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“La madera es el futuro”: la mirada patagónica sobre la revolución en la construcción sustentable

El arquitecto Maximiliano La Sala observa con entusiasmo el avance de la construcción en madera a nivel global, especialmente en proyectos como Stockholm Wood City, en Suecia. Desde la Patagonia, afirma que la tecnología CLT representa una alternativa ecológica y eficiente al hormigón y al acero, y que la Argentina -con experiencias incipientes- aún tiene un gran camino por recorrer.

 

Fuente: Con información de Diario Río Negro

 

RIO NEGRO (3/7/2025).- Desde su estudio en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, el arquitecto Maximiliano La Sala sigue con atención el avance de Stockholm Wood City, el proyecto de ciudad de madera más grande del mundo que se construye en Suecia. Con 250.000 metros cuadrados, el desarrollo incluirá oficinas, viviendas, comercios y parques, todo pensado bajo un modelo urbano sostenible que privilegia la cercanía y la movilidad no motorizada.

Los primeros edificios estarán listos en 2026 y el proyecto completo se extenderá por una década, con una inversión superior a 1.000 millones de dólares, financiados a través de capitales propios, créditos y la venta anticipada de inmuebles.

El país nórdico lidera con este gigantesco emprendimiento de madera maciza (mass timber) la alternativa al hormigón y al acero, con una visión de arquitectura sustentable y ecológica que las cámaras forestales argentinas impulsan replicar en el país.

Aunque hay experiencias incipientes, aún queda mucho camino por recorrer. Mientras tanto, Chile, con el peso de su historia de construcción en madera, tomó la delantera en la región en el desarrollo de los paneles CLT de madera laminada.

Suecia no está sola en la vanguardia mundial: en la pionera Austria, Estados Unidos, China, Portugal y Gran Bretaña ya se construyeron edificios y complejos basados en este nuevo concepto tecnológico, aunque ninguno del porte de Stockholm Wood City.

Para el arquitecto Maximiliano La Sala, quien se mueve con sus proyectos entre el Alto Valle de Río Negro y Neuquén y la cordillera, la evolución del uso de los paneles CLT es la evidencia de lo que viene: “La madera es el futuro”, afirma el arquitecto.

«Creo que es un material que va a reemplazar en muchos tipos de usos al hormigón armado y al acero, por varias razones. En primer lugar porque es un producto sustentable, que puede renovarse con reforestaciones y podemos seguir teniendo ilimitadamente”,  agregó el profesional.

La madera no solo es sustentable en su producción, sino que también el árbol absorbe dióxido de carbono del aire y libera oxígeno, lo que lo vuelve indispensable para combatir el calentamiento global sin dejar huella de carbono en su producción, a diferencia de materiales como el hormigón que deja una huella de carbono enorme.

“Dicen los estudios que por cada metro cúbico de hormigón que se genera, se emite una tonelada de dióxido de carbono al medio ambiente. El uso de la madera deja una huella negativa, es decir que su producción absorbe más dióxido de carbono de lo que emite su procesamiento«, dice el arquitecto La Sala.

CLT: una tecnología que transforma la construcción

“El CLT permite fabricar paneles estructurales de gran tamaño con madera laminada cruzada, que pueden usarse como muros, techos, entrepisos y columnas, alcanzando resistencias incluso superiores al hormigón armado”, explica La Sala.

Este tipo de construcción reduce los tiempos de obra y el impacto ambiental, a la vez que ofrece eficiencia térmica, menor peso estructural y versatilidad en el diseño.

El arquitecto destaca que un metro cúbico de hormigón pesa 2.400 kg, mientras que uno de CLT pesa solo 400 kg, con una resistencia comparable. Esta diferencia implica menores costos de fundación y logística, además de mejorar la eficiencia energética de los edificios.

“También es mucho más eficiente térmicamente que el hormigón y el acero, lo que ayuda a un menor consumo de energía. Y finalmente, como toda construcción en seco, el tiempo se reduce significativamente respecto a la construcción tradicional húmeda», continúa.

Sustentabilidad y huella de carbono negativa

Vale remarcar la visión sostenible del arquitecto sobre el uso de la madera en la construcción: “La madera es el único material de construcción que almacena carbono en lugar de emitirlo. Un árbol absorbe dióxido de carbono durante su crecimiento, y ese carbono permanece fijado en la madera durante décadas. En cambio, el hormigón y el acero tienen una huella de carbono muy alta”, señala La Sala.

Estudios estiman que por cada metro cúbico de hormigón se libera cerca de una tonelada de CO₂ al ambiente.

La producción de madera, con reforestación sostenible y certificación ambiental, ofrece una alternativa renovable que puede escalar a nivel global como respuesta a la crisis climática y a la necesidad de industrializar la construcción sin comprometer el medioambiente.

Uno de los aspectos que más dudas genera es el comportamiento del CLT frente al fuego. Según La Sala, la madera laminada tiene comportamientos predecibles: “Cuando se quema, el carbón superficial actúa como aislante y ralentiza el avance del fuego al núcleo estructural. Además, existen tratamientos ignífugos que encapsulan la superficie, mejorando aún más la resistencia al fuego”.

Argentina y la oportunidad de adoptar la tecnología

Aunque en el país el uso del CLT aún es incipiente, ya se han dado los primeros pasos. La empresa Novak CLT, en Plaza Huincul, con el apoyo técnico del INTA Bariloche, desarrolló los primeros paneles laminados cruzados en Argentina.

“La madera aún no es una opción popular a gran escala, pero es cuestión de tiempo. En nuestra región, con climas fríos y necesidades de eficiencia energética, tiene un potencial enorme”, afirma el arquitecto.

En la región, Chile lleva la delantera en arquitectura en madera. Con 2,5 millones de hectáreas forestadas, ha desarrollado durante más de una década una industria avanzada en producción de CLT, aplicándola tanto en la Patagonia como en la arquitectura costera contemporánea.

“Chile ha sabido crear un lenguaje propio con la madera, con una arquitectura moderna, funcional y adaptada al entorno. Es un gran ejemplo para Argentina de cómo combinar tradición forestal, industria y diseño contemporáneo”, concluye La Sala.

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