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Más allá del «ecocidio» | «La protección de pastizales y humedales debe acelerarse, pero la producción y la conservación pueden coexistir», destacan desde PEFC Argentina  

El Dr. Gustavo Zurita, miembro de la Junta Directiva de PEFC Internacional, investigador del CONICET y docente de la UNaM, analizó el fallo que cuestiona el modelo de monocultivo forestal en Corrientes. Sostiene que la sentencia debe interpretarse como un llamado de atención sobre la necesidad de ampliar la protección de ecosistemas nativos más allá de los bosques y destaca que la certificación forestal es una herramienta para mejorar continuamente los estándares ambientales y sociales.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

 

ARGENTINA (8/6/2026).- El reciente fallo del denominado Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, que calificó al modelo forestal basado en plantaciones de pino y eucalipto en grandes extensiones en Corrientes como un supuesto «ecocidio», abrió nuevamente el debate sobre la sustentabilidad de las forestaciones con destino comercial, la conservación de los ecosistemas de pastizales y humedales, y el rol de las certificaciones internacionales en la gestión forestal en el territorio.

El Dr. Gustavo Zurita es integrante de la Junta Directiva de PEFC Internacional, Licenciado y Doctor en Biología, investigador del CONICET, docente de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones e integrante de la ONG Centro de Investigación del Bosque Atlántico (CEIBA), y consideró que el fallo difundido representa una oportunidad para profundizar una discusión necesaria sobre el futuro de los ecosistemas y los sistemas productivos.

«El fallo se debería entender como un llamado de atención de diferentes sectores de la sociedad civil preocupados por la sustentabilidad y el futuro. Nos invita a tener una mirada más amplia sobre la naturaleza y la producción, entendiendo que los bosques nativos son vitales para nuestra supervivencia, pero que no son los únicos ecosistemas importantes que existen», expresó en la entrevista con ArgentinaForestal.com.

Desde su experiencia en investigación y certificación forestal, Zurita considera que la discusión actual se aborda a escala de paisaje, integrando producción, conservación y restauración de ecosistemas.

«La mayoría tenemos un interés genuino en el desarrollo sustentable, donde el bienestar humano y la naturaleza puedan convivir a largo plazo. Este es el objetivo último de los sistemas de certificación que, como todo, no son perfectos, pero tienen espacios de discusión abierta que permiten una mejora continua. La protección de los pastizales ocupa un lugar de debate en la agenda global. Espero que este fallo derive en nuevas discusiones constructivas que conduzcan en esa dirección», señaló.

«El sector forestal es uno de los más controlados de Argentina»

ArgentinaForestal.com (AF): El Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza sostiene que los monocultivos forestales constituyen un «ecocidio». ¿Cuál es la posición de PEFC sobre las plantaciones, los bosques y los ecosistemas de pastizales?

Gustavo Zurita: Entre los sistemas de producción primaria, sean agropecuarios, agrícolas y pecuarios, el sector forestal es probablemente uno de los más controlados y “observados” en Argentina.

Casi la mitad de la superficie forestal implantada del país cuenta con certificaciones PEFC, FSC o ambas, lo que implica auditorías permanentes y controles nacionales e internacionales sobre aspectos ambientales y sociales. (NdR: en el país se registran cerca de 1,3 millones de hectáreas de bosques implantados).

Es difícil encontrar otro sector productivo que esté sometido a un nivel de exigencia similar.

Sin embargo, hay tres aspectos que considero importantes destacar cuando se analiza la realidad forestal de Corrientes.

El primero es que existe un fuerte sesgo hacia la conservación, mantenimiento y restauración de los bosques nativos. Esto ocurre no solo en las certificaciones, sino también en las políticas públicas y en la normativa internacional.

Un ejemplo es el Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR), que prohíbe expresamente la deforestación y degradación de bosques nativos. Las empresas forestales que exportan a Europa deben demostrar que no han afectado bosques desde 2020.

Sin embargo, no existe una normativa equivalente para ecosistemas abiertos como los pastizales o humedales. Por eso considero fundamental ampliar la mirada hacia la protección de todos los ecosistemas nativos y no exclusivamente de los bosques.

Esta situación es particularmente relevante en la provincia de Corrientes, donde predominan justamente los pastizales y humedales.

Un segundo aspecto es que este sesgo también se refleja en las áreas protegidas. Históricamente, la conservación se concentró en los bosques, mientras que los pastizales y humedales recibieron mucha menor atención.

Afortunadamente esto está empezando a cambiar. La creación del Parque Nacional Iberá y otras iniciativas recientes muestran una evolución positiva. También muchas empresas forestales mantienen áreas privadas de conservación que incluyen estos ecosistemas y realizan monitoreos permanentes.

Creo que estamos atravesando un cambio de paradigma respecto a la valoración de los ecosistemas no boscosos y espero que se traduzca en medidas concretas de conservación y restauración.

El tercer aspecto es la diferencia que existe entre grandes empresas forestales y pequeños productores. Uno de los grandes desafíos para PEFC es lograr que la certificación llegue también a estos últimos.

