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Buenos Aires | Papelera del Sur anunció el cierre de la planta industrial en Tornquist y despiden a 160 trabajadores

La empresa de 70 años de trayectoria bajó sus persianas en medio de denuncias por el reemplazo de la producción local por cartulina importada. El cierre golpea de lleno a la comunidad de Tornquist que dependía de la fábrica desde hacía generaciones y se suma a la larga lista de empresas que dejan de producir en el país. Sindicato papelero, Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y representantes de la empresa analizan la crisis laboral y productiva.

 

Fuente: Infogremiales 

 

BUENOS AIRES /6/11/2026).- El Ministerio de Trabajo Bonaerense actuó de oficio ante el anuncio de la empresa de cerrar de manera definitiva la planta y desvincular a su personal. Este viernes se realizará una audiencia clave para evaluar alternativas.

El ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dispuso la intervención de oficio ante el anuncio del cierre definitivo de la empresa Papelera del Sur, ubicada en el distrito de Tornquist, y la desvinculación de la totalidad de su personal.

La decisión se adoptó ante la falta de comunicación de las partes involucradas respecto del cierre de la empresa. «Frente a la gravedad de la situación conocida, esta cartera laboral tomó intervención de oficio y dispuso que el delegado regional se constituyera en Tornquist para relevar la situación y tomar contacto con los trabajadores y las partes involucradas», señalaron desde La Plata.

La empresa, que forma parte del Grupo HZ y cuenta con operaciones en Brasil y Uruguay, comunicó su decisión de cerrar definitivamente la planta y desvincular a la totalidad de su personal. La medida alcanza a alrededor de 160 trabajadores, de los cuales 110 se encuentran bajo convenio colectivo y otros 50 están fuera de convenio.

El cierre de la planta, que era un emblema del desarrollo productivo de la zona, encendió todas las alarmas en una comunidad que ve cómo su principal motor económico se apaga de un día para el otro, transformando el paisaje de una ciudad que creció al ritmo de la fábrica.

Según la información transmitida por la organización sindical, la firma atribuyó la decisión a la falta de rentabilidad y la comercialización con productos importados. La planta llevaba aproximadamente siete meses sin actividad productiva.

La papelera se dedicaba a la fabricación de una cartulina especial que, según la información disponible, posteriormente comenzó a importarse desde Brasil para su comercialización en el mercado argentino.

Según la denuncia de los propios trabajadores, los propietarios de la firma habrían tomado la determinación de discontinuar la producción local para comenzar a importar la cartulina que hasta hace poco fabricaban en el país. Esta maniobra no solo atenta contra el empleo argentino, sino que expone la lógica de un modelo económico que premia la apertura indiscriminada, ilógica, y castiga la capacidad industrial nacional, priorizando la rentabilidad de unos pocos por sobre la soberanía productiva.

Esta situación plantea interrogantes sobre las condiciones de competencia frente a la producción nacional y el impacto de las importaciones sobre la actividad industrial local.

El cierre representa un fuerte impacto para Tornquist, donde la empresa constituía una de las principales fuentes de empleo privado y trabajo calificado, con consecuencias directas sobre las familias y el entramado económico y comercial de la localidad.

Como parte de la intervención, el ministerio de Trabajo convocó a la empresa y a la organización sindical a una audiencia para este viernes, con el objetivo de abordar la situación y analizar las instancias de actuación correspondientes.

Frente a este panorama, los trabajadores de la papelera y la comunidad de Tornquist exigen respuestas y reclaman la intervención del Estado para frenar el desguace de una empresa que consideran viable. El cierre de una fábrica de 70 años de historia no es un simple ajuste de balances: es la destrucción del esfuerzo, el conocimiento y la vida de cientos de trabajadores. El futuro de Tornquist pende de un hilo, mientras la Argentina suma un nuevo pueblo que ve cómo su fuente de trabajo se convierte en un galpón vacío.

 

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