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Central Puerto invertirá US$ 85 millones en un aserradero en Corrientes y reclama adaptar los umbrales del RIGI a la escala foresto-industrial

En el marco del Seminario por los 80 Años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Adrián Salvatore detalló la hoja de ruta de la compañía para industrializar sus 90.000 hectáreas forestadas en la Mesopotamia, de un patrimonio total de 160 mil hectáreas compradas (Forestal Argentina y EVASA). El diálogo con ArgentinaForestal.com el directivo advirtió que el piso de US$ 200 millones del RIGI margina proyectos transformadores para el sector y analizó los desafíos logísticos que condicionan la competitividad exportadora.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

MISIONES (25/8/2026).- Durante el Seminario por el 80° Aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) realizado en Posadas, el sector abrió el debate sobre el salto de escala necesario para transformar los recursos generados en la Mesopotamia en productos industrializados de valor agregado global.

En el panel dedicado a inversiones industriales que en conjunto superan los US$ 2.500 millones proyectados en Corrientes, representantes de firmas como ARPulp (familia Aranda, agroindustrial de trayectoria en Corrientes con arroz y ganadería, y accionistas de Papel Prensa), Cambium Build (en sociedad con el Grupo INSUD), Acon Timber (capitales austriaco belga) y Central Puerto (capitales argentinos diversificados en energía, petróleo y forestación) expusieron sus modelos de desarrollo.

Fernando Correa, Pablo Baldomá, Nicolás Crisp y Adrián Salvatore, en el panel de CEOs y representantes de proyectos en marcha en Corrientes

Central Puerto es una compañía argentina que nvierte fuerte en energía, y diversifica su cartera de negocios con la minería, petróleo y en los últimos años, en activos forestales con el objetivo de ingresar al negocio de la industria maderera, bioenergía y biorrefinerías.

Consolidó un patrimonio de 160.000 hectáreas en la región, de las cuales 90.000 se encuentran forestadas con pino y eucalipto. En 2023 compraron los activos de Forestal Argentina y Empresas Verdes Argentinas.

Su plan estratégico contempla la integración vertical: desde el manejo del bosque hasta el procesamiento mecánico, aserradero, generación de energía a partir de biomasa y, a largo plazo, también tienen en carpeta la evaluación de una planta de celulosa o papel.

En diálogo con ArgentinaForestal.com, Adrián Salvatore, director de Asuntos Institucionales de Central Puerto, precisó detalles sobre los avances para la construcción de su nuevo aserradero en el Parque Foresto-industrial de Santa Rosa, marcó la visión de la compañía en los negocios forestales y analizó las reformas regulatorias, logística e infraestructura pendientes a nivel país para acelerar las exportaciones.

ArgentinaForestal.com: ¿En qué consiste el proyecto industrial que Central Puerto ha iniciado en la provincia de Corrientes?

Adrián Salvatore: Estamos desarrollando un proyecto de inversión para un aserradero de última tecnología con capacidad para procesar 450.000 metros cúbicos de madera al año. Estará alimentado por unas 30.000 hectáreas de pino ubicadas en la zona de influencia de Santa Rosa.

Nuestros campos principales se extienden sobre la franja occidental del Iberá, desde el norte de Mercedes, a unos 70 kilómetros del Parque Foresto-industrial de Santa Rosa, motivo por el cual elegimos esa localidad para el emplazamiento.

 

AF: ¿Cuál será el destino principal de esta producción de pino aserrado?

AS: El foco de la producción estará mayoritariamente orientado al mercado de exportación, aunque un porcentaje menor se destinará a abastecer la demanda del mercado interno argentino.

 

AF: ¿A cuánto asciende el monto de la inversión proyectada?

AS: La inversión estimada para una planta de esta magnitud se ubica entre los 80 y 85 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 45 millones de dólares corresponden de manera directa al equipamiento tecnológico.

