| Entrevista a Edgardo Cardozo, gerente de la Sociedad de Productores Forestales de Uruguay |
Cero demanda y cero precio. Más al fondo imposible. Es la realidad del sector forestal, donde durante el primer semestre de 2009 los mercados se cerraron y la cosecha se detuvo. No obstante, se percibe algún síntoma de mejoría. Y hay elogios para los acuerdos entre empresarios y trabajadores y la actitud clave de no dejar de plantar.
Fuente: Forestal Web
URUGUAY (03/07/09). ¿Cuánto se forestó durante el último ejercicio? La evolución de las plantaciones ha seguido a muy buen ritmo, tanto que estimamos que en 2008 se logró otro pico de plantación. Hay alrededor de 850 mil hectáreas forestadas y en 2008 se plantó tanto como en 1997/98. Tal vez se hayan registrado de 65 mil a 75 mil hectáreas en el año con nuevas plantaciones en áreas que nunca fueron plantadas y una parte de área que sí tuvo plantación y se reforestó. Ya en 2009, ¿cuánto afectó al sector la crisis? Fuertemente. Hubo una caída muy significativa en términos de precios y en términos de demanda. Lo que se pensó que podía suceder cuando hicimos las primeras reuniones de directivas en febrero se cumplió. Visualizábamos un primer semestre muy quieto, con las exportaciones suspendidas y parada la cosecha. Las empresas de servicios pueden dar cuenta claramente de ello. Si bien las podas y raleos siguen, porque a los montes hay que cuidarlos, es muy menor el movimiento. Lo que mejor se ha comportado es la plantación, que las empresas intentaron mantener al mismo ritmo o solo un poco más lento que en 2008, consecuencia de la realidad del ciclo productivo de la forestación. Si se va a cosechar rolo o chips con destino a celulosa pensamos en un ciclo de nueve o 10 años y en madera aserrada para tableros o construcciones 18 años, 20 años o más. Independientemente de la crisis hay que mantener el esfuerzo de plantar, a un costo grande por cierto, porque es de esperar que cuando se deba cosecha lo que hoy se planta el mercado se haya recuperado hace rato. ¿Cuán significativa fue la caída en los precios? Hay algunos rubros con precios que hay que remontarse 40 años atrás para encontrarlos tan bajos. En madera aserrada de pino, por ejemplo, el precio disponible era lo que se pagaba en 1950 y 1960. En las exportaciones uno de los rubros que más ha sufrido fue los rolos. Si los datos de los primeros cinco meses de 2009 los proyectamos a todo el año el monto de dinero generado por la exportación de rolos en 2009 será apenas el 10% al 15% de lo de 2008. En los chips de eucaliptus se calcula que se llegará al 30% o al 35% de lo exportado el año pasado. En madera aserrada quizás al 70%. En los tableros se podrá llegar al 50% en un rubro que en 2007 se exportó por más de US$ 35 millones, en 2008 por US$ 47 millones y que este año en los primeros meses estamos arañando US$ 12 millones. El de la celulosa, un rubro muy importante, caerá, probablemente en un ritmo similar al de la madera aserrada, podremos llegar al 70%. ¿Qué impactos se percibieron en la industria local? Lo que pasó en determinados casos fue llegar a acuerdos de empresarios y funcionarios para disminuir el ritmo de producción, bajar de tres a dos, compartir perjuicios y proteger la fuente laboral y a la industria. Hubo muy buena disposición de las partes, y eso, junto a la actitud de no dejar de plantar, muestran que el sector forestal enfrentó la crisis con una madurez extraordinaria, todos los sectores asumieron una actitud elogiable. Es algo que todos deberíamos comenzar a incorporar como algo natural. En una crisis de este tipo no sufre solamente una parte de la cadena, el impacto es para todos, a la corta o a la larga. La planta de Botnia no detuvo la producción. Está trabajando a muy buen ritmo pese a la baja muy significativa en el precio de la celulosa y eso tiene explicación y la han dado los técnicos de Botnia. Es una más entre un montón de plantas de la empresa. Que esté trabajando a pleno no quiere decir que la producción y venta de celulosa no haya sido afectada por la crisis. La necesidad de disminución de producción de esa empresa se canalizó a través del cierre de una de las plantas que posee en Finlandia y las otras tres que están en ese país trabajan al 70% o 75% de sus capacidades. Eso no sucedió en la planta de Uruguay porque es la más moderna y eficiente, la que trabaja con menores costos y mayores niveles productivos. ¿Cuándo se van a recuperar la demanda y los precios? No lo sabemos con precisión. Lo interesante es que en este primer semestre todo se paró, cero demanda y cero pedido de precio, pero últimamente los exportadores han dicho un poco en broma y un poco en serio que por lo menos las empresas que importan productos forestales desde Uruguay les están atendiendo el teléfono, ahora dan señales de vida. Hubo un período en el cual dejaron de demandar solo disminuyendo sus actividades, sin parar, utilizando stocks que calculamos se deben haber ido consumiendo. Las industrias del sector se manejan habitualmente con stocks elevados y si bien la menor demanda permitió que las reservas duraran más, este es un buen momento para que esas empresas para no parar de industrializar empiecen a solicitar la materia prima necesaria. ¿Cómo define hoy el estado de ánimo del forestador? Soportó momentos bravos, muy desagradables, con enorme incertidumbre, de suspensión total de los negocios y un problema empresarial grande. Si bien es cierto que si no hay demanda no se cosecha y el árbol sigue creciendo y no se pierde, cosa que no pasa en otros cultivos, también es cierto que el ritmo de plantación no puede detenerse y tampoco el cuidado de los montes y eso implica inversiones fuertes en un momento en el que no se generan ingresos. El productor esta expectante, más abajo no se puede llegar porque tocamos fondo, menos demanda y menos precio que nada no existe. Si bien es poquito tiempo, llevamos 20 días en los que el precio de la celulosa comenzó a mejorar, de US$ 20 a US$ 25, un 3% a 5% del precio de la tonelada, poco pero se revirtió una tendencia y estamos esperanzados en que se siga viendo un aumento tal vez lento pero sí constante. Fuente: El Observador


