La experta, que integra el Departamento de Asuntos Políticos (DAP) de Naciones Unidas (ONU) estuvo en Misiones, invitada por la Asociación Misionera de Mediación, para dictar un curso taller sobre “Diálogos y Procesos Colaborativos para el Abordaje de Conflictos Socio-ambientales” y también una charla gratuita sobre “Procesos de Construcción de Paz”, ésta última en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI), en la ciudad de Posadas. Desde 2008 trabaja en procesos de solución de conflictos y diálogos constructivos en países como Kirguistán, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, El Salvador, y en la Argentina. Para «Gachi» Tapia, el rol de las mujeres como líderes de la paz en sus comunidades es vital y ella incentiva a realizarlo a través de un fuerte trabajo en las escuelas.
Por Patricia Escobar
MISIONES (25/6/2015).- Cada vez son más las mujeres expertas en todo el mundo que participan en los esfuerzos para prevenir los conflictos, negociar acuerdos de paz, la reconstrucción de las sociedades, y fortalecer los procesos democráticos.
Graciela “Gachi” Tapia es reconocida por ser una de los siete expertos que integra el Departamento de Asuntos Políticos (DAP) de la ONU, oficina que juega un papel central en los esfuerzos de las Naciones Unidas para prevenir y resolver conflictos, y contribuye directamente al trabajo de la organización para promover la paz y apoyar los procesos democráticos, incluso mediante el apoyo a los procesos de mediación de conflictos y la coordinación de las actividades de asistencia electoral de las Naciones Unidas.
A medida que la ONU se prepara para celebrar su 70 aniversario este año, desde el DPA están poniendo de relieve la labor de estas mujeres expertas en lugares que van desde Afganistán a Guinea y Yemen en apoyo a la mediación de conflictos y los procesos electorales. Graciela Tapia estuvo en Misiones martes y miércoles, invitada por la Asociación Misionera de Mediación, para dictar un curso taller sobre “Diálogos y Procesos Colaborativos para el Abordaje de Conflictos Socio-ambientales” y también una charla gratuita sobre “Procesos de Construcción de Paz”, ésta última en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI), en la ciudad de Posadas.
De nacionalidad argentina, la mediadora trabaja en el equipo de la ONU desde 2008, y a la fecha adquirió una experiencia como pocos en su rol por haber participado de procesos de solución de conflictos y diálogos constructivos en países como Kirguistán, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, El Salvador, y en Argentina
Una de sus experiencias más memorables fue mientras trabajaba en una misión en Kirguistán, según una entrevista recientemente publicada en la página oficial de la DPA. “Cerca de la frontera de Tayikistán, bajo una estrategia conjunta con la Organización de Cooperación Islámica (OCI), para trabajar con los líderes islámicos religiosos locales, tanto del uzbeko y los lados de Tayikistán, se vivía una crisis política en 2010 entre estos dos grupos étnicos se extendió en la violencia tribal. Pasé algunos días con los líderes de la comunidad para destacar a ellos el papel estratégico de construcción de paz que llevan a cabo como líderes religiosos, y para compartir experiencias de los primeros conocimientos los mecanismos de alerta y de diálogos que podrían utilizar cuando se plantearía la violencia en sus comunidades. Era una misión que había sido preparado cuidadosamente antes de viajar. Necesitaba involucrarme en su cultura y religiones, y encontrar anclas en sus nuevas funciones como constructores de la paz que se relacionaron con las creencias sagradas del Islam. En nuestras reuniones, compartí con ellos mis experiencias en América Latina, donde yo había trabajado con líderes religiosos para ayudarles a asumir roles de facilitadores. Hubo un momento hermoso que llegamos después de varios días de trabajo en común, cuando los líderes religiosos comenzaron a ver la esperanza en sus nuevas funciones de prevención de la violencia en las comunidades. Durante el interrogatorio final, compartimos una especie de espacio sagrado y al mismo tiempo orando. En un momento particularmente en movimiento, uno de los ancianos rezaba en apoyo de mi trabajo, por lo que los líderes religiosos se darían cuenta de su papel como constructores de la paz”, relató.
Procesos de construcción de paz
No fue la primera vez la experta visita la ciudad de Posadas, ya que junto con las integrantes de la AMM, una asociación hermana de la organización con la cual está vinculada hace muchos años y con la que “venimos haciendo trabajos de instalar la mediación, el diálogo y procesos de paz en las comunidades y distintos ámbitos”, explicó durante su charla en el CFI.
En la conferencia compartió algunas experiencias con religiosos de diferentes credos, mujeres y otros líderes comunitarios que con sus esfuerzos trabajan para prevenir conflictos, negociar acuerdos de paz en situaciones de violencia, reconstruir el tejido social y fortalecer los procesos democráticos.
En realidad, los conflictos están en todos lados, comenzó diciendo: “no solamente donde tengo que trabajar en lugares cruentos y hostiles como en Colombia donde hay una guerra hace 50 años y la gente hoy todavía sigue sufriendo el problema de la guerrilla, los criminales, los desplazamientos, son situaciones de mucho trauma”, explicó.
También pasa en Kirguistán, donde tuvo que trabajar con líderes islámicos religiosos que en las crisis políticas son bandas que se pelean y se matan, y tenían que ver de qué manera alguna de esas personas podían cumplir un rol más constructivo.
Se preguntó así de dónde nace la violencia, el odio y la incapacidad para poder tener entre nosotros relaciones más constructivas para que nos haga vivir más felices. Tapia cree que “esa violencia tan brutal que hay en algún lugar es como la droga que primero parece que euforiza y uno siente como que es poderoso, pero después empieza a intoxicar hasta que no se puede salir, eso es lo que pasa con estas sociedades”, ilustró.
