Tres tragedias recientes ocurridas en Estados Unidos y Europa -inundaciones en Texas, secuelas de incendios en California y una ola de calor mortal en Europa- exponen las crecientes consecuencias del cambio climático incluso en regiones consideradas con mayores recursos. La falta de preparación, los recortes en sistemas de alerta y la lenta transición energética agravan el impacto de eventos extremos.
Por Patricia Escobar
@argentinaforest
ESTADOS UNIDOS (8/7/2025).-Las recientes tragedias climáticas en Texas, California y Europa exponen la creciente vulnerabilidad del Norte Global frente al cambio climático, con miles de muertes, desplazamientos y daños estructurales. A pesar de contar con recursos y capacidad técnica, las respuestas institucionales han sido insuficientes.
A pesar de su capacidad técnica, responsabilidad histórica y disponibilidad financiera, las respuestas a la crisis climática en el Norte Global siguen siendo limitadas, fragmentadas y, en muchos casos, ineficaces.

- Texas bajo el agua: inundaciones mortales y recortes en políticas climáticas
El pasado 4 de julio, día nacional de Estados Unidos, lluvias torrenciales provocaron inundaciones catastróficas en todo Texas. Carreteras anegadas, autos arrastrados por la corriente y dramáticos operativos de rescate marcaron la jornada. Según CNN, al 7 de julio se habían confirmado casi 90 muertes, incluyendo 27 personas -muchos niños- del Camp Mystic, ubicado cerca del río Guadalupe, que se desbordó hasta nueve metros en algunas zonas.
El evento fue analizado por ClimaMeter, que confirmó que el cambio climático intensificó las condiciones meteorológicas que causaron las lluvias extremas. Sin embargo, muchas personas no recibieron alertas a tiempo, revelando fallas en la llamada “última milla” de los sistemas de comunicación de riesgos.
La catástrofe ocurre en un contexto alarmante: este año se desmantelaron los últimos fondos del programa BRIC, esencial para reforzar la resiliencia climática. También se recortaron recursos al Servicio Meteorológico Nacional y se amenaza con eliminar la agencia FEMA. Mientras tanto, los eventos extremos se multiplican.
Bill McGuire, profesor emérito de Geofísica y Riesgos Climáticos de la UCL, alertó: “Estas devastadoras inundaciones son exactamente lo que cabría esperar en un mundo más cálido. Las tormentas más lentas y cargadas de humedad descargan lluvias extremas en áreas reducidas y en poco tiempo”.
Daniel Swain, de la UCLA, coincidió: “Este tipo de lluvias récord está aumentando rápidamente. No se trata de si el cambio climático influyó, sino de cuánto”.
Más contundente fue Hannah Cloke, hidróloga de la Universidad de Reading: “Que tantos niños mueran arrastrados por una inundación es una tragedia inimaginable. Las fallas humanas dentro de un sistema de alerta temprana pueden ser fatales. La falta de imaginación también puede matar”.

- California: seis meses después del fuego, abandono y contaminación
Mientras tanto, en California, se cumplen seis meses desde los incendios que destruyeron más de 16.000 viviendas y comercios en Los Ángeles. Lejos de haber quedado atrás, las consecuencias siguen activas: miles de personas desplazadas -una cuarta parte de ellas fuera del estado-, contaminación ambiental persistente y una creciente desconfianza hacia las aseguradoras.
El gobierno estatal abrió una investigación contra State Farm por irregularidades en el manejo de siniestros. Mientras tanto, compañías de seguros reportan ganancias récord y las petroleras -principales responsables del cambio climático- siguen aumentando sus beneficios.

- Europa sofocada: la ola de calor mató a 1.500 personas más por el cambio climático
Entre el 23 de junio y el 2 de julio, una intensa ola de calor afectó a gran parte de Europa y provocó al menos 1.500 muertes adicionales atribuibles directamente al cambio climático. Así lo concluyó un análisis preliminar liderado por científicos del Imperial College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine.
El estudio revela que la quema de combustibles fósiles triplicó el número esperado de muertes. Las ciudades más afectadas fueron Milán, Barcelona, París, Londres y Roma. La mayoría de las víctimas eran adultos mayores. Los investigadores señalan que las cifras ya superan tragedias previas como las inundaciones de Valencia en 2024 y las de Alemania y Bélgica en 2021.
“El cambio climático mata”, afirmó el Dr. Garyfallos Konstantinoudis, profesor del Instituto Grantham para el Cambio Climático y el Medio Ambiente del Imperial College de Londres, y fue contundente: «Está intensificando las olas de calor y llevando al límite a las personas vulnerables. Este estudio demuestra que cada fracción de grado de calentamiento marca una gran diferencia, ya sea 1,4, 1,5 o 1,6 °C. Estos cambios aparentemente pequeños provocarán olas de calor más intensas y un enorme aumento de las muertes por calor».
Dr. Ben Clarke, investigador del Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres se refirió a las olas de calor, y sostuvo que estas no dejan un rastro de destrucción como los incendios forestales o las tormentas.
“Sus efectos son en su mayoría invisibles, pero silenciosamente devastadores: un cambio de solo 2 o 3 °C puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para millas de personas. Nuestro estudio muestra lo peligroso que ya es el cambio climático con solo 1,3 °C de calentamiento. Sin embargo, podríamos alcanzar los 3 °C en este siglo, a menos que los países aceleren la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables Esto provocaría olas de calor más intensas en Europa, causando más muertes y ejerciendo una mayor presión sobre los sistemas sanitarios”.
A su vez, la Dra. Friederike Otto, profesora de Ciencias Climáticas en el Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres, expresó sobre el estudio liderado por científicos del Imperial College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine que “se expone que quemar más petróleo, carbón y gas matará a más personas. La única forma de evitar que las olas de calor en Europa sean aún más mortíferas es dejar de quemar combustibles fósiles. Pasar a las energías renovables, construir ciudades que puedan soportar el calor extremo y proteger a los más pobres y vulnerables es absolutamente esencial para salvar millas de vidas cada año».

Conclusión: la urgencia de formar líderes y gestores de riesgo
Las evidencias son contundentes: el cambio climático ya está cobrando vidas. Y aunque el Norte Global cuenta con mayores recursos, sus respuestas institucionales han sido insuficientes. Los sistemas de alerta temprana fallan, las aseguradoras evaden responsabilidades y la infraestructura no resiste los embates del clima extremo.
La solución no es solo tecnológica: urge una formación transversal en gestión de riesgos, liderazgo climático y acción preventiva. Sin esa transformación educativa y política, el costo humano seguirá creciendo.








