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Una pelea entre Estados Unidos y los principales países europeos y en vías de desarrollo está amenazando con descarrilar un fondo multimillonario creado para ayudar a los países pobres a preservar sus selvas tropicales, combatir el calentamiento global y lidiar con otros problema mundiales del medio ambiente.
Fuente: Lignum
CHILE(21/6/2005).- La disputa ha desacelerado, y quizás interrumpido, las tensas negociaciones sobre una nueva ronda de financiación para el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), que ayuda a países pobres a cumplir con tratadosinternacionales relacionados al medio ambiente. Los gobiernos europeos y de los países en vías de desarrollo están discutiendo la posibilidad de adoptar un programa sin la participación de EE.UU. si el gobierno de George W. Bush continúa exigiendo que los países que reciben la ayuda cumplan con nuevas condiciones políticas, económicas y ambientales. El progreso en las conversaciones «es bastante lento debido a que no hay negociaciones», dice André Lago, jefe de la división de Política Ambiental y Desarrollo Sostenible del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. «Hay solamente concesiones hechas por una de las partes» frente a las exigencias de EE.UU. Washington adoptó una dura posición en las negociaciones sobre la distribución de las donaciones futuras del fondo, exigiendo que el FMAM recompense a países con un historial comprobado de prudencia económica, gestión ambiental y honestidad del gobierno. Bush convirtió a tales condiciones en el eje central de sus programas de ayuda internacional; la llamada «Millennium Challenge Account» (cuenta del reto del milenio) sólo se destina a países que cumplen los estándares estadounidenses de buen gobierno y libre mercado, y el Departamento del Tesoro ha presionado al Banco Mundial para que compruebe que sus préstamos reducen la pobreza. «Si vamos a proveer centenas de millones de dólares a países alrededor del mundo, los contribuyentes estadounidenses tienen el derecho de esperar que sea a países comprometidos con el uso más eficiente de los recursos», dice Jim Connaughton, presidente del consejo para la calidad ambiental de la Casa Blanca. Con el apoyo de los europeos, los países en vías de desarrollo dicen que es razonable garantizar que la asistencia económica no es malgastada. Pero argumentan que en el caso del fondo ambiental, no deberían tener que pasar por todos los obstáculos impuestos por EE.UU. para llegar a los recursos que se destinan a mejorar el medioambiente de países tanto pobres como ricos. En particular, dicen que el déficit y otras cuestiones económicas de un país destinatario de los fondos son irrelevantes a la hora de definir si un país merece recibir asistencia para preservar especies en vía de extinción o proteger selvas de importancia global. «El FMAM es para el bien global», dice un alto funcionario europeo, que habló con la condición de que su país no fuera identificado. «En teoría, lo que el FMAM hace es tan valioso para un ciudadano estadounidense como para un kurdo. No es sólo una cuestión de altruismo». El Fondo para el Medio Ambiente Mundial, establecido en 1991, otorga subsidios para que los países pobres puedan cumplir con convenciones internacionales sobre diversidad biológica, cambios climáticos, polución y el avance de los desiertos. El fondo, por ejemplo, está actualmente considerando propuestas para proteger la vida marina en la costa de la República Dominicana y crear áreas de protección ambiental en Chile. Treinta y dos países ricos hacen donaciones al fondo cada cuatro años. La ronda de donaciones más reciente, que durará hasta mediados del próximo año, asciende a US$3.000 millones. Cerca del 20% de ese total ha sido prometido por EE.UU. Las autoridades del gobierno estadounidense advierten que, a menos que el fondo sea más rígido con la asignación de recursos, el Congreso probablemente recortará la contribución de EE.UU. Durante los últimos dos años se ha intentado definir las condiciones de calificación para los países pobres, pero los desacuerdos prevalecen. Fuente: The Wall Street Journal Americas




