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El Gasoducto del Nordeste -pensado para transportar gas desde Bolivia a siete provincias argentinas- no figura entre las obras a las que el gobierno nacional dará prioridad durante 2006 en procura de recursos energéticos que necesita.
Fuente: APF. Mercosur
BUENOS AIRES (25/1/2006).- Una alta fuente oficial detalló a DyN que la administración Kirchner pondrá especial énfasis en la definición técnica y económica del proyecto de tendido del Gasoducto Sudamericano, pensado para el transporte de gas natural desde Venezuela hasta la Argentina, atravesando y suministrando el fluído a un amplio territorio del Brasil. Los gobiernos de los tres países conformaron ya una comisión técnica para trabajar en el proyecto, al que en los últimos días pidió incorporarse Bolivia. En marzo próximo esta prevista una reunión de los ministros de Energía en Venezuela en la que se procurará precisar la traza del ducto, el monto de la inversión necesaria para su tendido, la forma de financiarla, y una fórmula para el precio del gas. Una estimación preliminar indica que el ducto tendría una extensión máxima de 8.000 kilómetros y un costo del orden de los 15.000 millones de dólares. La construcción del Gasoducto del Nordeste -pensado para transportar hasta 20 millones de metros cúbicos de gas diarios- esta condicionada por un proceso de negociación del precio del gas que los gobiernos de Argentina y Bolivia podrían encarar en las próximas semanas. Antes que esto, incluso, deberán negociar el precio de suministro de gas boliviano por hasta 3 millones de metros cúbicos diarios acordados el año pasado para 2006/2007, adicionales a los 4,5 millones que ya importa Argentina desde ése país. La transición política boliviana, primero, y la posterior definición de nuevas reglas para el sector en el vecino país determinaron un corrimiento de los plazos originales previstos para este proyecto. En el gobierno argentino se aprestan para lo que esperan sea «una negociación racional y conveniente a los dos países», en el entendimiento de que «la discusión no debería limitarse a un precio, sino que debería comprender la incorporación de tecnología para desarrollar la industria del gas en Bolivia, tema en el que Argentina puede aportar mucho». En la agenda de obras energéticas prioritarias para el gobierno figuran la reanudación de las obras de construcción de la central nuclear Atucha II, y el mayor aprovechamiento de la hidroeléctrica Yacyretá. Con relación a la usina nuclear, fuentes del gobierno indicaron que «se estan ultimando los detalles del contrato renegociado con la empresa alemana Siemens, por el que ésta transferirá derechos a la francesa Framatone (en la que tiene una importante participación accionaria) para terminar la obra», detenida hace años. El monto necesario para equipar y poner en marcha la usina, fue estimado en alrededor de 450 millones de dólares. En cuanto a Yacyretá, en los últimos días el gobierno dio señales claras de la decisión de avanzar con las obras complementarias que permitirán aumentar el nivel del embalse de agua y la mayor generación de las 20 turbinas que equipan la central. También, con el inicio de la construcción de una central con tres turbinas adicionales para el aprovechamiento del brazo Aña Cuá, del mismo complejo hidroeléctrico argentino-paraguayo. En Yacyretá y Aña Cuá deberán invertirse 600 y 400 millones de dólares, respectivamente, pero ello permitirá al país contar con 10.000 Megavatios hora anuales adicionales (Yacyretá produce hoy 11.000 MWh) a un costo menor al de cualquier otro proyecto. Estas iniciativas, sumadas a la construcción de dos usinas térmicas -en Santa Fe y Buenos Aires-, y el tendido de varias líneas de transmisión eléctrica en alta tensión, concitan la mayor atención del ministerio de Planificación Federal para avanzar en el Plan Energético Nacional activado en 2004 y proyectado hasta 2008. (APF.Mercosur)


