Compartimos un trabajo de autoría de la Dra. Margarita Fernández y la Dra. Melissa Kreye, del Departamento de Ecosystem Science and Management, The Pennsylvania State University, que está dirigido a propietarios de bosques nativos y plantaciones comerciales, como también al público general que desee comprender la relación entre el manejo forestal y los incentivos para el secuestro de carbono.
ARGENTINA (Febrero 2024).- ¿Cómo se mueve el carbono en un bosque? El movimiento de carbono en un bosque depende de varios procesos biofísicos a diferentes escalas de tiempo. El carbono ingresa al sistema forestal a través de la fotosíntesis, proceso mediante el cual las plantas atrapan el carbono de la atmósfera en su biomasa.

Durante la respiración celular y la descomposición, parte de este carbono puede regresar a la atmósfera. Pero como los árboles retienen más carbono del que respiran, el carbono restante se almacena en su biomasa. Mientras los árboles estén vivos, este carbono queda secuestrado durante décadas o siglos. La madera, las hojas y otros componentes de las plantas almacenan carbono en la reserva «viva».
La biomasa en descomposición pasa a formar parte de la reserva «muerta» cuando las plantas y los árboles mueren.
La biomasa vegetal en descomposición eventualmente pasa a formar parte de la materia orgánica de los suelos forestales. La cantidad de madera que pertenece a la reserva “viva” o “muerta” depende de la salud de los árboles, los tipos de árboles presentes (es decir, especies), la edad del bosque, la calidad del sitio y la frecuencia de los disturbios (por ej., eventos naturales, manejo forestal).
Planificar prácticas de manejo que tengan en cuenta estos factores puede mejorar la tasa de secuestro de carbono en nuestro bosque. Esto último constituye la esencia de la silvicultura climáticamente inteligente ó CSF por sus siglas en inglés (“Climate-Smart Forestry”).

La silvicultura climáticamente inteligente como herramienta para añadir valor al futuro de los bosques
La silvicultura climáticamente inteligente es un conjunto de estrategias y acciones de gestión forestal que reducen las emisiones de carbono al mismo tiempo que aumentan la productividad y la resiliencia de los bosques al cambio climático (Weatherall et al., 2022). El aumento de la productividad forestal aumenta el carbono secuestrado en los reservorios «vivos» y «muertos».
En el mercado voluntario de carbono, los proyectos de compensación de carbono incentivan el secuestro y la conservación de carbono forestal a través de pagos por el secuestro de carbono adicional en un período determinado.
- ¿Por qué la «adicionalidad» es un concepto esencial a la hora de valorar el carbono forestal?
La utilización de combustibles fósiles ha provocado una gran liberación de carbono a la atmósfera, incrementando el efecto invernadero y el proceso de cambio climático. Existe un consenso científico de que la descarbonización de las economías y la reducción del uso de combustibles fósiles son las principales vías de combate al calentamiento global.
Sin embargo, una solución complementaria a este problema implica utilizar el crecimiento de los árboles para reducir el carbono de la atmósfera.
Como mencionamos anteriormente, los bosques ayudan a regular el clima tomando carbono de la atmósfera y creando un almacenamiento terrestre a largo plazo en su biomasa.
Actualmente, la demanda mundial de reducción de emisiones de carbono ha convertido al carbono forestal en un activo comercial cuantificable.
El valor de este activo depende de la evidencia de que se ha almacenado carbono adicional debido a cambios intencionales en la gestión forestal. Por ende, el estándar de adicionalidad no puede cumplirse sin un plan de manejo forestal cuyo objetivo sea aumentar el crecimiento de la masa forestal.
Las intervenciones de manejo a menudo requieren compensación económica para ayudar a cubrir los costos de prácticas forestales específicas (por ej., controlar plagas y enfermedades) y los costos de oportunidad (por ejemplo, renunciar a la extracción y cosecha).
Un programa legítimo de incentivos al carbono forestal puede demostrar con alta confianza que los pagos a los propietarios de bosque dieron como resultado (1) cambios específicos en el manejo forestal y (2) mejoraron la tasa de secuestro de carbono en su bosque.
Los tipos de prácticas que los desarrolladores de proyectos de carbono pueden incentivar se describen más adelante en este documento.
- ¿Cómo se cuantifican los cambios en el carbono forestal?
El primer paso para cuantificar adicionalidad es (1) determinar la cantidad de carbono que ya existe en el bosque y (2) determinar la tasa promedio de secuestro de carbono por unidad de área.
Ambos pasos ayudan a establecer la condición de «business as usual», o la línea base de carbono a partir de la cual se determinan los cambios en la cantidad de carbono almacenado. Los métodos estándar para inventariar la madera en los bosques se utilizan a menudo para cuantificar el carbono almacenado en la biomasa viva por unidad de superficie.
Los suelos también pueden monitorearse y usarse en la cuantificación de carbono, pero esta práctica aún es poco común en los mercados de carbono forestal.
Una descripción detallada de cómo se realizan los inventarios forestales en Argentina está disponible en el Manual de Campo del Segundo Inventario Nacional de Bosques Nativos. Los inventarios periódicos del bosque ayudan a monitorear el impacto de las actividades de manejo en el almacenamiento de carbono en relación con la línea de base de carbono establecida (Figura 2).

