Con fecha de puesta en marcha para fines de diciembre de 2026, la socia del Grupo Insud instalará en Gobernador Virasoro, Corrientes una línea eslovena de alta tecnología para la producción de Mass Timber (CLT y GLT). El proyecto integrará la cadena forestal con las plantas de Pomera Maderas y la generadora de biomasa FRESA bajo un modelo de economía circular en el sector foresto-industrial. Generará 20 puestos calificados y operativos directos en nave y una red técnica de más de 70 personas trabajando en forma directa e indirecta, entre ingenieros, arquitectos y modeladores BIM.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
CORRIENTES (27/8/20269.- La industria de la construcción y la cadena foresto-industrial argentina están a las puertas de saldar una asignatura pendiente: la producción a escala masiva de madera de alta ingeniería (Mass Timber) para la edificación sustentable.
A través de Cambium Build, empresa asociada al Grupo Insud, avanza la puesta a punto de la primera planta industrial del país dedicada a la fabricación de Madera Contralaminada Cruzada (CLT, por sus siglas en inglés) y Madera Laminada Encolada (GLT) en la localidad de Gobernador Virasoro.
El emprendimiento contempla una inversión cercana a los US$ 20 millones y prevé iniciar sus operaciones comerciales a fines de diciembre de 2026 o enero 2027. Emplazada dentro del mismo predio donde operan Pomera Maderas y la central térmica de biomasa FRESA (ambas firmas del Grupo Insud), la planta cerrará un esquema de economía circular.
En el aspecto laboral, la operación en nave requerirá un equipo inicial de 20 operarios especializados para la supervisión de líneas automatizadas, complementado por una red técnica de más de 70 profesionales —entre arquitectos, ingenieros estructurales, supervisores de obra y modeladores bajo metodología BIM (Building Information Modeling)— que operarán tanto de forma presencial como remota desde distintos puntos del país.
Tras su participación en el Seminario AFoA 80 Años realizado en la ciudad de Posadas, en una entrevista con ArgentinaForestal.com, Pablo Baldomá, referente de Cambium Build, brindó detalles sobre los avances de las obras y montaje, la tecnología implementada, las gestiones normativas ante el INTI y las oportunidades de mercado para transformar la matriz constructiva nacional.
Leer más:


ArgentinaForestal.com: ¿Qué es exactamente el Mass Timber y por qué eligieron Virasoro para levantar la primera planta industrial del país?
Pablo Baldomá: Mass Timber es la familia de productos de madera de alta ingeniería destinados a la estructura de edificios. Dentro de ese concepto, el CLT es la madera contralaminada cruzada, y el GLT es lo que en Argentina conocemos habitualmente como la viga laminada estructural. También existen otros productos como el LVL, pero el CLT y el GLT son la columna vertebral de la edificación moderna.
Elegimos Virasoro porque nos sumamos como socios inversores dentro del Grupo Insud, que ya tiene una trayectoria sólida en la forestoindustria a través de Pomera, en biomasa con FRESA y Central Térmica San Alonso, y en el mercado de créditos de carbono mediante nuestra empresa hermana, Cambium Earth. Nosotros monetizamos a través del Mass Timber, pero nos definimos como una compañía que integra tecnología, construcción e industria forestal.
Estar ubicados en el predio de Pomera nos permite mostrar un modelo de economía circular real: vamos a abastecernos de madera de aserraderos, pero las mermas o restos del proceso productivo no se descartan, sino que se derivan a FRESA para generar energía eléctrica. Es un círculo virtuoso completo.
AF: ¿En qué consiste el equipamiento técnico de la fábrica y cómo es el proceso de producción de los paneles?
PB: La nave principal equipa una línea de la firma eslovena Ledinek, configurada para producir de forma versátil tanto CLT como GLT. Esta máquina procesa la madera y genera los llamados master paneles, que son piezas estructurales de hasta 12 metros de largo por 3 metros de alto, con un espesor de hasta 35 centímetros.
Estos paneles maestros se utilizan para muros autoportantes, losas o vigas de gran porte. En la siguiente etapa, los paneles pasan a dos centro de mecanizado de Control Numérico Computarizado (CNC). Estas máquinas toman el diseño digital de la obra —donde se definieron las aberturas para puertas, ventanas y calados para herrajes— y cortan el panel con precisión milimétrica. Aunque podemos estandarizar kits de piezas, cada panel sale de fábrica nomenclado y ordenado secuencialmente para su montaje directo en el terreno.

AF: ¿Cómo está preparado el mercado argentino para adoptar el CLT y qué avances existen en el marco normativo?
PB: En Europa y Estados Unidos el crecimiento es exponencial. En Europa las normativas ambientales exigen que las nuevas obras certifiquen captura de carbono o compensación de emisiones para evitar multas.
En Estados Unidos, la demanda está creciendo fuertemente en centros de datos para inteligencia artificial, donde las empresas buscan neutralizar la alta huella de carbono energética mediante estructuras de madera.
Argentina hoy no está lista, pero nuestra tesis es que va a tener que estarlo. Estamos trabajando junto al INTI para desarrollar el marco regulatorio e incorporar el CLT al reglamento CIRSOC/SISOC. El sistema no está prohibido, sino que no figuraba de manera específica porque no existía producción industrial en el país.
Además, estamos montando un laboratorio con equipamiento de origen alemán en la misma planta para certificar y testear la resistencia de cada lote que sale de fábrica, un nivel de control de calidad que no es habitual en otros sistemas constructivos tradicionales.
En el plano comercial, apoyados en el respaldo del Grupo Insud, encontramos una recepción muy positiva en grandes y medianos estudios de arquitectura que querían volcarse a la madera, pero que no se animaban a proyectar dependiendo de importaciones. Hay una demanda latente esperando oferta a escala.
AF: La construcción en madera suele enfrentar mitos culturales, especialmente sobre la resistencia al fuego. ¿Cómo abordan esta barrera?
PB: Es un mito absoluto. Las edificaciones no se incendian por la estructura; se queman por el mobiliario, las cortinas o los elementos internos. En términos estructurales, la madera masiva como el CLT tiene un comportamiento frente al fuego mucho más predecible que el acero o el hormigón.
Cuando el CLT se expone a las llamas, genera una capa externa carbonizada que actúa como aislante térmico y protege el núcleo interno, manteniendo la capacidad portante durante un tiempo calculable de antemano. El hormigón armando, por el contrario, colapsa de forma impredecible cuando el calor afecta la malla de hierro interior. Queremos hacer ensayos comparativos abiertos para demostrar visualmente la capacidad de resistencia estructural de un panel de CLT frente a la mampostería tradicional.
AF: De cara a la puesta en marcha proyectada para fines de este año, ¿cómo se estructurará el esquema de empleo?
PB: Mantenemos la meta de iniciar operaciones en diciembre de 2026. La planta industrial operará con un núcleo directo de 20 personas en la nave de Virasoro. Es una línea de alta tecnología donde la labor del personal es fundamentalmente de supervisión y gestión del proceso automatizado.
Sin embargo, el empleo indirecto y técnico duplica o triplica esa cifra. Ya estamos lanzando búsquedas laborales para la oficina técnica: arquitectos, ingenieros y modeladores BIM.
Para estos puestos la ubicación geográfica es flexible y pueden operar de forma remota desde cualquier punto del país. En Virasoro nos concentraremos en los supervisores de línea, gestores de proyecto y personal operativo técnico, consolidando una plataforma de valor agregado para toda la cadena forestal del NEA.
Noticias relacionadas



