Bosques que valen: el carbono como oportunidad para desarrollo sostenible del Chaco

Estudios impulsados de manera conjunta por profesionales de la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS), el INTA, el Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (IIFA) y la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial aportan evidencia científica sólida sobre los bosques secundarios chaqueños y su rol ambiental y productivo. El conocimiento aplicado con impacto directo en el territorio, capaz de alimentar políticas públicas, instrumentos de ordenamiento territorial y estrategias de desarrollo regional, promueve el manejo de bosques secundarios como herramienta de restauración ecológica y producción sustentable.

 

 

CHACO (19/4/2026).- En el corazón del Chaco argentino, allí donde el avance agropecuario transformó durante décadas la fisonomía del territorio, comienza a consolidarse una nueva narrativa sobre los bosques secundarios. Lejos de ser áreas marginales o improductivas, estos sistemas emergen hoy como activos ambientales estratégicos, capaces de capturar carbono, restaurar funciones ecológicas y abrir una puerta concreta a la inserción del Chaco en los mercados de bonos de carbono.

En el centro de esta oportunidad se destaca el algarrobo blanco (Neltuma alba), especie emblemática del Parque Chaqueño y eje de múltiples investigaciones recientes.

La disminución progresiva de la superficie boscosa, producto de desmontes, aprovechamientos selectivos y cambios de uso del suelo, dio lugar en muchas zonas a la formación de bosques secundarios dominados por especies colonizadoras.

Durante años, estos ambientes fueron subvalorados dentro de las políticas forestales. Sin embargo, estudios impulsados de manera conjunta por la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS), el INTA, el Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (IIFA), y la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial están revirtiendo esa percepción, aportando evidencia científica sólida sobre su rol ambiental y productivo.

 

Proyecto en el Departamento O’Higgins

Uno de los avances más relevantes proviene de un proyecto de investigación en marcha en el Departamento O’Higgins, provincia del Chaco, enfocado en la estimación de la captura de carbono en bosques secundarios de algarrobo blanco.

El estudio, llevado adelante por equipos interdisciplinarios vinculados a estas instituciones, combinó mediciones dasométricas del arbolado con análisis del carbono orgánico del suelo, permitiendo cuantificar de manera integral el carbono almacenado en estos ecosistemas.

Los resultados son elocuentes. Para el año 2021, el stock promedio de carbono total —considerando biomasa aérea y componente edáfico— alcanzó 114,79 toneladas de carbono por hectárea. Este valor posiciona a los bosques secundarios de algarrobo como sumideros de carbono altamente relevantes, especialmente en un contexto regional donde las oportunidades de mitigación del cambio climático son cada vez más valoradas a nivel internacional.

El seguimiento del componente arbóreo entre 2021 y 2023 reveló además una dinámica positiva de captura. Luego de una disminución asociada a intervenciones y reacomodamientos estructurales, el carbono almacenado en fustes, ramas y follaje mostró una captura neta anual de 11,58 tnC/ha entre 2022 y 2023.

Traducido a dióxido de carbono equivalente (CO₂e), este crecimiento adquiere un peso estratégico para el diseño de proyectos forestales orientados al mercado voluntario de carbono, donde la trazabilidad, el monitoreo y la adicionalidad son requisitos centrales.

Pero el carbono, por sí solo, no cuenta toda la historia. En paralelo, otro conjunto de investigaciones —también desarrolladas en el marco del mismo proyecto en el norte del Departamento O’Higgins— analiza el manejo de bosques secundarios como herramienta de restauración ecológica y producción sustentable. Estos trabajos, evalúan distintas intensidades de raleo y prácticas silvícolas en rodales dominados por algarrobo blanco.

El ensayo contempla parcelas con diferentes tratamientos: sin intervención, raleos del 40% y del 60% de la densidad inicial, acompañados de poda selectiva.

El objetivo es claro: concentrar el crecimiento en los individuos con mayor aptitud, mejorar la estructura del bosque y recuperar funciones ecosistémicas sin perder biodiversidad.

Los resultados preliminares muestran que las intervenciones de intensidad moderada —en particular el raleo del 40%— ofrecen el mejor equilibrio entre productividad forestal y conservación ambiental. Este mismo tratamiento es señalado, además, como el más adecuado al vincular ambos enfoques: manejo forestal y captura de carbono.

