléctrica, el protocolo exige las siguientes acciones obligatorias:

  • Retiro de los equipos: Los jugadores, árbitros y cuerpos técnicos deben abandonar la cancha e ir directamente a los vestuarios.
  • Evacuación de las tribunas: Las autoridades del estadio ordenan el desalojo preventivo del público de las gradas hacia las zonas cubiertas y seguras del edificio.
  • Suspensión temporal: El encuentro queda completamente paralizado hasta que las condiciones climáticas permitan garantizar la seguridad.

Por otra parte, ya se han publicado algunos análisis científicos que señalan:

  • Se prevé que una cuarta parte de todos los partidos del Mundial de 2026 —26 de un total de 104—se disputen en condiciones de calor extremo.
  • La final del Mundial, dos partidos de cuartos de final y el partido por el tercer puesto se encuentran entre los partidos que corren el riesgo de superar el umbral de calor que es seguro para jugar fútbol.
  • 14 de los 16 estadios sede ya superan los umbrales de seguridad para la práctica deportiva en al menos tres riesgos climáticos importantes, entre ellos el calor extremo, las lluvias que impiden el juego y las inundaciones.
  • El 96 % de los aficionados mexicanos, el 90 % de los aficionados canadienses y el 87 % de los aficionados estadounidenses creen que el Mundial debería ser un modelo a seguir a nivel mundial en materia de sostenibilidad en el deporte.
Imagen ilustrativa generada con IA
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El reinicio del reloj: la causa de las horas de retraso

El factor que genera mayor preocupación en las delegaciones deportivas es el sistema de espera establecido por las leyes estadounidenses. La normativa estipula que, tras el impacto de un rayo, se debe cumplir un margen obligatorio de 30 minutos sin actividad eléctrica antes de permitir el regreso a la cancha.

Sin embargo, este procedimiento es acumulativo. Cada vez que los radares registran una nueva descarga eléctrica dentro del perímetro de 13 kilómetros, la cuenta regresiva de 30 minutos se reinicia desde cero. Esta condición matemática significa que un compromiso puede permanecer suspendido durante varias horas si la tormenta se mantiene sobre la zona de influencia del estadio.

 

Consecuencias para el espectáculo y los futbolistas

Esta rigidez reglamentaria altera las programaciones globales y los derechos de transmisión. Asimismo, el impacto deportivo es considerable: el desgaste físico y mental de los futbolistas aumenta al tener que enfriarse en el vestuario, romper el ritmo de competencia y realizar nuevos trabajos de calentamiento antes de reanudar el juego

Ante esta situación, la FIFA debe coordinar de cerca con los comités locales de Estados Unidos para gestionar los efectos de estas suspensiones, en un torneo donde el clima de la región suele registrar altos índices de actividad eléctrica durante los meses de competencia.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aunque la caída de rayos ocurre durante todo el año, la tasa de mortalidad alcanza su punto máximo en verano. Julio es el mes más letal, y durante el horario vespertino, ya que dos tercios de los decesos se registran entre el mediodía y las 18H00.

A pesar de esta amenaza, el promedio anual de víctimas fatales en Estados Unidos, que oscila entre 28 y 35 personas, ha experimentado una notable disminución en las últimas décadas gracias a una mayor y más efectiva difusión de las medidas de prevención.

 

Un escenario climático de alto riesgo

Las temperaturas globales han aumentado drásticamente desde la primera Copa Mundial en 1930. A medida que el planeta se calienta, los futbolistas y aficionados se enfrentan a un calor cada vez más extremo: un grave problema de salud que dificulta que nuestro cuerpo se refresque.

El calor extremo pone a los jugadores y a los aficionados en riesgo de sufrir males relacionados al calor. También puede afectar al rendimiento de los futbolistas.

Los visitantes procedentes de climas más fríos podrían enfrentarse a mayores riesgos relacionados con el calor, y la Copa Mundial de 2026 está destinada a batir récords de asistencia—atrayendo a más de 5 millones de aficionados a 16 estadios en Canadá, México y EE. UU. entre el 11 de junio y el 19 de julio.

Los organizadores se están adaptando al calor programando más partidos en horario vespertino en ciudades más calurosas e implementando pausas obligatorias para la hidratación en los 104 encuentros. Pero la mayoría de los estadios son al aire libre, dejando a jugadores y millones de aficionados expuestos al calor máximo del verano.

Para comparar los riesgos por calor en los 16 estadios, Climate Central analizó el número anual de días extremadamente calurosos durante el periodo del torneo (junio-julio) desde la primera Copa Mundial en Norteamérica en 1970 (organizada por México).

En este análisis, los días extremadamente calurosos de junio y julio son, al menos, tan calurosos como el 10% de los días más calurosos en la ubicación de cada estadio durante el periodo 1991-2020.

En los 16 estadios, estos umbrales de calor extremo definidos localmente oscilaron entre los 62,2°F en la Ciudad de México y los 89,2°F en Dallas

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