Los costos y la complejidad administrativa suelen dificultar su incorporación. Los esquemas de certificación grupal están ayudando a revertir esta situación, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.

Bosques, plantaciones y una discusión que va más allá de las definiciones

AF: ¿Cómo definen bosques y plantaciones? ¿Por qué muchas veces todo es definido como bosque?

Gustavo Zurita: Las definiciones varían mucho según los países y los contextos. Pero nuevamente reflejan ese sesgo histórico hacia la protección de los bosques más que hacia los ecosistemas en general.

Personalmente, considero que la discusión «bosques versus plantaciones» no siempre resulta productiva porque no se trata de categorías completamente opuestas. Lo que existe es un gradiente ambiental.

En un extremo podemos encontrar plantaciones altamente intensificadas y en el otro, bosques nativos bien conservados. Entre ambos hay innumerables situaciones intermedias.

Tomando como referencia la normativa europea, aunque no necesariamente refleje nuestra realidad de manera perfecta, podríamos diferenciar:

  • Bosques nativos: ecosistemas forestales que mantienen sus atributos ecológicos, biodiversidad y funciones naturales.
  • Bosques plantados: ecosistemas implantados que, con el tiempo, recuperan atributos ecológicos y funciones similares a los bosques naturales.
  • Plantaciones forestales: ecosistemas implantados con fines predominantemente productivos.
    Pero la pregunta clave es otra: ¿dónde entran los pastizales y humedales en esta discusión?

La sustentabilidad hoy se analiza a escala de paisaje. Desde esa perspectiva es posible compatibilizar producción y conservación dentro de territorios privados mediante áreas de alto valor de conservación, corredores ecológicos y otras herramientas de manejo.

 

AF: ¿Una empresa certificada PEFC puede generar los impactos denunciados? ¿Qué controles ambientales y sociales exige la certificación?

Gustavo Zurita: Las empresas certificadas están sujetas a auditorías periódicas y rigurosas sobre todos los aspectos de sus operaciones.

Por supuesto, ningún sistema productivo está libre de impactos y ninguna auditoría es perfecta. La sustentabilidad no es una condición que se alcanza de una vez y para siempre.

Las certificaciones funcionan como sistemas dinámicos de mejora continua. Detectan falencias, corrigen procesos y actualizan sus estándares a medida que surge nueva evidencia científica.

También es importante aclarar que la certificación, por sí sola, no garantiza la sustentabilidad absoluta.

Se trata de una herramienta muy poderosa que debe complementarse con legislación, políticas públicas, incentivos económicos y participación de la sociedad civil.

La sustentabilidad es un proceso gradual que requiere monitoreo permanente y capacidad de adaptación.

 

AF: ¿Qué controles ambientales y sociales exige una certificación?

Gustavo Zurita: El estándar forestal de PEFC Argentina establece un modelo de gestión con criterios de desempeño que le permiten al productor manejar sus recursos forestales de forma sostenible, en camino a la sostenibilidad, entendiendo que la sostenibilidad es un proceso de gestión constante.

Este modelo de gestión incluye la verificación sistemática del cumplimiento de esos criterios de desempeño ambientales, sociales y también productivos y legales. Estos son desde el mantenimiento de la salud y la vitalidad de los ecosistemas; mantenimiento y fomento de las funciones productivas de los bosques; mantenimiento, conservación y/o mejora adecuada de la diversidad biológica en la unidad de gestión; mantenimiento o mejora adecuada de las funciones protectoras de los bosques en la gestión forestal, en particular, suelo y agua, y mantenimiento o mejora adecuada de las funciones y condiciones socioeconómicas.

Para ello, los productores establecen de sistemas de monitoreo de las variables que le permitan evaluar su nivel de desempeño vinculados a esos criterios. A este procedimiento se le suman, otra vez, las auditorías internas, las auditorías externas anuales y las consultas a las partes interesadas.

 

AF: ¿Cómo se auditan temas como agua, biodiversidad y relación con comunidades?

Gustavo Zurita: Las auditorías comienzan con la documentación de la empresa, plan de gestión, procedimientos, registros de monitoreo, identificación de las partes interesadas, cartografía, continúan en el campo, en el terreno y con entrevistas a las partes interesadas.

Importante, estas partes interesadas no es un conjunto anónimo, tienen nombre y apellido, una relevancia, un entendimiento por parte del equipo auditor de cómo son afectadas por lo bueno y por lo malo por esa gestión forestal en particular. Van desde el vecino inmediato, la maestra, el bombero, el representante de la comunidad indígena vecina, el técnico del INTA, el investigador del CONICET, la ONG, el gendarme, y demás.

Luego, toda esa evidencia recolectada es validada y verificada y con todo eso se arriba a conclusiones de auditoría, cumple o no cumple cada requisito del estándar. En el caso que corresponda, se analiza si hay desvío, si es grave y debe ser resuelto de inmediato.

