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El sector forestal es considerado estratégico. Sin embargo, este año plantarían un 40% menos que en los últimos cuatro años. Si además se tiene en cuenta que estas plantaciones estarían siendo realizadas por las grandes industrias, para autoabastecerse, la luz de alarma se enciende sobre los pequeños productores del sector. «Las PYMEs son el aceite que alimenta este complejo engranaje y a este paso, en 10 años, desaparecerán», advierte Claudia Peirano, directora de AFoA
Fuente: Diario Clarín. Por Jorgelina Vidal (jvidal@clarin.com)
BUENOS AIRES (17/8/2005).- El sector forestal es considerado estratégico por la secretaría de Industria de la Nación, por eso integra uno de sus nueve foros. Sin embargo, lejos de aprovechar la oportunidad de crecimiento que se le abrió en la última década, en la cuál las inversiones forestales (tanto nacionales como extranjeras) multiplicaron las industriales con más de 3.000 millones de dólares, el sector no logra consolidarse. Claro ejemplo de esto es que este año, Argentina solo estaría plantando 30 mil hectáreas, un 40 por ciento menos que el promedio de hectáreas plantadas durante los últimos cuatro años (ver infografía). Si además se tiene en cuenta que estas plantaciones estarían siendo realizadas por las grandes industrias, para autoabastecerse, la luz de alarma se enciende sobre los pequeños productores del sector. «Las PYMEs son el aceite que alimenta este complejo engranaje y a este paso, en 10 años, desaparecerán», advierte Claudia Peirano, directora de AFoA (Asociación Forestal Argentina). Si se tiene en cuenta que en el año 1992, el 85 por ciento de las exportaciones de base forestal eran rollizos y que en el 2004, el 95 por ciento de las exportaciones fueron con valor agregado y lograron, además, abrir mercados no tradicionales como China y los países del Caribe, Corea y Taiwan no se entiende demasiado cual es la lógica utilizada para planificar la inversión. «El problema es que en este sector las inversiones siempre se dan por expectativas», sintetiza Peirano. Si bien el régimen de forestación cuenta con un sistema de promoción industrial y con los denominados «subsidios al sector», que son en realidad aportes no reintegrables, «en la actualidad hay 3.700 expedientes pendiente de pago anteriores al 2003 y otros 8.500, aproximadamente, a examinar desde el 2004-2005», destacó Peirano siguiendo datos de la Dirección de Forestación. De los dos beneficios, los «subsidios» son los que apuntan a los pequeños productores. Y si bien en este último mes se aceleró notablemente el trámite y, según informó la Secretaría de Agricultura, desembolsaron más de 11 millones de pesos «beneficiando a más de mil productores» (inclu yendo los 5.557 millones pagados el jueves pasado). Pero la inmediatez del proceso electoral sobrevuela como un fantasma y la jugada, en este contexto, pareciera no alcanzar a generar esa expectativa que estimula la inversión. En el caso de las grandes industrias el panorama no es más alentador, ya que la devolución de IVA no llegó a implementarse y por eso hay 138 expediente pendientes. Mientras que en lo referido a la estabilidad fiscal, son 359 (casi el 90%) los expedientes que están pendientes de aprobación. Así, el impulso que por un lado se generó durante este mes, no evitó que se cayeran algunos de los 27 proyectos de inversión pendientes de aprobación. «Los proyectos originales habían sido presentados hace tres y cinco años e involucraban alrededor de 1.500 millones de dólares de inversiones potenciales. Lamentablemente se acaban de caer tres», explicó Peirano antes de sostener que «evidentemente, la Ley 25080 de Inversiones de Bosque Cultivados, cuyo objetivo es ampliar la base forestal a 2 millones de hectáreas y promover inversiones industriales, no está funcionando». Argentina cuenta con la disponibilidad de los recursos: tierras; desarrollo tecnológico y de mercados importante y personal. Tiene capacidad para producir con estándares internacionales y puede lograrlo de manera sustentable, con las certificaciones que lo acrediten. Si bien es una actividad regional, el 76% está concentrado en la mesopotamia, cabe destacar que la forestación no compite con la agricultura (soja), sino que puede complementarla. A través del Foro de la Madera y el Mueble se trabajó durante un año en la elaboración de un «Plan estratégico nacional», que cobró notoriedad en febrero de este año cuando el ministro de Economía, Roberto Lavagna, lo refrendó con su firma y la de otros ministros. Como primer medida, el plan propone el «efectivo cumplimiento de la Ley 25080 para impulsar el sector» . Ahora, si hay pautas definidas, planes de inversión que a pesar de todo subsisten y las condiciones naturales para la actividad son óptimas, habría que preguntarse porqué Brasil ha estado plantando 150 mil hectáreas, Chile 100 mil y Uruguay 60 mil mientras que Argentina no ha podido sino aumentar, al menos mantener, el promedio de sus plantaciones.


