Últimas noticias

Opinión

Guatambú misionero para el sillón del Papa León XIV: el oficio de la madera detrás de una pieza especial 

Mehring, la empresa familiar de Esperanza, Santa Fe, fabricará un sillón y dos sillas que serán utilizados durante la visita del Pontífice a la Argentina. La elección del guatambú, una madera nativa proveniente mayoritariamente de Misiones, pone en escena la articulación entre materia prima, industria mueblera, tecnología y trabajo artesanal. Y representa un reconocimiento a la tradición mueblera de la región.

 

Fuente: FAIMA 

 

SANTA FE (4/11/2026).- Hay objetos cuyo valor excede el diseño, los materiales y las horas de trabajo que demanda su fabricación. En una fábrica de Esperanza, Santa Fe, una pieza de guatambú comienza a tomar forma con un destino especial: será uno de los sillones que utilizará el Papa León XIV durante su visita a la Argentina.

El trabajo fue confiado a Mehring, una empresa familiar con 73 años de trayectoria en la fabricación de muebles de madera y vinculada desde hace años a la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA).

El encargo llegó a través de un grupo de trabajo del Cotolengo Don Orione. La empresa tendrá a su cargo la fabricación de un sillón y dos sillas destinadas a ese ámbito, con características particulares y diferentes de otras piezas previstas para los distintos espacios que formarán parte de la visita papal.

“Para nosotros es una satisfacción enorme que nos hayan convocado para hacer estas piezas que va a utilizar el Papa en su visita a la Argentina. Nos llena de orgullo”, expresó Gustavo Mehring, propietario de la empresa.

¿Por qué eligieron guatambú?

La elección de la madera no fue casual. El guatambú es una especie que Mehring utiliza habitualmente en la fabricación de sus productos y que, por sus características, resulta especialmente adecuada para la elaboración de sillas. “Se adapta muy bien a la estética y a la terminación y permite obtener un producto muy durable. Es una madera nativa cuya procedencia mayoritaria es Misiones. Todas esas características hicieron que nos inclináramos por el guatambú”, explicó Mehring.

La elección también permite reconocer la articulación entre dos territorios vinculados a la cadena forestoindustrial argentina: por un lado, la producción de madera nativa del nordeste y, por otro, la tradición industrial y mueblera de Santa Fe. Una materia prima que encuentra en la carpintería y el diseño una nueva expresión de valor agregado.

Aunque Mehring cuenta con procesos industriales y maquinaria aplicada a su producción habitual, fabricar piezas de estas características requiere una dinámica de trabajo diferente. Al tratarse de un sillón y dos sillas realizados especialmente para la ocasión, parte del proceso se aparta de la fabricación seriada.

Las máquinas se utilizarán en las etapas que requieren precisión, como los cortes y los encuentros de las piezas. Sin embargo, el carácter singular del encargo devuelve protagonismo a las herramientas manuales y al trabajo artesanal. “Al hacer una pieza única se utiliza menos maquinaria y aparecen trabajos más artesanales”, señaló el empresario.

En esa combinación reside buena parte del valor del proyecto: conocimiento industrial, tecnología, selección de materiales y saberes del oficio que se transmiten y perfeccionan a lo largo de generaciones. La fabricación de muebles de madera requiere precisamente esa capacidad de integrar procesos y experiencia para lograr calidad en cada terminación.

73 años de historia y conocimiento transmitido entre generaciones

Mehring cumple este año 73 años de trayectoria. Como sucede con numerosas empresas familiares vinculadas a la industria de la madera y el mueble en la Argentina, una parte importante de su capital productivo está constituida por los conocimientos acumulados y transmitidos entre generaciones.

“Sin duda los conocimientos de fabricación y también los valores personales y humanos se van transmitiendo de generación en generación. En la fabricación de este producto tan importante también se ven reflejados”, sostuvo Gustavo Mehring.

La dimensión familiar agrega así otro componente simbólico a una pieza que tendrá un destino singular: el trabajo de distintas generaciones de una empresa que construyó su identidad alrededor de la madera y la fabricación de muebles.

Para la empresa, el orgullo no termina en las puertas de la fábrica. Esperanza posee una extensa tradición productiva y una identidad fuertemente vinculada al trabajo industrial y a la fabricación de muebles de madera maciza. Por eso, en Mehring consideran que haber sido elegidos para participar del proyecto también representa una oportunidad para visibilizar las capacidades de toda una región.

“Más allá de la empresa, que una de estas piezas salga de Esperanza, un pueblo productivo muy importante de la Argentina, tiene un significado especial. Los muebles de esta zona tienen una característica de calidad y de utilización de mucha madera maciza. Es un orgullo para todos los esperancinos estar presentes en un evento tan importante”, afirmó Mehring.

Desde FAIMA, experiencias como esta permiten mostrar capacidades que muchas veces permanecen puertas adentro de fábricas y talleres: la industria argentina puede combinar materia prima, diseño, tecnología y oficio para elaborar productos con identidad y alto valor agregado.

La distinción adquiere mayor relevancia en un contexto complejo para buena parte de la industria del mueble, atravesada por dificultades en el mercado. Sin desconocer esa coyuntura, el empresario destacó la capacidad de trabajo y la continuidad de las empresas del sector.

“Argentina tiene capacidades para desarrollarse a pesar de las dificultades que está atravesando el mercado. Nuestro sector y otras industrias están viviendo una situación muy compleja, pero demostramos que con esfuerzo y dedicación se pueden hacer cosas especiales y seguir adelante”, expresó.

Después del diseño, los cortes, los encuentros, las herramientas y las terminaciones, llegará el momento más esperado por quienes participaron de la fabricación: ver una pieza realizada en la planta de Esperanza en manos del Papa León XIV.

“Creo que a cada uno de nosotros que participamos en la fabricación se nos va a caer un lagrimón de emoción cuando veamos al Papa utilizando una pieza que salió de esta fábrica de Esperanza”, reconoció Gustavo Mehring.

Un sillón, dos sillas y una madera nativa argentina. Detrás de ese encargo hay 73 años de historia empresarial, generaciones de trabajadores y una cultura de carpintería que encuentra en la combinación de materia prima, tecnología y oficio una forma de expresar las capacidades de la industria nacional.

 

Noticia relacionada 

Informe FAIMA | Las pymes madereras siguen produciendo en un mercado interno deprimido, pero advierten que trabajan sin rentabilidad

Artículos relacionados