Pasa en la casa, en las comunidades, en la familia, no tenemos que irnos tan lejos, cómo no nos damos cuenta y no tenemos herramientas para entender que los conflictos son algo natural, no podemos vivir sin conflicto, nos peleamos con la gente que más queremos, porque el conflicto no es ni bueno ni malo, está ahí, es como el agua, sin agua nos morimos, con mucha agua nos ahogamos”.
Comparó el conflicto con las enfermedades, y definió como su existencia con “un síntoma de que hay algo que hay que cambiar, hacer un diagnóstico y un tratamiento porque algo está enfermo”, sostuvo la mediadora internacional.
“A veces lo que los conflictos nos muestra es que algo tiene que cambiar porque está funcionando mal, pasa en las familias, en el colegio y en las comunidades”, indicó Tapia.
Cómo canalizar esa energía del conflicto para hacer un cambio constructivo en una relación que está funcionando mal, ”lo que quiero cambiar y el otro no me deja, cómo trabajar con las personas, cómo vamos generando nuestras propias habilidades que por suerte se adquieren, no hay que tener ningún coeficiente intelectual para aprender herramientas de comunicación e inteligencia emocional”.
En las intervenciones para resolver las situaciones de conflictos, la mediadora destacó la importancia del ejercicio de “pedir perdón”, y contó que en su experiencia ha ocurrido “cuando un hombre reconoció un daño ambiental y se ha arrodillado y pidió perdón”. Si bien aclaró que no es lo mismo perdonar a quien ha masacrado una familia, pero sí “pedir perdón cuando se ha faltado el respeto”.
También en la larga charla de más de una hora con los estudiantes y asistentes contó que otro método que se está utilizando es la “meditación”, que sirve para “neutralizar las energías muy densas en situaciones donde hay muchos intereses en conflicto”.
El rol de las mujeres
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Para Tapia, el rol de las mujeres como líderes de la paz en sus comunidades es vital y ella incentiva a realizarlo a través de un fuerte trabajo en las escuelas.
“Creo que el tema crucial de nuestro trabajo en este rol es la construcción de la confianza y de conectar con los actores clave. Como mujeres, nuestras contribuciones dependen de cómo se nos percibe en cada contexto. En muchas culturas, las mujeres son percibidas como menos amenazantes y están bien situados para facilitar las discusiones difíciles entre los lados de negociación y promover un ambiente menos agresivo. Siento que ser mujer hace que sea más fácil de conectar con las emociones fuertes y el sufrimiento de las víctimas sin ser percibido como débil. Por supuesto, la cultura también juega el papel contrario ya veces se perciben como no ser lo suficientemente resistente”, explicó la especialista en la entrevista.
En la actualidad, las mujeres están más incluidas que en los procesos de paz que hace 20 años atrás: “Pero es muy poco a poco este avance”, dijo la mediadora.
En este sentido reflexionó que “en realidad las mujeres han trabajado en los esfuerzos de paz desde el principio de los tiempos. La pregunta es si van a ser más incluidos en el proceso de paz formal o permanecer en lo que se considera un papel más tradicional en los niveles de base. Desde que se aprobó resolution1325 la ONU (2000), muy poco a poco estamos avanzando. Pero creo que todavía hay un largo camino para la formalización de las impresionantes mujeres de trabajo líderes están haciendo hacia la paz en sus comunidades”.
La ONU nunca ha designado oficialmente una mujer para ser el principal mediador de un proceso de paz, sin embargo, un número de mujeres han jugado un papel de mediación de plomo en las últimas décadas y mujeres expertos se han incluido en muchos equipos de apoyo de mediación de la ONU. “Mi propia experiencia de haber sido seleccionado para trabajar un año como miembro del Equipo de espera de Mediación Expertos muestra que el proceso de inclusión está avanzando. Sin embargo, como sabemos por la evidencia, a pesar de que la mediación formal suele ser el proceso más visible a través de la cual se negocia un acuerdo de paz, se inician mediante iniciativas informales y esfuerzos facilitados por las personas en las regiones en conflicto en muchos procesos oficiales de paz, sobre todo por las mujeres líderes. Yo personalmente he visto este fenómeno que trabajan en Colombia, donde muchas mujeres en territorios muy violentos a menudo trabajan sin un papel explícito o mandato y se basan principalmente en sus relaciones personales para facilitar las discusiones entre varios partidos que pueden generar las condiciones para avanzar o alimentar a los procesos oficiales”, aseveró.
Finalmente, sobre su experiencia como un miembro del Equipo de Mediación Expertos dijo que “la complejidad en los contextos de la violencia y la justicia necesitan muchos esfuerzos y la coordinación de las múltiples iniciativas entre organizaciones y profesionales buscando el mismo objetivo con el fin de tener un impacto significativo. He estado trabajando con las Naciones Unidas en varias capacidades, desde 2008. En promedio, he ido en las tareas de campo de seis o siete veces al año. Para cualquier persona interesada en la lista, yo recomendaría que siguen los temas principales que pasa en los países en los que les gustaría trabajar y mantener un estrecho contacto con el personal de esas oficinas de la ONU, por lo que permanecen al día con el trabajo y las prioridades de las Naciones Unidas”, concluyó.
Fuente:
Misiones Online
Extracto de entrevista traducida por AF de http://un-dpa.tumblr.com/post/120211627734/women-in-the-spotlight-graciela-tapia