Sin embargo, los métodos de verificación específicos dependen del sistema de certificación utilizado por la organización responsable de la supervisión de los créditos de carbono. La legislación vigente suele determinar este sistema en función del lugar y del tipo de bosque (es decir, nativo vs. plantación).
Los bosques nativos y tierras forestales pueden utilizar las metodologías de este artículo como ejemplos para establecer una línea base de carbono y aumentar el secuestro de carbono para la potencial emisión de créditos de carbono.
Los bosques comerciales, como las plantaciones de pino y eucalipto, obedecen a reglas diferentes para comercializar carbono en Argentina debido a su corta vida útil y al destino de sus productos.
- ¿Qué prácticas de gestión forestal pueden crear almacenamiento de carbono adicional?
Las certificadoras de carbono, como Verra, han establecido prácticas de gestión forestal como parte de los estándares internacionales para elaborar proyectos de compensación de carbono.
1. Iniciativas de reforestación, forestación o revegetación (ARR): los paisajes donde la vegetación natural fue dañada o eliminada (por ej., áreas incendiadas, sitios mineros, antiguos campos agrícolas o áreas de pastoreo) no pueden regenerarse sin asistencia. La reforestación (re-vegetación) reemplaza árboles y plantas nativas en lugares donde existían previamente.
Aunque la mayoría de las especies forestales nativas son menos preferidas,reforestar con plantas nativas permite que otras especies de plantas y animales nativos vuelvan a habitar el área restaurada. Esta práctica aumenta el valor ambiental y económico del sitio, y mejora la diversidad de plantas (arbustos, árboles y hierbas) que a su vez pueden aumentar el secuestro de carbono. Más especies de plantas coexistiendo comparten espacio, agua y nutrientes de manera más eficiente, por lo cual, se secuestra más carbono en el largo plazo.
Una forestación promueve plantaciones de árboles con especies nativas en áreas donde el cambio de uso de la tierra eliminó la cubierta forestal original. La elección de las especies a plantar es muy importante por diversos motivos.
Por un lado, el uso de especies nativas le da una ventaja competitiva al proyecto de forestación porque las especies se adaptarían a las condiciones locales de mejor manera. Al contrario, plantar especies de árboles exóticos puede aumentar el riesgo de enfermedades y plagas forestales, además de la liberación temprana de carbono a través de la mortalidad temprana o incendios.
Las iniciativas que utilizan estos enfoques ARR cumplen con los criterios de adicionalidad, ya que la cubierta forestal y el secuestro de carbono adicional no se habría producido sin la implementación del proyecto.
Los proyectos ARR tienen el potencial de proporcionar otros beneficios significativos, como, por ejemplo, la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad. Estos co-beneficios serían imposibles de obtener sin acciones planificadas a lo largo del tiempo con un objetivo de restauración claro, es decir, un plan de gestión forestal.

2. Proyectos regionales integrales que apoyan a los ecosistemas y las comunidades: los bosques son esenciales para regular el clima, pero además ayudan a sustentar las economías locales y comunidades rurales.
En Argentina, aproximadamente el 54% de la población rural tiene medios de vida vinculados a los bosques y áreas boscosas (Mónaco et al., 2020). Por lo tanto, reducir las tasas de deforestación y conservar múltiples servicios ecosistémicos asociados a los bosques nativos es una cuestión de seguridad social nacional.
Los proyectos de compensación de carbono pueden involucrar extensión, educación ambiental, actividades productivas intersectoriales, ecoturismo y agrosilvicultura. La inclusión de minorías, pueblos originarios y partes interesadas de diversos orígenes proporciona a los proyectos solidez y viabilidad financiera.

