Región NEA | La foresto-industria perdió 10 mil empleos desde 2012 y cayó hasta 7% en los últimos tres años, pese a un repunte de actividad en 2025

El sector, que supo superar los 100 mil puestos registrados en 2011-2012, en la actualidad ronda en los 90 mil empleos en toda la cadena productiva. Aunque la actividad industrial creció 12% en 2025, el empleo volvió a caer y la recuperación aún es insuficiente para revertir el retroceso acumulado, según datos analizados por el economista de la IERAL Fundación Mediterránea, Gerardo Alonso Schwarz.

 

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

 

BUENOS AIRES Y MISIONES (16/2/2026).- El sector forestoindustrial argentino, uno de los de mayor tasa de crecimiento a nivel mundial y con una superficie forestada cercana al 1,3 millones de hectáreas de bosques cultivados -con cerca de 900 mil concentradas en la Mesopotamia- atraviesa una etapa de reconfiguración estratégica o reestructuración profunda en la Región del NEA.

A pesar de ser una actividad con una estructura productiva diversificada, que en su cadena de valor abarca desde madera sólida hasta pasta celulósica, papel y generación de energía con biomasa, el empleo y la actividad muestran un balance dispar en los últimos años.

Según el reciente análisis de Gerardo Alonso Schwarz, economista jefe del IERAL NEA, explica que «el sector llegó a más de 100 mil puestos de trabajo registrados a nivel nacional en 2011 y 2012. Sin embargo, desde entonces evidenció un estancamiento y actualmente registra alrededor de 90 mil empleos formales».

En los últimos tres años, la caída del empleo osciló entre el 5% y el 7% en prácticamente todos los subsectores —silvicultura, aserrado, productos de madera y papel— con excepción del rubro muebles, que tras una baja en 2024 logró recuperarse en 2025.

Empleo: peor desempeño que el promedio nacional

Al comparar el especialista los datos de la dinámica sectorial con el total de la economía argentina, el contraste es claro. Entre 2010 y 2023, el empleo registrado total creció 14%, mientras que en la forestoindustria cayó 4%.

En 2024, el empleo general volvió a retroceder y mostró una leve recuperación en 2025 (+0,3%), pero el sector forestal sufrió una contracción del 3,1% en 2024 y del 1,3% adicional en 2025.

La pregunta central, plantea Schwarz, es qué explica esta dinámica.

En su análisis pone el foco en la industria del aserrado y la remanufactura de madera —tableros, madera estructural, molduras y pisos, entre otros productos— donde conviven dos realidades. Por un lado, empresas medianas y grandes con alto nivel tecnológico y orientación exportadora; por otro, una extensa red de PyMEs fuertemente dependientes del mercado interno, especialmente de la construcción.

Solo en la provincia de Buenos Aires operan más de 750 PyMEs del sector, a las que se suman más de 400 en Misiones y más de 200 en Corrientes.

El Índice de Producción Industrial de Madera (IPI Madera) registró en 2023 una caída del 6%, impulsada por la baja del 4% en la construcción y una fuerte contracción de las exportaciones (-19%).

En 2024 el retroceso fue aún más pronunciado: -14%, explicado principalmente por el derrumbe del 27% en la actividad de la construcción, que no logró compensarse pese al crecimiento del 18% en exportaciones.

En 2025, el indicador mostró un repunte del 12%, acompañado por un nuevo crecimiento exportador y una leve recuperación del sector de la construcción. Sin embargo, esta mejora todavía no alcanza para recuperar los niveles de actividad previos a la crisis.

Importaciones y nuevos desafíos tecnológicos

En cuanto a importaciones, el ingreso de madera y derivados se concentra principalmente en tableros de fibras y partículas. Aunque en 2024 crecieron 114%, totalizaron apenas 13 millones de dólares en 2025, un volumen aún acotado dentro del mercado.

Más allá de la coyuntura, el sector enfrenta desafíos estructurales. Entre ellos, cambios tecnológicos en la construcción, como es un mayor uso de perfilería metálica en reemplazo de madera, y la expansión de viviendas industrializadas, incluso importadas.

Schwarz destaca en su artículo titulado «Los desafíos de la Forestoindustria: del mercado interno a la escala global»,  que la dinámica exportadora y la política nacional de apertura comercial, junto con acuerdos con la Unión Europea y Estados Unidos, representan oportunidades relevantes.

No obstante, el proceso de reconversión para un amplio universo de PyMEs resulta complejo.

Entre las líneas de trabajo señaladas por referentes sectoriales figuran:

  • Acceso a financiamiento para capital de trabajo e innovación tecnológica.
  • Créditos hipotecarios que impulsen la construcción.
  • Reducción de costos logísticos internos hasta puertos como Zárate y Buenos Aires.
  • Disminución del costo energético.
  • Certificaciones ambientales exigidas por mercados internacionales, como FSC (Forest Stewardship Council).

El rol del RIMI y las provincias

En el plano legislativo, el Régimen de Incentivos a las Inversiones Medianas (RIMI) aparece como una herramienta destinada a complementar al RIGI —orientado a grandes proyectos— y fomentar inversiones en PyMEs a partir de montos mínimos de 150 mil dólares.

El esquema contempla amortización acelerada en Ganancias y devolución de créditos fiscales por inversiones productivas.

Si bien el instrumento es valorado positivamente por su alcance a empresas medianas y pequeñas, Schwarz advierte que la magnitud del desafío sectorial excede las herramientas previstas.

En ese sentido, los gobiernos provinciales y municipales también tienen margen para actuar: reducción de impuestos distorsivos, incentivos fiscales a la reconversión, inversiones en infraestructura logística y transporte fluvial, y esquemas diferenciales de tarifas energéticas para industrias en modernización.

Actualmente, el mercado forestoindustrial transita una etapa de reconfiguración. Mientras las exportaciones muestran señales de dinamismo, el consumo doméstico intenta estabilizarse tras tocar piso.

El desafío, concluye el economista, es transformar las claras ventajas comparativas en producción primaria en verdadera competitividad industrial.

Para que el reciente repunte de actividad se traduzca en recuperación sostenida del empleo, será necesario un esfuerzo coordinado entre Nación, provincias y municipios que acompañe el proceso de modernización y permita que el potencial del sector se convierta en crecimiento efectivo y generación de trabajo formal.

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