 

AF: A diferencia de otros proyectos que primero instalan la capacidad industrial, ustedes iniciaron el desembarco mediante la compra de tierras y activos forestales…

AS: Así es. Cuando tomamos la decisión estratégica de ingresar al negocio forestal, el objetivo siempre fue industrializar la materia prima. Nuestra primera etapa consistió en adquirir las plantaciones de Forestal Argentina y Empresas Verdes Argentinas entre Corrientes y Entre Ríos: cerca de 160.000 hectáreas en total, con unas 90.000 forestadas de pino y eucalipto.

La meta siempre fue la integración vertical. Comenzamos por la masa forestal, avanzamos hacia la industria del aserrio y, a futuro, contemplamos la construcción de una central térmica para el aprovechamiento energético de la biomasa e, incluso más a largo plazo, evaluar una planta de celulosa o papel.

Esa fue siempre la visión de Central Puerto al diversificar su cartera de negocios hacia el sector foresto-industrial hace un par de años.

 

AF: ¿Cómo analizan la rentabilidad del negocio y qué obstáculos enfrentan para concretar estas inversiones?

AS: Hay un escenario con matices. En la parte de los desafíos, venimos gestionando la necesidad de adaptar los instrumentos de incentivo, puntualmente extender el alcance del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

Nuestro proyecto es muy grande para las líneas PyME (como el RIMI), pero no alcanza el umbral de US$ 200 millones fijado por el RIGI. Sin embargo, para la escala de la forestoindustria, un proyecto de US$ 85 millones como el de Santa Rosa representa una inversión transformadora para toda la cuenca.

El punto conceptual es que US$ 200 millones pueden ser una cifra estándar en minería o hidrocarburos, pero en la industria de la madera es un piso sumamente elevado.

Un proyecto de US$ 85 millones modifica la economía regional y genera valor desde el primer eslabón. Por eso solicitamos, tanto provincial como nacional, que se contemple la especificidad de nuestro sector.

 

AF: ¿Cuentan con el respaldo institucional para promover este cambio normativo?

AS: Absolutamente. Tanto la administración anterior como la actual del Gobierno de Corrientes han comprendido la problemática y nos acompañan en el planteo ante las autoridades nacionales para adecuar los umbrales del RIGI a proyectos forestoindustriales de esta escala.

Por otro lado, los cuellos de botella críticos residen en la logística y la infraestructura, materias donde el país registra un retraso histórico.

El costo de procesar la madera y transportarla impacta fuertemente en la competitividad exportadora.

 

AF: ¿Cuáles son las limitantes logísticas más urgentes que afectan al NEA?

AS: Los problemas de infraestructura abarcan múltiples planos: caminos internos en mal estado, falta de potencia en las líneas de transporte de energía eléctrica y sobrecostos en el flete.

En materia fluvial, la licitación de la Vía Navegable Troncal y el dragado del río Paraná son pasos indispensables que deberían mejorar la situación en el mediano plazo. Sin embargo, también es urgente revisar la Ley de Cabotaje, cuyo marco actual encarece en exceso el transporte fluvial interno. Convivimos con estas limitantes, pero en la actividad forestal, donde los márgenes son finos, el impacto es inmediato.

 

AF: A pesar de estos condicionantes, ¿cuál es la perspectiva de la empresa hacia el futuro?

AS: Mantenemos una visión profundamente optimista sobre el desarrollo del sector. Vemos que la dinámica de desregulación y la eliminación de trabas burocráticas ya comenzaron.

El RIGI, aun con aspectos por mejorar para nuestro segmento, es un primer paso positivo. En infraestructura se inician licitaciones viales, la habilitación de bitrenes empujará la renovación de la flota de transporte, y la licitación de la hidrovía reactivará la oferta fluvial.

A nivel internacional, el horizonte comercial muestra señales favorables, impulsado por las negociaciones del acuerdo Mercosur-Unión Europea y una demanda global activa. Argentina cuenta con la materia prima y el conocimiento; si consolidamos las condiciones de competitividad, la forestoindustria está llamada a ser un motor central de la economía regional.

 

 

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