3. Manejo Forestal Mejorado (IFM): La gestión forestal mejorada consiste en prácticas que protegen la diversidad biológica, la resiliencia a los disturbios y la salud de los bosques. Los bosques sanos y resilientes crecen y viven más, lo que ayuda a almacenar más carbono por más tiempo.
En la Tabla 1 se enumeran ejemplos de prácticas estándar y sus múltiples resultados. Estas prácticas se conocen como «manejo forestal mejorado» (IFM). Las IFM están diseñadas para proteger la integridad ambiental de un sitio mientras se realizan operaciones de extracción de madera. En general contemplan la protección de especies y del suelo, ya que tienen en consideración los impactos a largo plazo debido a los cambios en la estructura del rodal.

En estos proyectos, el secuestro de carbono y la reducción de la deforestación son sólo un subproducto de la gestión sostenible y las actividades de divulgación.
El retraso en la cosecha crea adicionalidad al liberar la tierra de la presión de la deforestación o las amenazas de sobreexplotación. Ejemplos de proyectos multisectoriales son las iniciativas REDD+ a nivel mundial.

Trabajando por una silvicultura climáticamente inteligente en Argentina
En condiciones óptimas de manejo, los bosques nativos de Argentina pueden compensar hasta el 58% de las emisiones nacionales de carbono. El Plan de Acción Nacional de Bosques y Cambio Climático tiene como objetivo evitar la emisión de 81 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente (CO 2 e) a través de múltiples acciones coordinadas para 2030.
Para lograrlo, las iniciativas de gestión a nivel nacional incluyen la gestión sostenible, la prevención de incendios forestales, prácticas de ARR y la conservación de ambientes naturales en paisajes productivos. Coordinar acciones de mitigación y silvicultura climáticamente inteligente (CSF) en el marco de la Ley Nacional 26.331 puede ser una alternativa para los propietarios forestales que ya ejecutan planes de manejo en sus terrenos forestales.
La financiación de proyectos de compensación de carbono a través de mercados voluntarios y coordinaciones desde las provincias con el Fondo Verde para el Clima (FVC) podrían articular acciones positivas adicionales a nivel regional.
No hay disponible ninguna estimación oficial de cuántas hectáreas de bosques utilizan prácticas CSF, pero se estima que 20.000 hectáreas de bosque se encuentran bajo proyectos de compensación de carbono en Argentina.
Estas acciones se ven favorecidas a futuro con la reciente creación de la Mesa de Carbono Forestal, la cual buscará promover avances en directrices y regulaciones del mercado voluntario de carbono en el territorio nacional a partir de auditorías entre el gobierno, los propietarios forestales y el sector privado.
¿Quién está implicado?
Hasta el momento la regulación subnacional para el comercio de carbono podría posible bajo la jurisdicción de las provincias. Las iniciativas de compensación de carbono pueden combinarse con políticas nacionales como el Plan Nacional de Restauración de Bosques Nativos, la Ley Nacional 26.331, el Plan Estratégico de Bosques Nativos 2022-2032 e iniciativas subnacionales que incentiven planes de restauración y mitigación del cambio climático a través de manejo forestal mejorado.
El Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) también brinda oportunidades en Argentina para proyectos que eviten la deforestación y aumenten el desarrollo rural.
La creación de la Mesa de Carbono Forestal Nacional podría ayudar a las partes interesadas a delinear marcos regulatorios y legislaciones comerciales para futuros escenarios de mercado voluntario de carbono en el país.
Sin dudas el sector científico nacional, las universidades nacionales y el Ministerio de Cambio Climático de la Nación son los organismos claves para brindar información y facilitar el desarrollo de proyectos.
(*) Autoras: Dra. Margarita Fernández y Dra. Melissa Kreye.
Departamento de Ecosystem Science and Management, The Pennsylvania State University.
Agradecimientos: Este artículo tiene el respaldo del proyecto FOCCE (Forest OwnerCarbon and ClimateEducation), USDA National Instituteof Food and Agriculture (grant no. 2022-67023-36364) y el National Science Foundation (grant no. 2115712).



