#InformeIPCC | El Cambio Climático, la principal amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta

Muy por el contrario a lo que muchos creen, la problemática del Cambio Climático no es solo un tema ambiental, sino transversal a toda la vida de la humanidad. Entender que sus impactos abordan aspectos económicos, sociales, de salud, y que por ello, cambiarán nuestra vida cotidiana. “Actuar ahora puede asegurar nuestro futuro”, señalan desde el Grupo IPCC. La mortalidad por eventos extremos fue 15 veces mayor en las regiones más vulnerables en la última década y advierten sobre los límites de la adaptación con un calentamiento de más de 1,5° C.: Más calor, menos agua, más fenómenos meteorológicos extremos, menos alimentos y menos biodiversidad.

 

Fuente: IPCC, El Mundo (España) y Observatorio del Clima (Brasil)

 

BERLÍN (28 de febrero).- Los impactos del cambio climático causados ​​por el hombre ya han causado pérdidas y daños a las personas y los ecosistemas. La mitad de la población mundial ya está en riesgo por el cambio climático, y los impactos son más severos entre las poblaciones urbanas marginadas, como los habitantes de barrios marginales.

En las regiones más vulnerables, el número de muertes por sequías, inundaciones y tormentas ha sido 15 veces mayor en la última década que en las regiones menos vulnerables.

El segundo volumen del Sexto Informe de Evaluación (AR6) del IPCC, el panel climático de las Naciones Unidas, está lleno de declaraciones como estas en su resumen ejecutivo, publicado este lunes (28) junto con el propio informe y su resumen técnico . 

“Las personas y los ecosistemas menos capaces de hacer frente a la situación son los más afectados”, según afirman los científicos en el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado hoy.

“Este informe es una advertencia terrible sobre las consecuencias de la inacción”, dijo Hoesung Lee, presidente del IPCC. “Demuestra que el cambio climático es una amenaza grave y creciente para nuestro bienestar y la salud del planeta. Nuestras acciones de hoy determinarán la forma en que las personas se adapten y la naturaleza responda a los crecientes riesgos climáticos.”

El mundo se enfrenta a múltiples riesgos climáticos inevitables en las próximas dos décadas con un calentamiento global de 1,5°C (2,7°F). Incluso si se supera temporalmente este nivel de calentamiento, se producirán graves impactos adicionales, algunos de los cuales serán irreversibles. Los riesgos para la sociedad aumentarán, incluso para infraestructuras y asentamientos costeros de baja altitud.

El Resumen para Responsables de Políticas del informe del Grupo de Trabajo II del IPCC,
Climate Change 2022: Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad, fue aprobado el domingo 27 de febrero de 2022 por los 195 gobiernos miembros del miembros del IPCC, a través de una sesión de aprobación virtual que se celebró durante dos semanas desde el 14 de febrero.

Se requiere una acción urgente para hacer frente a los riesgos crecientes

El aumento de las olas de calor, las sequías y las inundaciones ya están superando los umbrales de tolerancia de plantas y animales de las plantas y los animales, provocando la muerte masiva de especies como los árboles y los corales. Estos fenómenos meteorológicos extremos están ocurriendo simultáneamente, causando impactos en cascada que son cada vez más difíciles de gestionar. Han expuesto a millones de personas a una grave inseguridad alimentaria y de agua, especialmente en África, Asia, América Central y del Sur, en las islas pequeñas y en el Ártico.

Para evitar la creciente pérdida de vidas, de biodiversidad y de infraestructuras, es necesario actuar de forma ambiciosa y acelerada para adaptarse al cambio climático, para adaptarse al cambio climático, al mismo tiempo que se reducen rápida y profundamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Hasta ahora, los avances en materia de adaptación son desiguales y cada vez hay más diferencias entre las medidas adoptadas y las necesarias para hacer frente a los crecientes riesgos, según el nuevo informe. Estas diferencias son mayores entre las poblaciones de menores ingresos.