La permanencia de cobertura arbórea, la mejora en el crecimiento de los árboles remanentes y la estabilidad del sistema favorecen tanto el almacenamiento de carbono en biomasa como la conservación del carbono del suelo, un componente clave que suele representar una proporción significativa del stock total.

Un aspecto destacado del proyecto es su enfoque silvopastoril. Las investigaciones incorporan el análisis del estrato herbáceo, la productividad forrajera y la diversidad vegetal bajo distintos esquemas de manejo.

Los resultados indican que los raleos moderados incrementan la oferta forrajera y diversifican la composición del pastizal, permitiendo integrar la ganadería de manera compatible con la conservación. Este enfoque multiplica los beneficios: mitigación climática, producción forestal, actividad ganadera y restauración ecológica se articulan en un mismo sistema.

En paralelo a la cuantificación del carbono y al estudio de las prácticas de manejo, la iniciativa incorpora como objetivo estratégico conocer y dimensionar la superficie ocupada por los bosques secundarios en el conjunto del territorio provincial.

La identificación, caracterización y mapeo de estos ambientes a escala del Chaco permitirá establecer su distribución, extensión y estado de conservación, información clave para la planificación forestal, el ordenamiento territorial y el diseño de futuros proyectos de captura de carbono. Contar con este diagnóstico a nivel provincial resulta fundamental para transformar evidencias parciales en políticas públicas y esquemas de financiamiento climático con impacto real y sostenible.

Desde una perspectiva institucional, la articulación entre UNCAUS, INTA, IIFA, el CPCFCh y la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial refuerza el carácter estratégico de estas iniciativas. No se trata únicamente de investigaciones académicas, sino de conocimiento aplicado con impacto directo en el territorio, capaz de alimentar políticas públicas, instrumentos de ordenamiento territorial y estrategias de desarrollo regional.

En este contexto, los bosques secundarios dejan de ser vistos como una etapa transitoria del paisaje para convertirse en una oportunidad concreta de desarrollo sostenible para el Chaco.

La cuantificación rigurosa del carbono almacenado, sumada a la demostración de prácticas de manejo que mejoran la productividad y la resiliencia del sistema, sienta las bases para proyectos forestales con potencial de acceso a financiamiento climático.

El desafío hacia adelante es escalar estas experiencias, fortalecer los sistemas de monitoreo y traducir la evidencia científica en instrumentos que permitan a productores, comunidades y gobiernos locales participar de los mercados de carbono.

Los bosques de algarrobo del Chaco ya demostraron que pueden capturar carbono, recuperarse con manejo adecuado y generar múltiples beneficios. Ahora, el reto es que ese valor ambiental se transforme también en valor social y económico, posicionando a la región como un actor relevante en la agenda climática global.

Un aspecto no menor, y de enorme relevancia para el sector productivo regional, es el impacto del proyecto en la formación de recursos humanos especializados y en la construcción de vínculos de confianza con los productores.

Las investigaciones se desarrollan con una fuerte impronta territorial, involucrando a estudiantes avanzados, tesistas y jóvenes profesionales que se forman en medición de carbono, manejo forestal, monitoreo ambiental y sistemas productivos sustentables, generando capacidades técnicas que quedan en la región y fortalecen el entramado local.

Al mismo tiempo, la apertura y el compromiso de los productores que facilitan el acceso a sus predios resultan fundamentales para la realización de los ensayos y la obtención de datos de calidad en condiciones reales de manejo. Esta articulación entre ciencia y producción no solo viabiliza la investigación, sino que también promueve la apropiación temprana de los resultados por parte del sector productivo, favoreciendo la adopción futura de prácticas de manejo, proyectos de carbono y esquemas de desarrollo sostenible adaptados al Chaco

Finalmente, desde las instituciones participantes destacaron el carácter colectivo e interdisciplinario del trabajo.

El equipo técnico responsable del desarrollo de estas investigaciones está conformado por David Iriart, Sebastián Kees, Fabián Gómez, Lucas Vera, Marcos Atanasio, Lorena Pernochi, Gustavo Giménez, Raúl Lértora, Enzo Caballero y Yanina Goytia, quienes, desde distintos campos del conocimiento forestal, ambiental y productivo, articulan ciencia aplicada, gestión territorial y políticas públicas orientadas al desarrollo sostenible del Chaco.

 

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