Actualmente, la certificación de Manejo Forestal Sustentable FSC abarca aproximadamente 560.000 hectáreas en Argentina, incluyendo cerca de 185.000 hectáreas destinadas a conservación dentro de las unidades de manejo certificadas. “Estos datos reflejan que la certificación no evalúa únicamente la producción forestal, sino también la protección de valores ambientales, sociales y culturales presentes en el territorio”, señalan desde FSC Argentina.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
BUENOS AIRES (19/6/2026).- FSC es un sistema internacional de certificación voluntaria que promueve el manejo responsable de bosques y plantaciones mediante estándares públicos desarrollados con participación equilibrada de actores ambientales, sociales y económicos.
“FSC es un sistema que distingue claramente entre bosques naturales y plantaciones. Ambas pueden ser objeto de certificación, pero están sujetas a requisitos específicos de protección ambiental, respeto por los derechos de las personas, monitoreo y mejora continua”, explican desde FSC Argentina, en respuesta una entrevista con ArgentinaForestal.com
Las organizaciones certificadas tienen el rol de proteger valores ambientales, conservar o restaurar áreas destinadas a conservación y mantener redes de áreas de conservación y ecosistemas nativos dentro de las unidades de manejo, conforme a los requisitos establecidos por los estándares FSC.
También, bajo el manejo forestal sustentable deben resguardar recursos hídricos, respetar los derechos de trabajadores, comunidades y pueblos indígenas y monitorear periódicamente los resultados de su gestión, entre otros principios y criterios establecidos por FSC.
Asimismo, desde el sistema de certificación internacional mantienen una posición clara respecto de la conversión de bosques y áreas de alto valor de conservación.
“Cuando un humedal, pastizal u otro ambiente natural forma parte de un sitio de Alto Valor de Conservación (AVC), su conversión o deterioro es incompatible con el marco FSC”, informaron desde la organización.
Además, bajo este sistema, las tierras convertidas después del 31 de diciembre de 2020 no son elegibles para certificación.
Para conversiones entre el 1 de diciembre de 1994 y el 31 de diciembre de 2020, sólo puede existir una vía de elegibilidad si la organización implementa remediación conforme a la Política para Abordar la Conversión y al Marco FSC para la Remediación.
“La identificación de un sitio de Alto Valor de Conservación (AVC), su mantenimiento (o mejora) y el monitoreo continuo, son requisitos del sistema para las organizaciones certificadas y a su vez, la revisión del cumplimiento forma parte obligatoria de cada instancia de auditoría por parte de las entidades de certificación”, sostienen desde FSC Argentina.
A través de su Política para la Asociación, FSC puede actuar –incluso- frente a actividades inaceptables realizadas por organizaciones asociadas incluso fuera de las áreas específicamente certificadas.
“Las plantaciones forestales gestionadas responsablemente cumplen un rol importante en el abastecimiento de madera, fibras y otros productos forestales renovables, contribuyendo a reducir la presión sobre los bosques nativos y otros ecosistemas naturales”, ratifican.
El sistema internacional nació con la convicción de que los desafíos ambientales y sociales requieren espacios donde distintos actores puedan construir soluciones basadas en evidencia, participación y mejora continua.

«Frente a este escenario, resulta necesario fortalecer todas las herramientas que promuevan la conservación, el respeto por los derechos de las personas, la transparencia y la gestión responsable de los recursos naturales. El sistema de certificación FSC busca contribuir a esos objetivos mediante una herramienta voluntaria, basada en estándares públicos, participación multisectorial y verificación independiente», resumieron ante la consulta de este medio.
Actualmente, bajo el sistema de FSC se encuentran aproximadamente 560.000 hectáreas certificadas en Argentina, incluyendo cerca de 185.000 hectáreas destinadas a conservación dentro de las unidades de manejo certificadas. “Estos datos reflejan que la certificación no evalúa únicamente la producción forestal, sino también la protección de valores ambientales, sociales y culturales presentes en el territorio”, señalan desde la organización.