Y acá volvemos a los controles del proceso, la acreditación del organismo de certificación es clave para evaluar la competencia del equipo auditor que participa en cada auditoria, si requiere o no aparte de los auditores expertos ambientales y sociales. Y la acreditación en la certificación PEFC es obligatoria, y de todo ello existen registros públicos. Y todo este proceso, todos los años.

Otra vez, la certificación no es infalible, es una muy buena herramienta, que sistemáticamente se revisa, se discute públicamente, se corrige y mejora.

Pastizales, humedales y áreas de alto valor de conservación

AF: ¿La certificación PEFC permite plantar pinos o eucaliptos sobre humedales o pastizales de alto valor de conservación?

Gustavo Zurita: Como señalé anteriormente, históricamente hubo una mayor atención hacia los bosques que hacia otros ecosistemas.

Sin embargo, las empresas certificadas tienen la obligación de identificar áreas de alto valor de conservación mediante criterios técnicos objetivos.

Una vez identificadas, estas áreas no pueden ser afectadas por las operaciones forestales. Además, deben ser protegidas y monitoreadas para garantizar que sus atributos ecológicos se mantengan en el tiempo.

Creo que en los próximos años veremos avances importantes en relación con la valoración y protección específica de pastizales y humedales.

 

AF: ¿Qué diferencia existe entre una plantación certificada y una plantación sin estos estándares?

Gustavo Zurita: La diferencia es significativa.

La certificación obliga a las empresas a cumplir estándares ambientales y sociales mucho más exigentes que los requeridos en muchas operaciones no certificadas.

Pero además funciona como una guía para avanzar hacia modelos productivos cada vez más sustentables.

Estamos atravesando un cambio de paradigma que busca dejar atrás sistemas enfocados exclusivamente en la rentabilidad económica para avanzar hacia modelos que integren también objetivos sociales y ambientales.

Ese proceso lleva tiempo, pero las certificaciones son un aliado fundamental para lograrlo.

El fallo y el debate sobre el «ecocidio»

AF: ¿La certificación reconoce límites ambientales para la expansión forestal? ¿Cómo interpreta este alerta de «ecocidio» en Corrientes?

Gustavo Zurita: La certificación exige el cumplimiento de toda la legislación vigente y la conservación de áreas de alto valor ambiental.

Los límites claros para la expansión forestal son: la no conversión y no degradación forestal, y también no realizar forestación sobre sitios identificados como prioritarios para la conservación.

Personalmente interpreto este fallo como un llamado de atención sobre la necesidad de acelerar los procesos de protección y restauración de pastizales y humedales.

También hay otros temas relevantes que deben abordarse, como la invasión de especies forestales hacia ecosistemas nativos y el papel que pueden desempeñar las plantaciones en los escenarios de incendios.

Los sistemas de certificación no son perfectos. Su principal objetivo es equilibrar la sustentabilidad económica, ambiental y social.

Una de sus fortalezas es precisamente la capacidad de incorporar nuevos conocimientos científicos y responder a los reclamos legítimos de la sociedad.

Hoy el manejo sustentable se piensa a escala de paisaje. Pretender que cualquier sistema productivo mantenga exactamente los mismos atributos que un ecosistema natural es poco realista.

Lo importante es construir paisajes donde coexistieran áreas productivas, espacios de conservación, corredores ecológicos y mecanismos efectivos de restauración.

Quiero creer que estamos avanzando en esa dirección.

Dr. Gustavo Zurita

Un debate que también llega a PEFC Internacional

AF: ¿El sistema PEFC analiza este tipo de cuestionamientos en sus instancias internacionales?

Gustavo Zurita: Absolutamente.

PEFC cuenta con un consejo internacional integrado por representantes de distintos sectores: productores, organizaciones ambientales, académicos, investigadores y otros actores vinculados al sector forestal.

Es un espacio ad honorem que trabaja a escala global y donde la mayor parte de las discusiones están vinculadas justamente a cuestiones ambientales y sociales.

Cuando surgen conflictos o cuestionamientos relacionados con la certificación, son analizados seriamente y se buscan respuestas concretas.

Este tipo de planteos reciben especial atención y seguramente también serán debatidos en esos ámbitos.

 

AF: ¿Hay evidencia científica que indique que los monocultivos de pino y eucalipto producen «ecocidio»?

Gustavo Zurita: La ciencia no utiliza el término «ecocidio». Es un concepto que pertenece más al ámbito jurídico, político o de la sociedad civil.

Lo que hace la ciencia es medir impactos ambientales y sociales, evaluar sus consecuencias y proponer formas de mitigarlos.

Como ocurre con cualquier sistema productivo, los impactos dependen en gran medida del manejo que se realice.

Y vuelvo a insistir en un punto central: la certificación forestal constituye una herramienta concreta para avanzar hacia mejores prácticas ambientales y sociales.

Implica cambios profundos dentro de las empresas y de los sistemas productivos. Son transformaciones que ocurren gradualmente, pero que permiten avanzar hacia modelos cada vez más sustentables.

 

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