El informe del Grupo de Trabajo II es la segunda entrega del Sexto Informe de Evaluación (AR6) del IPCC que se completará este año. “Este informe reconoce la interdependencia del clima, la biodiversidad y las personas e integra ciencias naturales, sociales y económicas con más fuerza que las anteriores evaluaciones del IPCC”, dijo Hoesung Lee. “Hace hincapié en la urgencia de una acción inmediata y más ambiciosa para hacer frente a los riesgos climáticos. Las medidas a medias ya no son una opción”.

Salvaguardar y fortalecer la naturaleza es clave para asegurar un futuro habitable Hay opciones para adaptarse a un clima cambiante. Este informe ofrece nuevas perspectivas sobre el potencial de la naturaleza no sólo para reducir los riesgos climáticos, sino también para mejorar la vida de las personas.

“Los ecosistemas sanos son más resistentes al cambio climático y proporcionan servicios vitales como alimentos y agua limpia”, dijo el copresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC, Hans-Otto Pörtner.

“Al restaurar ecosistemas degradados y conservando de forma eficaz y equitativa entre el 30% y el 50% de los hábitats terrestres de la tierra, el agua dulce y los océanos, la sociedad puede beneficiarse de la capacidad de la naturaleza para absorber y almacenar de la naturaleza para absorber y almacenar carbono, y podemos acelerar el progreso hacia el desarrollo sostenible, pero es esencial contar con la financiación y el apoyo político adecuados”.

Los científicos señalan que el cambio climático interactúa con tendencias globales como el uso insostenible de recursos naturales, la creciente urbanización, las desigualdades sociales, las pérdidas y daños por eventos extremos y una pandemia, poniendo en peligro el desarrollo futuro.

“Nuestra evaluación muestra claramente que para hacer frente a todos estos diferentes desafíos se necesita la participación de todos los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, para dar prioridad a la reducción del riesgo, así como a la la equidad y la justicia en la toma de decisiones y la inversión”, dijo la copresidenta del Grupo de Trabajo II del IPCC Debra Roberts.

“De este modo, se pueden conciliar diferentes intereses, valores y visiones del mundo. Al reunir conocimientos científicos y tecnológicos, así como los conocimientos indígenas y locales, las soluciones serán más eficaces. Si no se consigue un desarrollo sostenible y resistente al clima, el futuro de las personas y la naturaleza no será óptimo.”

Las ciudades: “Puntos calientes de impactos y riesgos, pero también una parte crucial de la solución”

Este informe ofrece una evaluación detallada de los impactos, los riesgos y la adaptación al cambio climático en las ciudades, donde vive más de la mitad de la población mundial. La salud, la vida y los medios de subsistencia de las personas, así como los bienes y las infraestructuras críticas, incluidos los sistemas de energía y transporte, se ven cada vez más afectados por los peligros de las olas de calor, las tormentas, la sequía y las inundaciones, así como cambios de evolución lenta, como la subida del nivel del mar.

“Juntos, la creciente urbanización y el cambio climático crean riesgos complejos, especialmente para aquellas ciudades que ya experimentan un crecimiento urbano mal planificado, altos niveles de pobreza y desempleo, y la falta de servicios básicos”, dijo Debra Roberts.

“Pero las ciudades también ofrecen oportunidades para la acción climática: edificios ecológicos, suministros de agua limpia y energía renovable, y sistemas de transporte sostenibles que conectan las zonas urbanas y rurales que pueden conducir a una sociedad más inclusiva y justa.”

Cada vez hay más pruebas de que la adaptación ha tenido consecuencias no deseadas, por ejemplo destruir la naturaleza, poner en riesgo la vida de las personas o aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto puede evitarse mediante la participación de todos en la planificación, la atención a la equidad y la justicia, y el aprovechamiento de los conocimientos indígenas y locales.

 

Una ventana de acción cada vez más estrecha

El cambio climático es un reto global que requiere soluciones locales y por eso la contribución del Grupo de Trabajo II para el Sexto Informe de Evaluación del IPCC proporciona una amplia información regional para permitir un desarrollo resistente al clima.

El informe afirma claramente que el Desarrollo Resistente al Clima ya es un reto con los niveles actuales de calentamiento. Será más limitado si el calentamiento global supera los 1,5°C (2,7°F). Y en algunas regiones será imposible si el calentamiento global supera los 2°C (3,6°F). Este hallazgo clave subraya la urgencia de la acción climática, centrándose en la equidad y la justicia. Una financiación adecuada, la transferencia de tecnología, el compromiso político y la colaboración conducen a una adaptación más eficaz al cambio climático y a la reducción de las emisiones.

