Desde la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel remarcaron que el proyecto de ARPULP SA, a instalarse en el Parque Industrial Ituzaingó entre 2026-2030, fortalecerá la capacidad productiva, impulsará exportaciones forestales y su concreción posiciona a la Argentina en la bioeconomía global. Con una inversión cercana a los USD 2.000 millones para la instalación de una planta de producción de celulosa de fibra larga de pino (fluff), la planta industrial tendrá una capacidad estimada de entre 800.000 y 1.000.000 de toneladas anuales y un consumo proyectado de 5 millones de metros cúbicos de madera de pino.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
BUENOS AIRES (17/4/2025).- «La industria celulósico-papelera argentina suma un proyecto estratégico que marca un nuevo horizonte de crecimiento», señalan desde la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP). Desde la entidad que nuclea a las principales empresas del sector, consideran que el Proyecto ARPULP SA anunciado en Corrientes este jueves, no solo fortalecen la capacidad productiva del país, sino que también envían una señal clara de confianza en las condiciones estructurales de la Argentina para el desarrollo de inversiones de largo plazo.
El proyecto ARPULP contempla una inversión cercana a los USD 2.000 millones para la instalación de una planta de producción de celulosa de fibra larga de pino (fluff) en el Parque Industrial de Ituzaingó. Con una capacidad estimada de entre 800.000 y 1.000.000 de toneladas anuales y un consumo proyectado de 5 millones de metros cúbicos de madera de pino, la iniciativa estará orientada principalmente a abastecer mercados internacionales, en línea con la creciente demanda global de productos derivados de fibras renovables.
Se trata de una de las inversiones industriales más relevantes de las últimas décadas en el país y representa un avance significativo en la industrialización del recurso forestal disponible, especialmente en la región del NEA, donde se concentra una parte sustancial de las plantaciones de pino.
La posibilidad de transformar esta materia prima en productos de mayor valor agregado dentro del territorio nacional constituye un paso clave para fortalecer la competitividad de toda la cadena.
En un contexto global que demanda cada vez más soluciones basadas en recursos renovables, el sector celulósico-papelero se posiciona como un actor estratégico para el crecimiento sostenible.
Impacto económico y desarrollo regional
El impacto económico del proyecto será significativo, según adelantó el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés. Se estima la generación de alrededor de 13.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos durante sus distintas etapas, lo que contribuirá a dinamizar las economías regionales y a consolidar un entramado productivo con fuerte anclaje local.
Asimismo, la planta podría alcanzar niveles de facturación cercanos a los USD 900 millones anuales, reforzando su potencial como generadora de divisas en un contexto donde la expansión exportadora resulta estratégica para el país.
El proyecto prevé iniciar sus obras en 2026 y alcanzar su puesta en marcha hacia 2030 en el Parque Industrial de Ituzaingó.
Desde el punto de vista tecnológico, la iniciativa contempla el desarrollo de una instalación de última generación, alineada con estándares internacionales en materia de eficiencia y sostenibilidad, aspectos cada vez más relevantes en el contexto de la bioeconomía global.
En este sentido, el proyecto se inscribe en las tendencias que promueven el uso responsable de recursos renovables y la sustitución de materiales de origen fósil. El estudio de factibilidad e ingeniería conceptual cuenta con la asesoría de la consultora internacional AFRY, que también participó en el Plan Estratégico Forestoindustrial 2030.
El cronograma preliminar contempla la realización de estudios ambientales y de ingeniería en los próximos años, seguidos por la etapa de construcción, lo que implicará además el desarrollo de infraestructura complementaria y la articulación con actores públicos y privados.
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Una señal de confianza y una nueva etapa para el sector
Desde la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP) reiteraron el mensaje conjunto del Consejo Foresto-industrial Argentino (CONFIAR) de que «este tipo de proyectos no solo amplían la capacidad productiva, sino que representan una señal concreta de confianza en la Argentina como destino de inversiones industriales de gran escala».
En un escenario internacional donde crece la demanda de soluciones sostenibles, la cadena celulósico-papelera se consolida como un motor para impulsar el desarrollo económico y territorial.
Este proyecto, coinciden las distintas fuentes desde el sector, abre una nueva etapa para la industria, generando oportunidades para la innovación, el empleo y la inserción internacional, al tiempo que reafirma el rol estratégico de la actividad en la transición hacia una economía más sostenible.
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