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«Hoy, las estructuras de precios y costos no permiten competir con empresas que tengan este tipo de subsidios»

Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos y Comerciales de Arauco:

La semana pasada, la industria forestal detectó que los fabricantes de pulpa estadounidenses están accediendo a subsidios que financian hasta el 50% del costo de producir una tonelada de celulosa.

Fuente: Lignum

CHILE (27/4/2009).- Las empresas forestales CMPC -ligada a la familia Matte- y Arauco, del grupo Angelini, tienen un nuevo problema, además de la baja de los precios de la celulosa. La industria forestal detectó que los fabricantes de pulpa estadounidenses están accediendo a subsidios que financian hasta el 50% del costo de producir una tonelada de celulosa, lo que llamó la atención de la Corma, entidad que agrupa a las empresas del sector. Ante esto, Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos y Comerciales de Celulosa Arauco y Constitución, y además director de AmCham, no guarda silencio y dice que «las estructuras actuales de precios y costos no permiten competir con empresas que tengan este tipo de beneficios». -¿Qué significa para ustedes que sus competidores en EE.UU. estén accediendo a estos subsidios? «Dependiendo del subsidio que cada una de las compañías obtenga, este subsidio puede llegar a ser el 80% del costo total que tiene producir una tonelada de celulosa. Pero, en general, te diría que la preocupación nuestra es que cualquier medida que distorsione costos reales o que afecte el libre comercio y acceso a mercados es algo que nos preocupa. Nosotros competimos con productores norteamericanos, y hoy las estructuras de precios y costos no permiten competir con empresas que tengan este tipo de beneficios y este tipo de subsidios. Por lo tanto, indudablemente esto no es un problema de corto plazo, pero sí es un problema de mediano plazo. Esto es reciente, empresas han recibido este beneficio incluso a fines de 2008, pero esta información se empezó a hacer pública recién hace un par de semanas, cuando se comenzó a hacer efectivo en los pagos. Creo que ni los propios legisladores norteamericanos se dieron cuenta de que esto podría suceder». -En concreto, ¿cómo esta distorsión podría afectar a Arauco? «El subsidio puede alcanzar para la industria de EE.UU. los US$ 6 mil millones. Y esta cifra es muy importante. Imagínate que el total de las exportaciones de Chile es casi eso, que incluye no solamente la celulosa sino que todo lo que es tableros y madera. Un subsidio de esta envergadura se puede traspasar a lo que es la venta de papeles, porque muchas de las empresas en EE.UU. están integradas hacia adelante para producir papel. Por lo tanto, tendríamos que clientes nuestros, a lo mejor de otros países como Japón, Corea, Taiwán y Europa, que compiten con productores de EE.UU. de papel, también se verían desmejorados en su posición competitiva. Esto es un efecto que a mediano plazo puede ser importante, en cuanto a que podría mantener competitivas a empresas que no tienen estructuras de costos adecuadas para poder mantenerse en el tiempo, especialmente en períodos difíciles como los que estamos viviendo hoy». -¿Qué significa esto para la industria en general? «Arauco lo que tiene que hacer es concentrarse en continuar produciendo celulosa de forma competitiva, en vender estos productos en los distintos mercados en los que estamos presentes y en ser un productor eficiente. Por lo tanto, esto no tiene un costo directo sobre nosotros hoy, pero sí produce una distorsión en el mercado internacional, especialmente en una época en que hay una baja en la demanda y exceso de oferta, razón por la cual han bajado los precios de la celulosa aproximadamente un 40% en los últimos meses. Si hay productores que tienen subsidios en mercados que están con exceso de oferta, es más difícil que esos productores limiten su producción, si los precios a los cuales venden no pueden cubrir los costos de producción». -¿Este subsidio se obtiene malinterpretando una ley que pretendía ayudar al uso de energía limpia? «No me cabe duda que esto no estaba en el espíritu del legislador. Justamente el proceso productivo contempla quemar licor negro en su caldera recuperadora. Esto tiene un impacto ambiental, pero se viene haciendo por muchos años. No es tecnología nueva ni un beneficio nuevo, que es lo que yo creo que estaba buscando el legislador en EE.UU. No es justo competir así, más aun cuando la intención del subsidio es para que se pueda invertir en tecnologías nuevas, que muchas veces tienen un alto beneficio ambiental pero que tienen costos de inversión que por si solas no las hacen económicamente viables». -¿Qué les plantearon a las autoridades encargadas? «El planteamiento se hizo a través de la Corma, y, dado que tenemos un TLC con EE.UU., hay maneras de tratar estos temas para que ellos vean que está siendo perjudicada una industria importante del país. La Direcon tiene que ver las formas de abordar este problema con las autoridades y sus contrapartes en EE.UU. No hemos hablado con la competencia en Chile, hemos hablado con el presidente de la Corma, José Rafael Campino, a quien le hemos hecho ver nuestra preocupación. Y la Corma también ha sido informada de otras asociaciones internacionales productoras de celulosa y papel que también están haciendo sus descargos hacia el gobierno de EE.UU. Estoy confiado en que a esto se le va a encontrar una solución, porque el origen de este subsidio era para la industria del transporte y para incentivar a empresas a sustituir combustibles fósiles». «Esto produce una distorsión en el mercado internacional, especialmente en una época en que hay una baja en la demanda y exceso de oferta, razón por la cual han bajado los precios de la celulosa aproximadamente un 40% en los últimos meses». Fuente: El Mercurio

Fuente: Lignum

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