AF: ¿Cómo se verifica el cumplimiento de los estándares FSC?
FSC Argentina: La certificación FSC se basa en auditorías independientes realizadas por entidades de certificación acreditadas, cuyo desempeño es supervisado por Assurance Services International (ASI).
La certificación tiene una vigencia de cinco años e incluye auditorías anuales de seguimiento.
Las evaluaciones combinan revisión documental, visitas a campo, observación directa de operaciones, entrevistas y consultas a trabajadores, comunidades, organismos públicos, organizaciones sociales y otros actores relevantes.
AF: ¿Qué controles ambientales y sociales exige FSC?
FSC Argentina: Los estándares FSC exigen identificar, mantener y/o mejorar los valores ambientales presentes en las unidades de manejo.
Esto incluye la protección de recursos hídricos, biodiversidad, suelos, ecosistemas representativos y Altos Valores de Conservación, así como la implementación de medidas para prevenir, mitigar y monitorear impactos derivados de las actividades forestales.
En materia social, FSC exige respeto por los derechos de trabajadores, de comunidades locales y pueblos indígenas. Temas
Además de condiciones adecuadas de salud, seguridad y capacitación a los trabajadores, también requiere el relacionamiento y consulta con partes interesadas.
AF: ¿Qué ocurre ante incumplimientos de empresas con plantaciones forestales o denuncias?
FSC Argentina: La certificación FSC no debe interpretarse como una garantía de ausencia absoluta de impactos o conflictos. Se trata de un sistema diseñado para identificar, prevenir, mitigar, monitorear y corregir potenciales impactos ambientales y sociales.
Cuando durante una auditoría se detectan incumplimientos, la entidad de certificación emite “no conformidades” y establece acciones correctivas con plazos definidos. Si los incumplimientos no son corregidos, el certificado puede ser suspendido o cancelado.
Asimismo, cualquier persona u organización puede presentar observaciones o reclamos relacionados con operaciones certificadas. Estas situaciones son evaluadas por las entidades de certificación mediante procedimientos establecidos y mecanismos de seguimiento.
AF: ¿Existen antecedentes de suspensión o cancelación de certificados?
FSC Argentina: Sí. La suspensión, terminación o desvinculación de organizaciones forma parte de las herramientas previstas por FSC cuando se identifican incumplimientos graves o situaciones incompatibles con los requisitos del sistema.
Entre los antecedentes públicos recientes se encuentran investigaciones sobre cadenas de suministro de bambú en Asia Pacífico (2018), que derivaron en terminaciones, suspensiones y no conformidades mayores, y una investigación sobre manejo forestal y cadena de suministro en Vietnam (2025), que concluyó con la terminación de seis certificados.
La transparencia es un principio fundamental de FSC.
AF: ¿Cómo participa la sociedad y cuál es el alcance de FSC en Argentina?
FSC Argentina: FSC promueve espacios permanentes de diálogo, consulta y participación para abordar temas vinculados al manejo forestal responsable, la conservación y los impactos ambientales y sociales de las actividades productivas, con ambientalistas, representantes de trabajadores, pueblos indígenas, organizaciones comunitarias, instituciones académicas, profesionales independientes y empresas.
Los estándares, políticas y procedimientos FSC son revisados periódicamente mediante procesos participativos. Cada tres años, la Asamblea General reúne a miembros de todo el mundo para debatir y votar propuestas que orientan la evolución del sistema.
Las observaciones, propuestas e inquietudes provenientes de organizaciones de la sociedad civil, comunidades, sectores académicos, organismos públicos y empresas forman parte de este proceso de mejora continua y fortalecimiento permanente del sistema.
Frente a este escenario, resulta necesario fortalecer todas las herramientas que promuevan la conservación, el respeto por los derechos de las personas, la transparencia y la gestión responsable de los recursos naturales.
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