“Las pruebas científicas son inequívocas: el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta. Cualquier otro retraso en la acción mundial concertada hará que se pierda una la estrecha ventana de oportunidad para asegurar un futuro habitable”, concluyó Hans-Otto Pörtner.

Adaptación

La buena noticia del informe es que la humanidad ya está adoptando medidas de adaptación, sin las cuales los impactos ya constatados hoy serían mucho mayores. El problema aquí es doble: en primer lugar, las medidas se han adoptado a muy pequeña escala, sin la financiación necesaria, “incremental y reactiva”. Existe un desfase entre las medidas de adaptación adoptadas y las que es necesario implantar, que es necesario cerrar en esta década.

El otro problema es que algunas medidas de adaptación pueden empeorar la situación. Entre las medidas de “mala adaptación” enumeradas por el IPCC están la adopción de la agricultura de riego y la construcción de represas hidroeléctricas en regiones propensas a la sequía. Los pueblos indígenas y los residentes de la periferia, dice el panel, son especialmente vulnerables a las medidas de mala adaptación.

“El gran mensaje del Grupo 2 del IPCC en este informe es que el cambio climático es un brutal agravante de las desigualdades y un perpetuador de la pobreza”, dice Stela Herschmann, especialista en políticas climáticas del Observatorio del Clima. 

“La justicia climática debe estar en la agenda, y este informe es la demostración más clara hasta ahora de que ya estamos viviendo en un contexto de injusticia climática, donde los impactos adversos de los eventos climáticos extremos varían según las diferencias en exposición y vulnerabilidad, con regiones como África y América Latina se ven afectadas de manera desproporcionada”.

El tema tiende a prender fuego a finales de año en el balneario egipcio de Sharm el-Sheihk, donde tendrá lugar la COP27, la Conferencia de las Partes de la Convención del Clima de la ONU. La COP quedó para discutir un tema fundamental, el financiamiento de pérdidas y daños derivados de impactos climáticos a los que ya no es posible adaptarse.

En la COP26 en Glasgow en noviembre pasado, los países en desarrollo intentaron sin éxito crear un mecanismo específico para esto. Los países ricos pisaron. La razón es que al mundo desarrollado, principal responsable del calentamiento global observado, no le gustan las pérdidas y los daños, entendiendo que esto crearía un resquicio para exigirles una compensación por haber estropeado la atmósfera en el transcurso de su desarrollo.

El mensaje alarmante del panel climático podría perderse en medio de otra emergencia: la invasión rusa de Ucrania la semana pasada ha sumido a Europa y al mundo en la incertidumbre y la inestabilidad. El conflicto tiene un trasfondo climático: Europa occidental siempre ha buscado apaciguar al autócrata ruso Vladimir Putin porque depende del gas fósil ruso para su industria y para la calefacción.

Este hecho no pasó desapercibido para Guterres: “La matriz energética mundial actual está rota. Como los acontecimientos actuales dejan muy en claro, nuestra dependencia actual de los combustibles fósiles deja a la economía mundial y al sistema energético vulnerable a las conmociones y crisis geopolíticas”.

Escasez de agua

En las próximas décadas, se agudizará el problema de la escasez de agua. Según el IPCC, con un calentamiento de so grados, de 800 a 3.000 millones de personas en todo el mundo sufrirán escasez de agua crónica, mientras que la cifra subiría a los 4.000 millones de personas en un escenario de cuatro grados (la población mundial actual es de 7.700 millones actuales y según la ONU, aumentará hasta los 9.700 millones en 2050, pudiendo llegar a un pico de cerca de 11.000 millones para 2100).

En el sur de Europa, más de un tercio de la población sufrirá escasez de agua con 2 ºC de calentamiento; el doble si se llega a 3 ºC, lo que según el informe, conllevará un aumento de las pérdidas económicas en los sectores dependientes del agua y la energía.

