Un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) advierte que las brechas de género en el trabajo persisten en todo el país y se profundizan según la región. Cada 8 de marzo vuelve a instalarse un debate recurrente: las brechas de género en el mundo del trabajo. Aunque el diagnóstico se repite año tras año, los datos muestran que las desigualdades persisten en Argentina.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
BUENOS AIRES (8/3/2026).- Según un análisis del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) basado en datos recientes del INDEC, las mujeres participan menos del mercado laboral, enfrentan mayores dificultades para conseguir empleo y, cuando lo logran, lo hacen con mayor frecuencia en condiciones informales.
Sin embargo, el informe advierte que hay una dimensión que suele quedar fuera de la conversación: el territorio. Las desigualdades de género en el mercado laboral no se distribuyen de manera uniforme en el país. También tienen geografía.
A nivel nacional, cerca de siete de cada diez varones participan del mercado de trabajo, mientras que entre las mujeres lo hace poco más de la mitad (53%). La diferencia alcanza 17 puntos porcentuales, una brecha que se replica en todas las regiones del país.
No obstante, en algunas zonas las desigualdades son aún mayores. Los datos muestran diferencias más marcadas en:
- Cuyo: 20,9 puntos porcentuales
- NEA: 19,8 puntos porcentuales
- NOA: 19,6 puntos porcentuales

Menos empleo y mayor informalidad
La desigualdad también aparece cuando se analiza el acceso efectivo al empleo. Mientras que alrededor de dos tercios de los varones tienen trabajo, entre las mujeres la proporción se ubica entre el 48,7% y el 58,4%, según la región.
En términos de brecha, las diferencias en la tasa de empleo oscilan entre 14 y 21,4 puntos porcentuales, con mayores disparidades nuevamente en regiones del norte y el oeste del país.
En cuanto al desempleo, el panorama es más heterogéneo. Las mujeres registran tasas de desocupación más altas en algunas regiones, como:
- Gran Buenos Aires: brecha de 2,8 puntos porcentuales
- Cuyo: 2,3 puntos porcentuales
En otras zonas la diferencia es menor, como en Patagonia y el NOA, donde la brecha ronda 0,5 puntos porcentuales. Sin embargo, la tendencia general se mantiene: las mujeres enfrentan mayores dificultades para acceder a un empleo.
El análisis de CIPPEC también muestra que la informalidad laboral es mayor entre las mujeres en todas las regiones del país.
Los porcentajes de empleo no registrado femenino van desde:
- 38,2% en la Patagonia
- hasta 49,5% en Cuyo
A nivel nacional, casi cuatro de cada diez mujeres ocupadas trabajan en la informalidad, una cifra 3,1 puntos porcentuales mayor que la de los varones.

Género y territorio: una doble desigualdad
Para los especialistas, estas brechas no solo reflejan desigualdades en el acceso al trabajo, sino también la intersección entre dos problemas estructurales de la Argentina: la desigualdad de género y la desigualdad territorial.
Cuando el mercado laboral ofrece menos oportunidades, las mujeres suelen ser las primeras en quedar relegadas. Entre los factores que explican esta situación se destacan:
- la distribución desigual de las tareas de cuidado,
- las menores oportunidades de inserción en sectores dinámicos de la economía,
- la escasa disponibilidad de servicios de cuidado infantil,
- y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar.
En regiones donde el tejido productivo es más limitado y los empleos formales son escasos, estas barreras se amplifican.
Desarrollo regional con perspectiva de género
El informe advierte que este escenario cobra mayor relevancia en el actual debate sobre el desarrollo productivo del país, que suele enfocarse en sectores de alta productividad con fuerte presencia en las economías regionales.
Sin embargo, muchos de esos sectores continúan siendo marcadamente masculinizados, lo que plantea el desafío de incorporar una perspectiva de género para evitar que las brechas laborales se profundicen.
Para los especialistas, hablar de desarrollo regional también implica hablar de género. Reducir las desigualdades en el mercado laboral no es solo una cuestión de equidad, sino también una oportunidad económica.
Diversos estudios muestran que una mayor participación femenina en el mercado de trabajo impulsa el crecimiento, mejora los ingresos de los hogares y fortalece la productividad de las economías regionales.
Un desafío federal
Avanzar hacia un mercado laboral más equitativo requiere abordar barreras estructurales en todo el país. Entre las políticas señaladas por los especialistas se destacan:
- la redistribución del trabajo doméstico y de cuidados,
- la expansión de servicios de cuidado accesibles,
- la ampliación de licencias familiares,
- la promoción del empleo femenino en sectores dinámicos,
- y estrategias para reducir la informalidad laboral.
Pero también implica incorporar una mirada federal a la agenda de igualdad, teniendo en cuenta las diferencias productivas y sociales entre regiones.
Las cifras muestran con claridad que el género y el territorio siguen condicionando las oportunidades laborales en Argentina. Mientras esas desigualdades persistan, advierten los especialistas, el desarrollo seguirá siendo incompleto.
Porque cerrar las brechas de género no es solo una agenda de derechos, sino también una condición para construir un país con más oportunidades, crecimiento y equidad territorial.