Además de propiciar un aumento de las sequías y de las lluvias torrenciales, el IPCC sostiene que el cambio climático causado por el hombre está impulsando el aumento del nivel del mar, la acidificación de los océanos y la intensidad de los ciclones tropicales. El informe de agosto ya atribuyó “inequívocamente” esas alteraciones del clima a la acción humana, un punto en el que incide la nueva entrega, que advierte que en algunos casos, esto ya ha expuesto a las sociedades humanas y al mundo natural a riesgos intolerables e irreversibles, más allá de los límites a los que pueden adaptarse. Esta es precisamente una de las novedades de este informe, pues el anterior informe del IPCC de 2014 era más cauto sobre cómo el cambio climático afectaba a las sociedades humanas.

En este trabajo se recogen también los efectos en la salud física y mental de las personas. La exposición al humo de los incendios incrementa enfermedades cardíacas y respiratorias mientras que la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos está propiciando también que haya más traumas.

En lo que respecta a las víctimas mortales, el informe señala que una sequía o una inundación tienen 15 veces más probabilidades de matar a las personas de las regiones más vulnerables, en comparación con las de las regiones menos vulnerables.

Asimismo, el IPCC vincula los fenómenos extremos con un empeoramiento de los conflictos violentos y con las migraciones forzadas, al propiciar la inseguridad alimentaria, la malnutrición y la destrucción de los hogares o la inviabilidad de sus terrenos agrícolas de millones de personas.

Especies amenazadas

En lo que respecta al impacto en los ecosistemas, para realizar este informe se han analizado 100.000 especies , tal y como explica Jofre Carnicer, profesor de la Universidad de Barcelona, “el riesgo de extinción va a ser muy alto si no se toman medidas de mitigación”.

Así, los científicos del IPCC señalan que el riesgo de extinción de especies amenazadas será 10 veces mayor con un aumento de 3 ºC en comparación con un calentamiento de 1,5 ºC. En un escenario de 1,5 ºC, entre el 3 y el 14% de las especies terrestres correrán un riesgo muy alto de extinción. “El Mediterráneo es un punto caliente y ya ha habido perdidas irreversibles”, dice Carnicer. “Ha habido especies e incluso mamíferos extinguidos por el cambio climático, como el ratón cola de mosaico, que vivía en un área muy sensible al cambio climático, entre el norte de Australia y Papúa Nueva Guinea. Su habitat se ha reducido mas de un 97% y es el primer mamífero que se ha extinguido globalmente”, señala.

Las proyecciones realizadas en este informe señalan que con un calentamiento de 2 ºC en 2100, hasta el 18% de todas las especies terrestres estaría en alto riesgo de extinción.

Según algunos análisis, que se mantenga la resiliencia de los ecosistemas a escala global dependerá de que se pueda proteger de forma efectiva entre el 30 y el 50% de la superficie terrestre, de las reservas de agua dulce y de las áreas marinas.

Asimismo, como recuerda Marta Rivera-Ferre, el informe destaca “la necesidad de contar con las poblaciones locales e indígenas para desarrollar estrategias de conservación. Requiere contar con sus conocimientos, generar ese diálogo de saberes, entre el conocimiento científico y otros conocimientos para desarrollar estrategias efectivas y evitar la mala adaptación, es decir, respuestas que al final, de forma no intencionada, acaban generando un incremento en la desigualdad o haciendo que determinados grupos sean más vulnerables que al principio. Hablamos de mujeres o grupos indígenas que han sido excluidos de las conservaciones en muchos territorios”, señala.

Una novedad del informe, repasa la investigadora, es que aparece el concepto del punto de no retorno social, que se añade al punto de no retorno ecológico. “La vulnerabilidad de algunos colectivos es tan grande que no hay posibilidad alguna de adaptación”, asegura.

Y es que desde su punto de vista, “este informe nos muestra que la vulnerabilidad es contextual, no todas las personas del planeta son igualmente vulnerables al cambio climático. Hay factores económicos, de desarrollo, vinculados a la desigualdad, y cada país debe adaptarse de una forma”, sostiene Rivera-Ferre. “El coste de la inacción es mucho mayor que el de la acción”, subraya en la publicación del diario español El Mundo.

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.